Para que los planes de la Comisión Europea de digitalizar y volver
accesible el legado cultural de Europa tengan éxito, primero deben
resolverse los problemas relacionados con la preservación digital, las
obras huérfanas y los materiales agotados, señalaron expertos en
derechos de autor en un informe presentado el 18 de abril.
El
proyecto Bibliotecas Digitales forma parte de una iniciativa de la
Comisión para impulsar el crecimiento y la creación de puestos de
trabajo convirtiendo a Europa en la primera economía mundial basada en
los conocimientos para el año 2010. Viviane Reding, Comisaria de
Sociedad de la Información y Medios de Comunicación de la UE, creó el
Grupo de expertos de alto nivel sobre bibliotecas digitales el año
pasado con el propósito de ayudar a solucionar los asuntos de derechos
de autor en Internet. Los miembros del subgrupo de derechos de autor,
que publicó el informe, incluyen titulares de derechos y bibliotecas.
El informe del Grupo de expertos presenta “soluciones prácticas” a
problemas clave que se basan más en acuerdos voluntarios que en
propuestas normativas.
Preservación digital
Según el
informe, la digitalización es quizás la única manera de garantizar que
el material cultural esté disponible en el futuro. Algunos países de la
UE permiten que las bibliotecas y otras instituciones realicen copias
únicas de una obra a fin de preservarla; sin embargo, esta excepción
del derecho exclusivo de reproducción de los derechos de autor puede
“resultar insuficiente", ya que los medios de grabación se vuelven
obsoletos en términos tecnológicos y se debe cambiar el formato del
contenido de las obras. Además, el material digital audiovisual puede
tener una vida más corta que los medios análogos, se advierte en el
informe.
El grupo recomendó que en los estados de la UE en
donde se permite una excepción para las copias digitales y en donde las
copias se realizan con el único propósito de preservar las obras, los
titulares de derechos deberían autorizar a que los archivos, museos,
instituciones educativas y bibliotecas de acceso público realicen más
de una copia, si esto fuera necesario para garantizar la preservación
de la obra. En el informe se estableció además que debería permitirse
la realización de otras copias sucesivas si los avances tecnológicos
así lo requieren en algún momento.
Entre otras recomendaciones
se incluyen: permitir la preservación únicamente para obras que ya no
estén en el mercado en ningún formato; coordinar las distintas
iniciativas europeas de preservación en los ámbitos regionales y de la
UE; y permitir la desactivación de los dispositivos de protección
contra copias de las obras de origen digital que se encuentren en
bibliotecas nacionales para uso de las bibliotecas, pero no de los
usuarios.
Obras huérfanas
Según se desprende del
informe, los materiales cuyos propietarios no pueden ser identificados
ni ubicados obstaculizan el trabajo de la digitalización a gran escala.
Se concluyó “unánimemente que es necesario hallar una solución al
problema de las obras huérfanas, al menos para las obras literarias y
audiovisuales”.
Las soluciones no legislativas podrían
comprender bases de datos consagradas a las obras huérfanas, en las que
se pueda incorporar más información sobre los titulares de derechos en
forma digital y negociar mejores contratos entre las partes
interesadas. El grupo instó a la Comisión a persuadir a los Estados
miembros para que apoyen los acuerdos contractuales “de manera adecuada
y considerando la función de los establecimientos culturales”.
Las
soluciones pueden diferir según el país, pero deben cumplir con varios
principios fundamentales, se detalló en el informe. Éstos incluyen
englobar todas las obras huérfanas sobre la base de una definición
común, brindar asistencia sobre cómo realizar una búsqueda exhaustiva
de los titulares de derechos de una obra y permitir que se retire una
obra huérfana si su propietario reaparece. En el informe se especifica
que las soluciones de los Estados miembros deben ser interoperables y
deben aceptar un reconocimiento mutuo.
El grupo revisó varias
propuestas legislativas con el fin de determinar en qué casos la
búsqueda del propietario de una obra huérfana se considera exhaustiva.
Recomendó que se solicite a los posibles usuarios de estas obras que
“lleven a cabo una búsqueda meticulosa y de buena fe”. También instó a
la Comisión a tomar una postura flexible para abordar los requisitos de
las búsquedas de obras huérfanas debido a los rápidos cambios de las
fuentes de información y las técnicas de búsqueda. Por último, señaló
que toda solución debería aplicarse a todo tipo de obras.
Materiales agotados
En
el informe se definió a los materiales agotados como aquéllos que no
están disponibles en el mercado, según lo declaren los titulares de
derechos correspondientes. Se recomendó una solución que consta de
cuatro pilares: una licencia modelo, el establecimiento de una base de
datos de este tipo de obras, un centro de autorización conjunta y un
procedimiento para la aprobación de derechos.
La licencia
otorga a las bibliotecas un derecho no exclusivo e intransferible a
digitalizar una obra y ponerla a disposición de los usuarios en redes
cerradas. Además, concede a los titulares de derechos el derecho a
recibir un pago al que pueden renunciar. Un autor o casa editorial
retiene el derecho de autor de la obra y de su versión digitalizada y
puede revocar la licencia en cualquier momento. El licenciante también
puede exigir a las bibliotecas que le proporcionen información sobre el
uso de la obra para evaluar su potencial comercial, pero debe
reembolsar los costos de la biblioteca si ésta retira alguna parte del
material y la parte retirada representa más del 10 por ciento de un
título.
La licencia se diseñó específicamente para tomar en
consideración las necesidades de las bibliotecas y los requisitos de
las editoriales, afirmó Olav Stokkmo, Secretario General de la
Federación Internacional de Organizaciones de Derechos de Reproducción
y miembro del subgrupo de derechos de autor. Destacó que probablemente
esta licencia pueda aplicarse a otros sectores también, como la
industria audiovisual.
Los miembros del grupo consideraron
que la licencia modelo fue la parte más compleja del trabajo, señaló
Stokkmo. Ahora esperan que la Comisión, las federaciones
internacionales y otras asociaciones la divulguen en sus sitios web
para que pueda ser utilizada en la negociación de acuerdos sobre copias
digitales entre editoriales y bibliotecas.
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