Vigencia de Bolívar

Libertador, la toma de decisiones

Usurpar de una manera insensata el pensamiento de Simón Bolívar produce un efecto ácido en los residentes de Venezuela que van a sufragar en las elecciones venideras hasta las municipales. Conocer su historia no resulta común y nunca mantuvo su secreto familiar, la negra matea lo mimaba desde sus brazos para hacerle sentir la sabiduría de nuestros antecesores en aquella bucólica ciudad de Caracas. Su estatua de prócer en cada ciudad venezolana y ubicada en todo el centro de esos pueblos afirma que su ideal era transformar la patria y formar el país en una disciplina castrense y humanística. Era el sueño de sus padres y abuelos. Lucho ferozmente contra la solemnidad y el engolamiento. Su voz de mando siempre nos convenció de su magia como hombre de letras y político. Eso, lo vemos en sus proclamas y capacidad crítica para llevarnos, hoy, bajo la historia novelada de su vida, un erudito para amar y practicar las aventuras de la escritura desde su Ecuador. Tierra, sempertina y justiciera que le dio una mujer para aceptar la lealtad, como la tolerancia intelectual del verdadero hombre, quien construyo de una manera lenta los designios de nuestra libertad.

Su constante lectura, como levantamiento de informes le llevo a expandir la imagen de una realidad, sin verla, nos preparó a un destino conmovedor de lucha revolucionaria y democrática, es la espada de nuestro siglo, remontando las montañas de nuestro Continente Amerindio que fundamentaron nuestra historia y la filosofía, basta hojearlo de nuevo y descubrir sus descendientes. El Seminario Bolivariano con el profesor Vásquez Quiroz en la ilustre Universidad de Carabobo nos llevó a ese encuentro en La Cuadra de Bolívar a encontrarnos con la excitación teórica y práctica de su originalidad en estado puro.

Es demasiado sencillo descubrirlo. No hay que jugar a los demonios, hay una falta de dominio técnico que da principio a su pobreza imaginaria, a todos aquello que buscan dañar la relevancia de nuestro Libertador. Es cierto, nos encontramos en una campaña electoral de mucha exageración y carencia de aprendizaje. El triunfo en las elecciones venideras, no es un afán. Es darle validez a la racionalidad histórica mediante conclusiones en un universo de discursos que refleja la cosmovisión o visión del mundo, es un sistema de opiniones validadas no bajo una ciencia empírica o disciplina no argumentativa. Es la validez de un conocimiento bajo una pulcritud lógica que determina bajo el estudio de antecedentes que Bolívar, esencialmente es un instrumento del calor popular y su rostro develado describe con exactitud la neutralidad de la historia. No hay contradicción de principios.

Sus cuadros bibliográficos anteriores descubren las anécdotas como comprensión de cada artista, sea escultor o pintor. Ahora, la ciencia impone una nueva recreación que con su propio pincel determina la hoja blanca de nuestro Libertador, a través de su bibliografía. No hay lienzos prehistóricos detrás de él o después de su fallecimiento por envenenamiento gradual. Su vida, fue un impresionante viaje adánico que pulverizo el universo heredado, dejando en cada corazón latinoamericano su huella, en él, repito no hay fantasmas familiares, todo está  al descubierto.

El juego, ya esta jugado. Algunos se equivocaron, pero les fue anunciada esa derrota por un periodista que vaticina sin refunfuñar algunos acontecimientos de la historia por venir. Cada uno, asuma su decisión. El Libertador Simón Bolívar no se hereda, se tiene en el corazón. Cada uno, tenemos nuestra perspectiva individual, pero nuestro conocimiento es común, al igual que el objetivo, amar a la patria y no descalabrarla.


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