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La ministra de Sanidad, Elena Salgado, ayer, a su llegada al Congreso de los Diputados |
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El Parlamento aprueba la nueva Ley del Medicamento con la oposición de
farmacéuticos, laboratorios y distribuidores y enfermería, que declara la
«guerra» a Sanidad - Salgado afirma que la norma ahorrará al Estado 1.000
millones de euros.
Madrid- Sólo los médicos y odontólogos podrán recetar medicinas. El que
incumpla esta norma será sancionado. Así lo acordó ayer el pleno del
Congreso de los Diputados, que votó la versión definitiva de la Ley de
Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios, más
conocida como la Ley del Medicamento. En el fin de la tramitación de una
de las normas «que más vueltas ha dado», en palabras de la ministra de
Sanidad, Elena Salgado, quedó excluida la posibilidad abierta en el Senado
de que los enfermeros puedan prescribir ciertos medicamentos. El Grupo
Socialista votó en contra, PP y CiU se abstuvieron y sólo 22 diputados se
manifestaron a favor.
Una situación opuesta a la que se vivió hace
una semana en la cámara alta, que apoyó la prescripción enfermera, y que
ya ha puesto en pie de guerra a la profesión. El presidente del Consejo de
Colegios de Enfermería, Máximo González Jurado, amenazó ayer, tras conocer
el resultado de la votación, con «paralizar la sanidad». «No vamos a
permitir -señaló- que ninguna enfermera esté fuera de la ley por
prescribir fármacos», práctica que, asegura, es habitual en la actualidad.
González Jurado indicó que Cataluña, Madrid, Andalucía, Castilla-La
Mancha, Cantabria y País Vasco sí se han mostrado a favor de esta
prescripción colaborativa, y en otros países como el Reino Unido es
prescripción libre. Y preguntó: «¿Ha existido seguridad clínica en
Leganés?»
Venta por internet. La ministra de Sanidad, por
el contrario, se mostró satisfecha con el «excelente trabajo» de los
diputados «que han tenido muchas presiones de distintos sectores» en la
tramitación de la ley. A su juicio, la norma va a controlar el aumento del
gasto farmacéutico y a ahorrar al Sistema Nacional de Salud de 1.000
millones de euros. Pero la enfermería no es el único sector descontento
con el texto. Los farmacéuticos también han criticado muchas de las
novedades de la ley. Una de ellas es la posibilidad de que se vendan
medicamentos por internet. Con el texto aprobado, será posible dispensar
fármacos a través de la Red, aunque sólo serán especialidades
farmacéuticas publicitarias (las que se dispensan sin receta). La
Federación de Empresarios Farmacéuticos ha manifestado su desacuerdo con
lo que consideran una puerta a la pérdida de control de los profesionales
sobre los fármacos. También los médicos, aunque se muestran satisfechos
con que se salvaguarde su potestad para prescribir, están en contra de
este punto. El presidente de la Organización Médica Colegial, Isacio
Siguero, manifestó ayer que «no parece prudente» que las medicinas se
dispensen por esta vía, y que sólo el binomio médico-farmacéutico puede
garantizar la seguridad.
Pero el principal objetivo de la ley, al
menos el inicial, era controlar el gasto público en medicamentos. Las
medidas adoptadas, que pasan por un nuevo sistema de precios y una tasa a
la industria, se han ganado también la antipatía de laboratorios y
distribuidores. Y todo a pesar de los cambios que sufrió en la Cámara
Baja, introducidos por los nacionalistas catalanes y el propio Grupo
Socialista. Estos son los principales puntos de la norma.
-Aportación de la industria. Los laboratorios farmacéuticos pagarán una
tasa destinada a financiar la investigación en función de su volumen de
ventas. Para los que facturen menos de tres millones al año, la aportación
será del 1,5 por ciento. Para los que facturen más, del 2 por ciento. Pese
a que la cifra es alrededor de la mita de lo inicialmente previsto, la
patronal de los laboratorios, Farmaindustria, asegura que perderá 750
millones de euros en el primer año, lo que equivale al 7,5 por ciento de
las ventas.
-Precios de referencia. Los medicamentos con más de 10
años en el mercado bajarán un 20 por ciento, aunque finalmente sólo serán
los que tengan algún genérico en la UE de los 15. Los fármacos no
innovadores estarán sometidos a un sistema por el que el Estado sólo
financiará el precio resultado de la media de los tres más baratos de cada
grupo terapéutico. Sin embargo, también en este punto se han hecho
concesiones a la industria: cuando el precio de un producto que se vea
afectado en más de un 30 por ciento, la empresa farmacéutica podrá asumir
la rebaja en mínimos de un 30 por ciento al año. Además, las llamadas
«innovaciones galénicas» (medicamentos que no son nuevos, pero introducen
alguna novedad en la presentación) estarán exentos de precios de
referencia durante cinco años. Tampoco entrarán en el sistema los
medicamentos con un precio inferior a dos euros.
-Genéricos. Gracias
a la cláusula Bolar, la industria podrá empezar a desarrollar un
medicamento genérico antes de que haya vencido la patente del producto
original. Así se podrá introducir la versión genérica «al día siguiente»
de transcurridos los 10 años de protección, según Sanidad.
-Financiación selectiva. No sólo tendrá en cuenta la innovación terapéutica
de los fármacos, sino también «criterios de racionalización del gasto».
Una Comisión Interministerial será la encargada de fijar los precios, con
la colaboración de las comunidades autónomas.
-Trazabilidad. Los distribuidores de medicinas tendrán como función
prioritaria garantizar el abastecimiento de fármacos a las oficinas de
farmacia. Pero también tendrán que someterse a un sistema de
«trazabilidad» que Sanidad cree que servirá para garantizar el seguimiento
de las medicinas desde su fabricación hasta su entrega, pero que los
mayoristas consideran que no llegará al ciudadano y que sirve a los
intereses de la industria.