Geopolítica y Petróleo

La Política Petrolera de Venezuela

Sorprendido, y además estupefacto, por decir lo menos, me dejó la declaración publicada en Panorama, del Ministro de Energía y Petróleo y Presidente de PDVSA, quien “abrió los brazos a la inversión de petroleras estadounidenses para desarrollar las vastas reservas de crudo de su país… Animó a las compañías de EE.UU. a unirse al plan de desarrollo de la Faja del Orinoco, expresando que… EE.UU no puede dejar pasar esta oportunidad….”, afirmó, al margen de la conferencia de países, en Washington, para discutir cuestiones de energía y cambio climático… (Panorama, 16.04.2010, Sección Economía pág.2). ¿Ligero de lengua?, ¿política de Estado? Me inclino por esto último, dadas las circunstancias vividas en las relaciones entre ambos países en los últimos años y sobre lo cual no puede emitir opinión personal.

Durante los últimos cuatro años de la presidencia de George W. Bush, se habían deteriorado significativamente las relaciones entre EE.UU y Venezuela, al expresar el presidente Chávez que no se podía seguir manteniendo relaciones con el imperio destructor de todo lo que existe en la naturaleza, y que había llegado la hora de liberarse de su cadena, lo que originó una gran tensión, al extremo de que se expulsó al embajador estadounidense, aunque se han vuelto a restablecer con la entrada de Barack Obama a la presidencia ¿Las razones? Es conocido por todos los venezolanos el importante papel jugado por la Embajada de EE.UU y las empresas petroleras estadounidenses en la organización y ejecución del Golpe de Estado que derrocó, por 47 horas, al presidente Chávez en abril de 2002, evidencia de que tanto el gobierno como las transnacionales del petróleo no son amigas de Venezuela, sino de sus hidrocarburos.

En este momento, toda Venezuela está celebrando el 8° aniversario del retorno a la presidencia del máximo líder de este proceso, quien está al frente de las celebraciones, así como del Bicentenario de la Declaración de Independencia.

Cuando las tensiones existentes entre el gobierno de tendencia socialista de Venezuela y Estados Unidos han llegado a extremos por demás delicados, éstas han tenido poco impacto en sus relaciones económicas. Estados Unidos sigue siendo el socio comercial más importante de Venezuela, tanto en las exportaciones de petróleo como en las importaciones generales – cuando el comercio bilateral se ha deteriorado en los últimos dos años, debido fundamentalmente a la recesión del mundo capitalista.

El intercambio comercial entre Estados Unidos y Venezuela llegó a 70.000 millones de dólares en 2008, 41% de los cuales corresponden a ventas de la cesta petrolera, según cifras de la Cámara Venezolana Americana de Comercio e Industria (Venamcham). Tal cifra representó un récord histórico y mostró que las turbulencias diplomáticas entre ambos países no afectaron el comercio. En las relaciones bilaterales -afirman opinadores oficiosos- hay que separar la política de la economía. Las relaciones diplomáticas son asunto de los gobiernos, pero normalmente la política no tiene incidencia en la parte comercial, aunque hay hechos, como el de abril de 2002, que no pueden pasar por alto. El principal impulsor de esta balanza comercial bilateral fue el alto precio del petróleo registrado en 2008, cuando la cesta petrolera venezolana promedió 86US$ el barril. La venta del petróleo y sus productos de Venezuela a USA muestra una tendencia hacia la baja; es así como los volúmenes comercializados han marcado progresivamente: 1,400, 1,691, 1,500, 1,300 millones de barriles diarios en cada uno de los años 2006, 2007, 2008 y 2009, respectivamente, mientras que en enero de 2010, atendiendo el recorte de la OPEP, el promedio cayó a 911 mil barriles diarios, según informes de PDVSA y la AIE.

Lo grave de la situación es lo planteado por un importante sector de venezolanos, sobre todo, los interesados en el estudio y análisis del asunto petrolero, quienes muestran una clara y manifiesta indisposición por la política de lo que se considera deterioro de nuestra soberanía por la imposición de las empresas mixtas, más allá de todas las conveniencias políticas, económicas y tecnológicas que el gobierno pueda esgrimir.

Estados Unidos siempre ha sido, y aún es, el principal, aunque no el mejor, socio comercial de Venezuela, tal como lo indica la serie histórica de los datos registrados por los organismos internacionales. Tal importancia ha comenzado a resquebrajarse, dada la diversificación de los mercados internacionales que está caracterizando la acertada política exterior del presidente Chávez. Cada día cobran mayor relevancia los acuerdos con la Federación Rusa, Bielorusia, Brasil y demás países de Suramérica, los países de Centroamérica y el Caribe y, de manera notoria, con los países del sureste asiático: China, Japón e India. El gobierno nacional acusa a la gran prensa internacional de una conspiración contra Venezuela, por atribuirle toda clase de improperios: violación de derechos humanos, persecución política, etc., y denuncia asimismo malas prácticas por parte de las transnacionales de los hidrocarburos, sólo que el petróleo es un negocio tan atractivo para ellas, que aunque el gobierno las ha forzado a renegociar sus contratos petroleros bajo las condiciones venezolanas, lo que aparentemente ha reducido sus ganancias, y las principales empresas estadounidenses como Exxon Mobil y ConocoPhillips abandonaron Venezuela en el 2007 al rechazar las nuevas condiciones impuestas a los proyectos del Orinoco en los que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) pasó a tener la mayoría accionaria tras su nacionalización, muchas otras de más de una veintena de países han firmado acuerdos para la explotación de la Faja Petrolífera de Orinoco bajo la figura de empresas mixtas, concretando la expresión del presidente Chávez: “estamos dispuestos a negocias nuestro petróleo con todos los países, siempre que se acojan a nuestras leyes”.


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