La
recién fundada Asociación de Software Libre de El Salvador (ASL),
anunció una serie de acciones encaminadas a adoptar en el país,
tecnología de información para disminuir la dependencia de los
softwares privativos.
Software libre es una organiza-ción reconocida
alrededor del mundo que aboga por la independencia del pensamiento y el
uso de programas que brinden desarrollo a países en vías de desarrollo.
La ASL junto a la Fundación Heinrich Böll, de origen alemán,
pretenden concientizar a la población a optar otras estructuras
informáticas para el desarrollo de sus empresas o proyectos, que
dinamicen sus economías.
Silke Helfrich, miembra de la fundación,
explicó que: “La privatización del conocimiento es un atentado a la
libertad de opción de la gente alrededor del mundo. Han comenzado con
el sector agrícola, con la semilla Terminator, luego viene el agua… y
después el pensamiento”.
Para Helfrich, no puede existir
restricciones para las ideas, que es el patrimonio de la humanidad por
años, por lo que pidió a la gente unirse en la iniciativa de escoger el
software libre, sin renunciar a las libertades fundamentales del ser
humano.
Por su parte, Ángel Ibarra de la Unidad Ecológica de El
Salvador (UNES), miembro de la asociación y quienes darán asesoría a
los usuarios interesados en la temática, advirtió que las políticas
neoliberales están dejando sin espacios a la gente de menores recursos
para que obtengan conocimientos. “Para el sistema neoliberal todo es
mercancía pura, donde las transnacionales son dueñas de todo y el
método utilizado son los tratados comerciales”, acotó Ibarra. Asimismo,
anunció que una de las fuentes interesadas de implementar el software
libre era la Alcaldía Municipal de San Salvador.
Harold Rivas,
representante de la Asociación del Software Libre, añadió que
emprenderán una serie de actividades iniciando con un antepro-yecto de
ley en la Asamblea Legislativa, para que sea adoptada por el país.
“Este programa se puede adquirir para desarrollar texto, cálculos e
internet incluso, las mipyme (micro y pequeñas empresas), serían las
grandes beneficiadas con un programa que no les restringe la utilidad
del programa”, puntualizó Rivas.