Intermón Oxfam confía en que la suspensión de la
licencia de un tratamiento contra el sida por Brasil siente un
precedente para que otros países sigan su ejemplo, según declaró a Efe
el coordinador de investigaciones de esta ONG, Gonzalo Fanjul.

La
suspensión de la patente del medicamento 'Efavirenz', que fabrica el
laboratorio multinacional Merck y que fue anunciada ayer por Brasil
tras infructuosas negociaciones para que la firma redujera el precio de
la medicina, no vulnera las leyes internacionales, sino que se atiene a
un mecanismo aprobado por la Organización Mundial del Comercio, según
el cual los países pobres pueden adoptar medidas de este tipo para
'solucionar un problema grave de salud pública', explicó Fanjul.
El
coordinador de investigación de Intermón dijo que la dificultad del
acceso a los medicamentos por parte de los pacientes con menos renta es
'un problema complejo con una solución sencilla'.
Para
Fanjul la única forma de garantizar el acceso de las poblaciones de los
países pobres a una salud básica pasa por ofrecerles medicamentos
baratos, 'que únicamente son ofrecidos por las compañías genéricas'.
Las
multinacionales como Merck establecen una política de precios
diferenciados que 'castigan al más pobre' porque, 'siguiendo la lógica
del mercado', los medicamentos son más caros en aquellos países donde
menos gente puede acceder a los tratamientos, señaló.
Es muy importante que se comprenda que no se trata de 'atacar a las compañías, ni de vulnerar la ley', añadió Fanjul.
El
'Efavirenz', actualmente importado por Brasil, es el remedio más
utilizado en los tratamientos contra el sida ofrecidos gratuitamente
por el país.
Según el Gobierno, el
genérico importado desde la India les costará cerca de 165 dólares al
año por paciente, muy por debajo de los 580 dólares por enfermo al año
que le pagan a Merck.