Una
sentencia emitida por el juez titular del Juzgado nº 1 de Orihuela
exculpa a unos informáticos torrevejenses, acusados en 1998 por un
delito de pirateo informático. La resolución judicial destaca que la
práctica de los «compradores fantasmas» de Microsoft «está al borde del
delito provocado». En la sentencia exculpatoria, en la que el juez hace
esas consideraciones, se expone que las diligencias se incoaron en
virtud del atestado instruido por la Guardia Civil de Torrevieja por un
posible delito contra la propiedad intelectual, presuntamente cometido
por A.A.Q., J.M.E.M. y J.J.I.T. El juez resuelve que «no ha quedado
acreditado en modo alguno que los acusados instalaran software de
Microsoft en sistemas destinados a la venta sin que se hiciera constar
la entrega del soporte original y de la licencia de uso necesaria a tal
fin».
Microsoft acusó al propietario y a los empleados de una tienda
informática de Torrevieja de «traficar en su establecimiento con
productos propiedad de Microsoft que se instalaban sin entrega de
soporte original y licencia de uso». Esta acusación ha sido rechazada
por un Juzgado de Orihuela, que considera que nunca se ha podido probar
las acusaciones, ya que algunos componentes del software de los
ordenadores de clientes «son los que habitualmente se pueden bajar a
través de Internet».
La sentencia, dada a conocer por el bufete de abogados Almeida,
defensores de los acusados, destaca que «la búsqueda inicial a través
de un detective privado -como se resalta en las actuaciones- para
conseguir por el denunciante que los acusados le presupuestaran y
construyeran un ordenador con software que no ha satisfecho los debidos
tributos, podría estar casi en el borde del delito provocado». Y pone
de manifiesto que, «sin embargo, se consigue la finalidad de que el
Juzgado de Instrucción número 5 de Orihuela, en abril de 1998 acuerde
la entrada y registro del establecimiento». También se hace constar que
«el único experto que ha declarado en condición de tal manifiesta que
la inclusión o no en la factura de venta del mencionado software no es
requisito indispensable para la lícita transmisión, y que únicamente lo
ha usado en su pericia para determinar el perjuicio económico a la
denunciante, siendo posible que en la factura no aparezca».
Estupor
El episodio supuso un verdadero shock para el propietario y los
trabajadores de la empresa, que recuerdan que «nos trataron como a
delincuentes». El estupor por la entrada en el establecimiento de
agentes con pistolas, y «tratándonos como a traficantes», desconcertó a
los profesionales informáticos «porque nosotros no habíamos hecho nada
ilegal, y el trato fue muy desagradable».
Han sido ocho años de farragosa investigación, como señala la
sentencia, que a ellos les ha tenido indignados durante todo el tiempo
transcurrido, hasta la publicación de su absolución. Lo único que
encontraron para fundamentar la acusación, aparte del testimonio del
«comprador fantasma», fueron unos CD con juegos, de los que la
sentencia dice que «no es delito por parte de uno de los acusados de la
posesión de CD con juegos y programas, al ser para uso privado».
Aunque dicen haber olvidado el episodio porque «son ocho años ya»,
aún recuerdan el estupor que sintieron y los perjuicios sufridos, no
sólo por la retirada de sus tres ordenadores, «para los que teníamos
siete licencias», sino por las molestias que la investigación causo a
muchos de sus clientes. Aunque sólo uno les retiró su confianza,
lamentan que el resto tuviera que sufrir las consecuencias de una
investigación que, como demuestra la sentencia, «no tenía motivación
alguna».
Refiriéndose a sus clientes, el propietario del establecimiento
refiere que «les molestaron mucho. Se presentaban en las empresas, en
las que el propietario no está en la entrada, y le pedían a las
secretarias o a cualquier administrativo la licencia, y como no sabían
nada, se los llevaban a declarar a Orihuela».
Incluso, recuerda el propietario de la tienda informática, que «un
chaval que había comprado un ordenador y tenía instalado Linux (un
sistema operativo al margen de Microsoft), le obligaron a ir a declarar
como si fuera un delito usar un sistema operativo que no sea de
Microsoft».
«Microsoft se cree que si un ordenador no lleva Windows ya es
ilegal», lamenta el ahora exculpado por una sentencia que constituye un
varapalo para la empresa de Bill Gates y las «investigaciones» de sus
«compradores fantasmas».
En concreto, del que les visitó a ellos, dice uno de los acusados
que «el perito de Microsoft que entró a la tienda no había cursado mas
estudios que los de COU, sin conocimientos de informática ninguno, es
como si para reconocer a un enfermo hubieran llevado a un veterinario».
Y precisa que «quien investigaba esas cosas era la BSA, que es una
asociación de software de más compañías, aparte de Microsoft, como
Adobe y otras, y la BSA, cuando vio lo que era se retiró de la
acusación, y tan sólo siguió Microsoft».
Ahora se sienten como David después de haber vencido a Goliat», muy
satisfechos por la sentencia y pensando aún si tomaran alguna medida
legal para exigir una reparación por los daños causados entonces. Lo
recuerdan irritados, pero ya irónicos, porque nada más alejado de unos
jóvenes informáticos que trabajan en un comercio de una ciudad como
Torrevieja.