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Rusia anunció hoy que ha iniciado los preparativos para conquistar la
Luna y Marte, con el objetivo de que para 2015 sus naves no tripuladas
lleguen a la superficie selenita y al Planeta Rojo.
"El programa espacial que desarrollará Rusia en los próximos años prevé
la llegada de naves automáticas a Marte en 2015", reveló Vladímir
Nésterov, director del consorcio estatal Jrúnichev, principal
constructor de cohetes rusos.
En un encuentro con la prensa en la sede de Jrúnichev en Moscú, el
funcionario resaltó que, para la industria aeroespacial del país, los
programas lunar y marciano son prioritarios y aseguró que su empresa
cumplirá los objetivos asignados por el Gobierno ruso.
"Jrúnichev dispone de los recursos tecnológicos y humanos necesarios
para desarrollar las metas establecidos en nuestro programa espacial,
inclusive los vuelos interplanetarios", indicó.
Afirmó que el envío de las naves automáticas es el comienzo de la
exploración interplanetaria y que los vuelos tripulados al Planeta Rojo
y la Luna son objetivos posibles a muy largo plazo.
"En los próximos quince años los vuelos tripulados a Marte son poco
probables", resaltó Nésterov, al destacar que todavía quedan muchos
problemas tecnológicos por resolver.
Agregó que "para los vuelos interplanetarios es necesario construir
cohetes con capacidad de poner en órbita cargas de entre 120 y 130
toneladas, mientras que los actuales portadores rusos Protón apenas
elevan 22 toneladas".
Según proyectos diseñados por centros rusos, la nave para viajar a
Marte se construirá en la órbita terrestre a partir de módulos de al
menos 100 toneladas cada uno.
Posteriormente, esos módulos serán ensamblados de forma similar a la
actual Estación Espacial Internacional y, una vez construida, la nave
de 600 toneladas transportará a Marte una tripulación de seis
cosmonautas en un viaje de entre 440 y 500 días de duración, que
incluye ida, estancia y vuelta.
De acuerdo con esos proyectos, la nave consumirá un combustible
diferente al de los actuales cohetes y operará con motores eléctricos
que utilizan la energía del Sol o nuclear, con capacidad de funcionar
sin necesidad de repostar durante el tiempo que dure el viaje
interplanetario.
"Tecnológicamente, los vuelos a los planetas son complicados, pues
requieren enormes recursos e innovaciones tecnológicas", dijo Nésterov,
al afirmar que los cohetes que desarrolla Jrúnichev todavía consumen
combustible convencional.
Se refirió a los cohetes portadores de la serie Angará, que podrán ser
lanzados desde el territorio ruso y cuyos primeros vuelos de prueba
están previstos para 2010 y 2012.
Nésterov resaltó que los portadores Angará permitirán a Rusia abarcar
todo el espectro del mercado internacional para el lanzamiento al
espacio de satélites que operan en diferentes órbitas.
Los Angará se construirán en modelos de clases ligera, media y pesada y
funcionarán con combustibles inocuos, como el queroseno, el hidrógeno y
el oxígeno, una notoria ventaja respecto a otros cohetes rusos que
consumen combustibles tóxicos.
Con los Angará-A5 pesados, Rusia podrá lanzar desde su territorio naves
tripuladas o ubicar satélites en órbitas geoestacionarias, tareas que
por ahora sólo puede realizar desde el cosmódromo de Baikonur, en
Kazajistán (Asia Central).
Además los Angará pesados podrán poner en órbitas bajas de hasta 600
kilómetros del altura cargas de un máximo de 26 toneladas, mientras que
la capacidad máxima de los actuales portadores Protón para esas alturas
es de 20 toneladas.
Para la ubicación de satélites en órbitas geoestacionarias de más de 36
mil kilómetros de altura, los Angará también serán los mejores porque
podrán transportar cargas de hasta 4.5 toneladas, en particular
satélites de comunicaciones de alta potencia y aparatos militares
espías.
Nésterov afirmó que la introducción de los Angará aumentará
considerablemente la importancia del cosmódromo ruso de Plesetks, a 800
kilómetros al Noroeste de Moscú, y supone una alternativa al de
Baikonur, que Rusia arrienda a Kazajistán.
Los Angará que desarrolla Jrúnichev permitirán a Rusia poner en órbita
módulos para laboratorios automáticos o estaciones orbitales tripuladas
análogas a la Estación Espacial Internacional, así como ubicar en la
órbita terrestre los segmentos para ensamblar las futuras naves
espaciales destinadas a realizar vuelos interplanetarios, entre ellos
la codiciada exploración de Marte.
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