Un
archivo de un concierto del rapero Jay-Z grabado en el Radio City Music
Hall de Nueva York ha aparecido en todos los lugares en los que se
intercambia música ilegalmente.
Pero eso no le molesta a
Jay-Z. A petición de Coca-Cola, el músico accedió a distribuir el video
de ocho minutos, que incluía promociones de la marca de gaseosas, en
los sitios de intercambio de archivos, usando una tecnología que a
menudo se aplica para engañar a los piratas musicales.
La inusual alianza
demuestra una nueva estrategia adoptada por la industria de la música
para enfrentarse a la piratería. Por varios años, los sellos
discográficos demandaron a los individuos y servicios de intercambio de
archivos con la esperanza de que esto los desanimara. Al mismo tiempo,
emplean una táctica poco conocida en la que contratan a compañías para
que planten “señuelos” o archivos falsos en estos sitios. A menudo, los
señuelos aparecen como los primeros resultados cuando se hace una
búsqueda, pero no pueden descargarse o el archivo no funciona cuando se
abre.
Sin embargo, los
ejecutivos de la industria y los propios artistas reconocen que, mejor
que demandar o perseguir a la gente que descarga canciones de manera
ilegal, es entregarles las canciones... con publicidad.
“El concepto es que las
redes de intercambio de archivos funcionen para nosotros”, asegura
Michael Guido, abogado de Jay-Z. “Aunque los usuarios de este sistema
roban propiedad intelectual, también son una audiencia activa”.
Por el momento, sólo 1% de
los archivos señuelo incluye promociones o anuncios, pero la audiencia
potencial es gigantesca. En septiembre, un promedio de 9 millones de
personas usó sistemas de intercambio de archivos, frente a 6,8 millones
hace dos años, según BigChampagne, una firma de investigación de la
industria.