Efraín
Olarte Olarte es un ciudadano común y corriente, como usted o como yo.
Contador público retirado, quien se ha convertido en el representante
de los veedores ciudadanos en la mesa de propiedad intelectual,
patentes y biodiversidad del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre
Colombia y Estados Unidos. Ha hecho un trabajo de control social desde
hace más de tres años cuyos frutos no han sido reseñados ampliamente
por los medios y de una u otra forma no han sido reconocidos ni tenidos
en cuenta por el gobierno colombiano y demás entes estatales, no para
infortunio de Efraín, sino para el de todos los colombianos. Una de sus
principales acciones como veedor ciudadano fue la de haber coadyuvado
una acción popular que demandó al Gobierno colombiano por violar la
Constitución a la firma del TLC. Lastimosamente, el Consejo de Estado
no dio curso a este proceso.
Paralelamente a esto, por estos lados
(ambientalistas) el Foro Social Mundial que se realizó en Curitiba
(Brasil) lo nominó a una distinción alternativa debido a su lucha
contra la biopiratería. En estos momentos, debido a su insistencia, la
Dirección de Acciones Judiciales de la Defensoría del Pueblo está
estudiando a profundidad sus denuncias en la parte del interés del TLC
para Estados Unidos.
Por estas razones, decidí contactarlo para este especial, en donde equinoXio
sea el espacio que visibilice su valiente acción, pues ya ha sido
hostigado en varias ocasiones por su labor y amerita su caso, para
tenerse en cuenta, pues no debemos esperar que la solución venga de
arriba sino que la ciudadanía entera puede tener el poder de injerencia
sobre lo público. A continuación se presenta una entrevista con este
personaje.
Germán Quimbayo: ¿Cómo y por qué se vinculó a este proceso de
seguimiento al TLC, en especial del capítulo de propiedad intelectual y
biodiversidad?
Efraín Olarte Olarte: En el año 2000 abandoné la parte
lucrativa de mi profesión de contador público y decidí ser útil a la
sociedad mediante el ejercicio del control social a la gestión publica,
utilizando los diversos espacios de participación ciudadana creados en
la Constitución: acciones populares, tutela, cumplimiento, derechos de
petición, acciones voluntarias, veedurías ciudadanas, entre otros (sic).
En ejercicio de esa noble labor, en el año 2002 entablé una acción
popular contra el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo con el
fin de evitar que mediante la reglamentación de una parte de la
propiedad intelectual en medicamentos, el llamado secreto empresarial,
se limitara el acceso universal a medicamentos, en especial a los
portadores y potenciales enfermos de cáncer, sida, tuberculosis,
hepatitis y otras enfermedades de las llamadas catastróficas.
Infortunadamente fracasé debido a que el Consejo de Estado consideró
que con base en un proyecto de decreto no era procedente la acción
popular, olvidando la sentencia de la Corte Constitucional que dice que
para tramitar una acción popular no es necesario la existencia de una
norma; para darle trámite son suficientes su carácter preventivo,
indicios y hechos en el sentido de que se pueden llegar a violar uno o
algunos de los derechos colectivos, en este caso el de la salud.
Sin embargo no desfallecí y acudí a la Corte Interamericana de
Derechos Humanos de la OEA e insistí ante el Ministerio de Protección
Social y el de Comercio pidiéndoles que realizaran una audiencia
pública para tratar la problemática de los medicamentos. El Mincomercio
me contestó que no era necesario; además, me invitó a participar en el
TLC con Estados Unidos que se estaba iniciando.
Al otro día de conocer la invitación, en un lugar público por
primera vez en mi vida leí un folleto sobre el patentamiento de seres
vivos (animales, plantas, partes del ser humano y microorganismos)
quedando anonadado e incrédulo de tamaña monstruosidad, pues mi
vocación cristiana me indica que el único dueño de la vida es Dios. A
partir de ese momento mi vida sufrió un fuerte cambio, me fui metiendo
en el maravilloso mundo de los defensores del medio ambiente y le dije
al Ministro que aceptaba la invitación pero que haría un control social
participativo sobre los seres vivos.
G.Q.: ¿Cuánto tiempo duró la mesa de seguimiento de este proceso? ¿Cómo era considerada la posición como veedor ciudadano?
E.O.O.: Mi participación en el TLC se inició en el último
trimestre del 2003 y continúa mediante un informe al Congreso de la
República donde ilustro sobre lo sucedido. Luego continuaré en la Corte
Constitucional y seguiré luchando hasta el último día de mi vida.
En diversos escritos traté de convencer a los negociadores de la
inconveniencia de negociar patentes sobre seres vivos. Fui leído, pero
mis sugerencias fueron desechadas; prueba de ello son el primer oficio
que le dirigí al Ministro el 2 de enero del 2004, donde le argumenté
las razones por las cuales no debíamos negociar patentes: los bienes de
uso público no son negociables, jurídicamente Colombia es débil ante
Estados Unidos, existe una ausencia del Ministerio responsable del
Medio Ambiente, hay una falta de claridad del Mincomex y el Gobierno no
sabe qué va a negociar. Y un derecho de petición (sic) formulado
al Señor Presidente de la República, pocos meses antes de cerrarse la
negociación en el 2006. En él le dije que siendo él único responsable
(el Presidente de la República) del tema de la propiedad intelectual en
biodiversidad –recursos genéticos- y conocimiento tradicional en el
TLC, debía abstenerse de aprobar la propuesta de la CAN (Comunidad
Andina de Naciones) complementada con la adhesión o ratificación de
convenios y acuerdos internacionales lesivos a los intereses nacionales
(UPOV91, Tratado de Budapest y el artículo 27.3b del ADPIC)
pues, mediante patentes, generarán la entrega de nuestro principal
patrimonio público a cambio de nada, absolutamente nada, pudiendo ser
la principal solución al subdesarrollo de Colombia (sic).
G.Q.: ¿Cómo se llevaron a cabo esas sesiones?
E.O.O.: En el tema de la propiedad intelectual
sobre recursos genéticos y conocimiento tradicional, me atrevo a decir
que no hubo negociación, simplemente el señor Presidente de la
Republica le dio a Estados Unidos todo lo que pidió desde un comienzo,
con el agravante que fue a cambio de nada, absolutamente nada. He
sostenido que todo lo regalado es responsabilidad del señor Presidente
de la República, pues a través de esos tres años durante las reuniones
en la Plaza de los Artesanos [1]
y en varias entidades estatales, los negociadores, a los requerimientos
de que nos ilustraran sobre el patentamiento de seres vivos, negaron
que se estuviera negociando, siempre manifestaron que ese tema era
manejado directamente por el Dr. Uribe, prueba de ello debe encontrase
en las grabaciones que reposan en el Mincomercio.
G.Q.: ¿Por qué el capítulo de propiedad intelectual es uno de los menos discutidos siendo tan pertinente?
E.O.O.: El silencio impuesto por el poderoso a través de todo
el tratado, los colombianos no conocieron los textos que se negociaban
pues estaba prohibido divulgarlos. Además, para Estados Unidos es
cuestión de seguridad nacional, para los negociadores colombianos,
nada.
G.Q.: ¿Cuál es el estado del conocimiento de patentes científicas y de la biodiversidad en el país?
E.O.O.: Grave, muy grave, si se consultan los certificados
obtentores expedidos por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y
patentes expedidas por la Superintendencia de Industria y Comercio a
centros de investigación y universidades colombianas, se puede decir
con tristeza que en Colombia la investigación no existe.
Quiero aprovechar para formular dos denuncias: una, el hecho de que
el Ministerio de Agricultura contrató el otorgamiento de patentes sobre
los seres vivos y procedimientos relacionados a continuación, con base
en la cantidad de dinero que se invierta en cada investigación
genética, es decir, si en una investigación Colombia invierte un millón
de dólares y la fundación x nueve millones de dólares, la
fundación queda dueña del 90% de los derechos emanadas de la patente
del producto final. Los seres vivos y procedimientos que pueden llegar
a perderse vía patentes son:
Algodón; Arroz; Apicultura; Biocombustibles;
Cacao; Camarón de cultivo; Caña Panelera y Panela; Carne Bovina;
Caucho; Fique; Forestal; Frutas; Guadua; Hortalizas; Lácteos; Sistema
productivo Maíz y Soya; Ovinos y Caprinos; Palma; Papa; Pesca
industrial y artesanal; Piscicultura; Plantas aromáticas, medicinales,
condimentarias, aceites esenciales y afines; Porcicultura; Tabaco y
Yuca; además, a un área transversal que corresponde al manejo integrado
de mosca blanca.
Además, no sabemos el destino de los derechos de propiedad
intelectual de todas las investigaciones realizadas por el Centro
Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)
sobre un inventario de más de 6.000 muestras de seres vivos
(germoplamas). Lo que sí se sabe es que los principales beneficiarios
van a ser fundaciones como la Kellog´s, Bill & Melinda Gates y la
Rockefeller… incluso el Departamento Agrícola de los Estados Unidos.
G.Q.: Huy, ¿como así? ¿Bill Gates metido en esto? Esto es una bomba, entonces el señor Gates no se limita sólo a los computadores… Entonces,
¿cuál ha sido la posición y criterio de entidades como el Instituto
Alexander von Humboldt, Colciencias o el mismo Ministerio del Ambiente
Vivienda y Desarrollo Territorial?
E.O.O.: No se conocen las posiciones oficiales, sólo al
interior del Gobierno se sabe cómo actuaron. Es de suponer que si
guardan silencio es porque aprueban el saqueo que se va a legalizar;
sin embargo, vale la pena transcribir el siguiente aparte de uno de los
tantos oficios que escribí:
El Director del Instituto Humboldt en un encuentro regional sobre
el TLC, ambiente y desarrollo, dictó una conferencia titulada: ACCESO A
LOS RECURSOS GENETICOS AL AMPARO DE LOS TRATADOS COMERCIALES, su
contenido genera preocupación y confirma lo que muchos colombiano
creemos: no estamos preparados para negociar la biodiversidad, menos la
propiedad intelectual que genera, por consiguiente debe ser excluirla
totalmente del TLC o prorrogar su discusión por al menos dos años
después de firmado el tratado, mientras llenamos los vacíos que tenemos
para negociar, no debemos incluir en el TLC un solo artículo que genere
la perdida de nuestra principal riqueza pública.” (Subrayado fuera de texto).
G.Q.: ¿Entonces usted dudaría de la voluntad de la academia colombiana en torno a estos temas? ¿Y la opinión pública?
E.O.O.: Respondo con otra pregunta: ¿conoces la opinión
oficial y publica de alguna universidad y/o centro de investigación? La
respuesta es un NO.
Si los que saben los efectos negativos del TLC permanecen
silenciosos sobre la pérdida de la principal riqueza de Colombia, la
opinión pública no existe.
G.Q.: ¿Precisando, realmente qué tan lesivo es el TLC para esta temática?
E.O.O.: Las consecuencias del TLC sobre la biodiversidad son una catástrofe (fuera de texto: seguidamente Efraín me las enunció):
- La mayor pérdida de parte patrimonio publico en toda la historia de
Colombia, patrimonio representado en nuestra mega diversidad
- Coloca límites al uso de las semillas por parte de nuestros agricultores
- Impide la posibilidad de explotar autónomamente nuestra principal riqueza.
- Facilita el patentamiento de seres y organismos vivos modificados genéticamente, sin límite alguno (Transgénicos)
- Facilita la legalización de las patentes sobre recursos genéticos
obtenidos ilegalmente (biopiratería) concedidas hasta y después del día
en que entre en vigor el TLC
- Atenta contra el orden constitucional al no haberse consultado a
las comunidades indígenas y afro colombianas, tal como lo dispone el artículo 8j del Convenio de Diversidad Biológica, CDB
- Violación a varios derechos colectivos de las anteriores comunidades étnicas.
- Para Estados Unidos los recursos genéticos colombianos dejaran de
ser inalienables, imprescriptibles e inembargables, esto debido a que
la normas solo se aplica a la CAN
- Colombia, ante Estados Unidos, no podrá ejercer soberanía sobre
recursos genéticos patentados a la fecha de entrar en vigor el tratado
en Estados Unidos, esto solo se aplica a los países de la CAN.
- Ante Estados Unidos los recursos genéticos no serán patrimonio de la Nación, esto sólo opera entre los países de la CAN.
- Estados Unidos queda exento de la prohibición de patentar plantas y
animales y los procedimientos especialmente biológicos para la
producción de plantas y animales.
G.Q.: ¿Se sabe realmente qué fue lo que se negoció?
E.O.O.: Creo que no. El Gobierno sostuvo que con el TLC se
perseguía ponerle límites a la biopiratería, [pero] la verdad es lo
contrario, con el TLC se permite la legalización de toda la
biopiratería ejercida durante el siglo pasado y el presente, sin que
sepamos o tengamos un inventario de los recursos genéticos y el
conocimiento tradicional biopirateados (sic). El Instituto
Humboldt, encargado por el Gobierno, realiza una investigación sobre
biopiratería, guarda silencio, mientras en el Perú, Brasil y Bolivia se
hacen públicos los descubrimientos y se toman medidas para impedir la
biopiratería. A propósito, la Secretaria General de la CAN invirtió
cuantiosos dólares, pero también guarda silencio.
G.Q.: Efraín, ¿qué alternativas propone usted
para que se mitiguen los efectos de un TLC sobre la propiedad
intelectual y la biodiversidad?
E.O.O.: Luchar, pero ante la Corte Constitucional pues según
los resultados del debate realizado el martes 6 de febrero en el
Congreso de la República, allí todo esta perdido pues la mayoría
parlamentaria, sin análisis, aprueba lo que le pide el Gobierno.
Invito a todos los lectores a que profundicen el tema y enviar
comunicaciones a la Corte Constitucional de Colombia pidiéndole que
declare inconstitucionales los artículos del TLC que sean nocivos a la
biodiversidad, para ello le pido a equinoXio incluir en el portal el oficio adjunto dirigido al Congreso con copia a los órganos de Control y Corte Constitucional.
G.Q.: Por supuesto que así será Efraín, pues son documentos
de interés público decisivos para todos nosotros. Siguiendo entre
líneas, ¿qué futuro le esperaría al país si se aprobara el dichoso
tratado?
E.O.O.: Que los dueños de nuestro sistema alimentario y de
nuestras vidas van a ser las fundaciones enunciadas en el oficio
enviado al Congreso de la República, nunca debemos olvidar que los TLC
son parte del Nuevo Orden Mundial. En internet se encuentran suficientes escritos que producen escalofríos.
Panorama oscuro el que nos pinta Efraín. Su experiencia nos hace
tener en cuenta que si nosotros como ciudadanos tomáramos acción frente
a estos temas que directamente nos afectan, la cosa sería distinta. La
pobreza en Colombia al parecer es mental y cultural. Si desean ampliar
más en la información, a continuación están los documentos en donde él
recoge todo el trabajo de investigación y seguimiento que no le envidia
nada a cualquier académico. Hablando de academia, el silencio de ésta
en nuestro país es cómplice, lo peor de todo es que al parecer existen
estudios, pero la ley del silencio opera. Con estos documentos Efraín
intenta que el Congreso y los colombianos tomemos conciencia de la
importancia de la biodiversidad, en especial la propiedad intelectual.
Pero antes quiero resaltar los puntos más importantes expuestos en
uno de dichos documentos enviados al Congreso de la Republica, para que
todos tengan en cuenta la magnitud de la situación.
“…Importancia del TLC para USA. Para EE.UU. (sic) la verdadera razón del TLC no es la comercialización de bienes y servicios, su
verdadero interés pasa desapercibido, es nada más y nada menos que
asegurar el dominio mundial de las patentes originadas en los recursos
genéticos [2] y el conocimiento tradicional,
dominio que le brindara el liderazgo pleno en el manejo de la
alimentación del mundo, las investigaciones sobre nuevos medicamentos
útiles en toda clase de enfermedades y la evolución industrial del
presente y futuros siglos, valga citar las industrias de biocombustibles [3] y computadores…”
“El TLC ya tiene incidencia sobre programas y proyectos de
investigación realizados por el Ministerio de Agricultura, el Centro
Internacional de Agricultura Tropical de Palmira, CIAT, y la Fundación
Bill & Mellina Gates, sin que haya claridad sobre los derechos
originados en la propiedad intelectual (patentes o certificado
obtentor). Parece que Colombia está perdiendo la mejor oportunidad de
su historia para salir del subdesarrollo económico, la causa, se
preocupa por las hojas del TLC olvidándose de proteger la raíz…”
(Subrayado y puesto en cursiva fuera de texto)
Y ojo a esto:
“A la Sociedad Interamericana de Prensa el 28-09-2006, vía
Internet, le solicité que en la reunión de Cartagena le pidiera a Bill
Gates responder interrogantes relacionados con temas de propiedad
intelectual, infortunadamente el hombre más rico del mundo (su fortuna
la ha hecho con base en patentes) no trató el tema de su principal
negocio, la agricultura, sustentado en derechos de propiedad
intelectual [4].
Los periodistas pasaron por encima de la que pudo ser la mejor noticia
del año. La quema de incienso no deja ver las realidades en las que se
mueve el mundo como es el caso de que estamos perdiendo la mayor
riqueza pública que Colombia posee, sin darnos por enterados…”
(Subrayado y puesto en cursiva fuera de texto)
Respecto a esto Olarte le pidió a la SIP:
“No creo que la única finalidad del ingeniero Gates sea hablar de
democracia, computadores y software, el viene a algo más profundo, sus
nuevos negocios en el campo de la biotecnología y la agricultura
sustentados en la propiedad intelectual sobre los alimentos básicos de
la nutrición mundial.
“Con base en lo anterior y el hecho de que la seguridad
alimentaria del mundo es el sustento de cualquier democracia, le pido
el favor de que el ingeniero Gates aclare interrogantes que muchos
colombianos nos estamos formulando.
Interrogantes:
- Los nuevos negocios de la Fundación Bill & Mellina [sic]
Gates, el interés del Banco Mundial en los transgénicos y las
investigaciones en biofortificacion y biotecnológicas realizadas en
Colombia generan el siguiente interrogante: ¿la soberanía alimentaría
de Colombia esta en peligro al no poder disponer libremente de sus
semillas?
Tener presente que el Centro de Investigaciones de
Agricultura Tropical, CIAT, que funciona en Palmira investigó e
investiga modificaciones al: fríjol, yuca, maíz, arroz, batata, trigo,
banano, plátano, la cebada, caupí, maní, lentejas, mijo, guandul,
papa, sorgo y ñame. - ¿Las multinacionales que financian esas investigaciones, caso la Fundación Gates, se pueden apropiar del conocimiento?
- Según José Antonio Gómez, Coordinador Biocomercio Sostenible del
Instituto Alexander Von Humboldt “El creciente comercio internacional
de productos de la biodiversidad está reflejado en transacciones que
superan los 915 billones de dólares al año”. ¿En qué se ha beneficiado
Colombia de las investigaciones del CIAT?; ¿en qué grado participa del
mayor negocio del mundo?
- La intromisión de las mayores corporaciones del mundo en el
control de la financiación, producción y mercadeo de los alimentos
básicos de Colombia, ¿cómo afecta la economía de nuestros agricultores?
“En el hipotético caso que el CIAT, dentro de su plan de
reestructuración, decida trasladar y continuar sus investigaciones, con
material genético y conocimiento tradicional colombiano, a otras partes
del mundo donde pueda fácilmente patentarlas, creo que el Congreso de
la Republica, la Contraloría y la Procuraduría deben indagar el destino
que se le dará a las investigaciones que realizó y realiza el CIAT en
Colombia con seres vivos integrantes de nuestra biodiversidad, no
sea que por desidia permitamos el mayor caso de biopiratería vía
bioprospección, pues el CIAT comparte sus investigaciones con cualquier
otro centro de investigación del mundo sin necesidad de rendir cuentas
al Estado Colombiano, situación que se facilita con el TLC.
(Subrayado y puesto en cursiva fuera de texto)
Para ampliar más todo lo anterior en especial el caso del CIAT,
Ministerio de Agricultura y lo de Bill Gates, aquí están los enlaces
correspondientes:
- Documento de soporte a la Acción Popular de demanda ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca (PDF)
- Oficio al Congreso de la República I (Word) (OpenOffice.org)
- Oficio al Congreso de la República II (Word) (OpenOffice.org)
[1]
Se refiere al Centro de Convenciones y Exposiciones en donde se
llevaban a cabo las sesiones informativas del resultado de las rondas
de discusión del TLC entre Colombia y Estados Unidos
[2] En el documento original, Olarte afirma que:
“…según la Biblia el único dueño de los seres vivos es Dios, pero con
el TLC las multinacionales de USA quebrantaran este mandato, pues ellas
serán las que tendrán capacidad de permitir el uso de seres vivos al
ser las dueñas de las patentes sobre animales, plantas, microorganismo
y partes del cuerpo humano”
[3]
Olarte afirma además en mencionado documento, que la reciente gira de
George W. Bush por Latinoamérica se centró en biocombustibles y
reducción de la pobreza.
[4]
Olarte corrige pues, como se sabe, realmente el principal negocio de
Bill Gates es la informática y que la labor de la Fundación Bill &
Melinda Gates es solamente “humanitaria”.