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CURITIBA, Brasil, 31 mar (IPS) - Delegados de los
países en desarrollo en la octava Conferencia de
las Partes del Convenio sobre la Diversidad
Biológica (COP-8) demandan cambios en las normas
de la OMC sobre patentes de recursos genéticos
como semillas, plantas y animales.
La reunión, que finaliza este viernes, se
viene realizando en la meridional ciudad
brasileña de Curitiba desde el 20 de marzo.
El reclamo de los países en desarrollo se
origina en el temor de que las leyes existentes
sobre propiedad intelectual puedan infringir los
derechos de las comunidades indígenas sobre su
conocimiento y uso tradicional de varias especies vegetales y animales.
El Convenio sobre la Diversidad Biológica de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
adoptado en 1992, requiere claramente compartir
los beneficios de los recursos biológicos de modo
"justo y equitativo". Todas las partes
coincidieron en que el convenio debe estar
implementado para 2010, pero no en cómo hacer esto.
Grandes países en desarrollo --entre ellos
India, Brasil y Pakistán-- propusieron que las
compañías interesadas en tener acceso a material
genético revelen su país de origen y busquen el
consentimiento informado de la población local
antes de obtener derechos para patentar.
"Esta es una condición mínima", dijo Henrique
Choer Moraes, funcionario del Ministerio de
Relaciones Exteriores de Brasil, en una reunión
de expertos. "No estamos negando los contratos (a
las empresas). Sólo queremos conformidad".
Pero Estados Unidos, que alberga una gran
cantidad de firmas biotecnológicas y
farmacéuticas, mira con desdén la propuesta de
crear reglas internacionales que sujeten los
derechos de patente al previo consentimiento de
las comunidades indígenas, y la condición de que
el origen de la fuente del producto sea hecho público.
"Estados Unidos está muy interesado en la
flexibilidad", dijo Douglas Neumann, funcionario
del Departamento de Estado que se encarga de
asuntos biológicos y ambientales, a los delegados
de un encuentro organizado por el Consejo de la
OMC (Organización Mundial del Comercio) para
Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
Relativos al Comercio, conocidos por sus siglas en inglés Trips.
Desde el punto de vista de Neumann, la
condición de revelar el origen causaría
incertidumbre a quienes desarrollan los productos
y "desalentaría la innovación". El sistema de
patentes "ayudó a personas en todo el mundo a mejorar sus vidas", dijo.
Pero los autores de la propuesta no abrazan
este argumento. "¿Vamos a matar la innovación?
No, no vamos a hacer explotar el sistema de
patentes. Nuestra propuesta protege positivamente
el conocimiento tradicional", dijo Moraes,
agregando que la "carga de la prueba" es
depositada en los buscadores de patentes.
Estados Unidos no objeta las leyes
nacionales, pero rechaza un mecanismo legal
internacional porque, como sugirió Neumann,
podría afectar las negociaciones de los
contratos. Ese país también busca una
clarificación de la definición de "conocimiento tradicional".
Cómo jugará este enfrentamiento entre
derechos de propiedad intelectual y protecciones
sociales y ambientales es una pregunta que deben
contestar los 149 miembros de la OMC y las 188
partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica, según observadores.
Brasil, quien tomó la delantera en cumplir
con los requisitos de implementación planteados
por el Convenio, alega que las leyes de propiedad
intelectual y el tratado deben ser "mutuamente compatibles".
Aunque fue debatido en reuniones previas, el
asunto fue abordado formalmente por la Comisión
sobre Comercio y Ambiente de la OMC en 1995. Ganó
impulso durante la conferencia ministerial de
1999 en la noroccidental ciudad estadounidense de
Seattle, donde estallaron enormes protestas contra las políticas del organismo.
En diciembre del año pasado, durante la sexta
Conferencia Ministerial de la OMC en Hong Kong,
los países en desarrollo nuevamente plantearon el
asunto. Allí alegaron que las reglas de los Trips
debían ser enmendadas para obligar a todos los
miembros del organismo a cumplir el principio de
que las formas de vida y sus partes no sean patentables.
El acuerdo Trips permite patentar u otorgar
otras protecciones a la propiedad intelectual de
material genético sin asegurar el cumplimiento de
las disposiciones del Convenio sobre la
Diversidad Biológica, incluyendo los relativos a
un "consentimiento previamente informado" y a una
distribución equitativa de los beneficios.
Los países en desarrollo dicen que, si esto
no es posible, por lo menos las patentes para los
productos basados en el conocimiento tradicional
o indígena deben ser excluidas.
Alegan que el artículo 16 del Convenio
reconoce un conflicto entre los objetivos de
proteger la propiedad intelectual y la
conservación de la biodiversidad, declarando que
"las patentes de las partes contratantes y otros
derechos de propiedad intelectual pueden tener
influencia en la implementación de este Convenio,
(y) cooperarán en esta materia sujetos a la
legislación nacional e internacional para
asegurar que tales derechos sirvan de apoyo y no vayan contra sus objetivos".
Los países también están divididos en cuanto
a qué foro es más apropiado para debatir el tema,
la OMC o la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
Por el momento, la OMC parece determinada a
intensificar las consultas. Está previsto que su
Ronda de Doha de conversaciones comerciales
finalice este año, pero no está claro si el
conocimiento tradicional será abordado en alguno de sus aspectos.
"En este momento no estamos discutiendo el
conocimiento tradicional", dijo un funcionario de
la OMC a los delegados en una reunión en Curitiba.
(FIN/2006)
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