El artículo 86 del Acuerdo de
Cartagena compromete a los países de la CAN a no alterar
unilateralmente los gravámenes del Arancel Externo Común y a consultar
a la Comisión antes de adquirir compromisos arancelarios con países
ajenos a la Subregión. “La comisión, previa propuesta de la Secretaria
General y mediante Decisión, se pronunciará sobre dichas consultas y
fijará los términos a los que deberán sujetarse los compromisos de
carácter arancelario”, indica la normativa.
Lo cierto es que los
gobiernos de Alejandro Toledo y Alvaro Uribe negociaron de manera
unilateral el TLC con un país ajeno a la CAN, Estados Unidos; firmaron
el acuerdo sin consultar y, lo que es peor, afectaron los intereses de
sus socios miembros del acuerdo andino.
La Decisión 598 autoriza
a los países miembros de la CAN a negociar acuerdos comerciales con
terceros país, prioritariamente de forma comunitaria o conjunta y
excepcionalmente de manera individual. Si las naciones optan por el
segundo camino están obligadas a preservar el ordenamiento jurídico
andino y tomar en cuenta las sensibilidades comerciales de otros socios
de la CAN al momento de lanzar ofertas de liberalización comercial.
Aquellos países que negocien bilateralmente, añade la Decisión 598,
deben mantener un apropiado intercambio de información y consultas
durante las negociaciones. El artículo 4 de esta norma emitida en julio
de 2004 indica claramente que los resultados de las negociaciones
bilaterales de cualquier país andino deben ser notificados a la
Comisión antes de la firma del acuerdo.
Bolivia considera que
ninguna de las disposiciones de la Decisión 598 fue cumplida por
Colombia y Perú durante las negociaciones del TLC, con el agravante de
que Colombia afectó los intereses de los productores nacionales de
soya. El 27 de febrero de 2006, Colombia abrió la posibilidad de
comprar soya a Estados Unidos, el mayor productor del mundo, y puso en
riesgo las ventas del grano nacional hacia ese país, ocasionando una
pérdida de aproximadamente 200 millones de dólares a partir de enero de
2007.
Los gobiernos de Bolivia y Venezuela opinan que sus socios
de la región decretaron la muerte de la CAN al negociar unilateralmente
acuerdos comerciales con Estados Unidos. Ambos países formaron un
bloque que se contrapone al grupo afín a Washington integrado por
Colombia, Perú y probablemente Ecuador, que esta semana asiste al
cierre de las negociaciones de un TLC en la capital norteamericana.
Para
hacer frente al TLC estadounidense que reduce de forma inaudita las
capacidades del Estado para normar la economía y amplía los derechos de
los inversionistas privados hasta niveles no vistos ni en las
negociaciones de la Organización Mundial del Comercio, el gobierno
boliviano de Evo Morales ha lanzado una contrapropuesta, el Tratado de
Libre Comercio de los Pueblos (TCP), que básicamente plantea un proceso
de integración que se asiente en la complementariedad y cooperación
nacional antes que en la competitividad neoliberal concentrada
únicamente en el lucro.
El presidente de Venezuela Hugo Chávez
Frías lanzó la idea de crear un instrumento comercial dentro del ALBA
que pudiera llamarse Tratados Liberadores de Comercio Con Justicia
(TLCCJ) y propuso coordinar inmediatamente con Evo, con Fidel Castro y
otros mandatarios interesados. "Creo que los TLC no van a durar mucho
tiempo porque ya no estamos en aquellos días en los cuales el imperio
norteamericano instalaba férreas dictaduras en estos países para
masacrar a los pueblos que protestaban", añadió el mandatario.
Colombia a juicio
El
gobierno de Uribe enfrenta muchos problemas judiciales por su decisión
de alinearse incondicionalmente a su colega Bush. En diciembre del año
pasado, el Tribunal Andino de Justicia le notificó que la protección de
los datos de prueba que su país concede a los privados –mecanismo que
restringiría la comercialización de la versión genérica de medicamentos
a pedido de las transnacionales– no se ajusta a la normativa andina y
viola la Decisión 486. Colombia concede una protección de cinco años,
cuando los reglamentos subregionales solo otorgan tres años.
El
gobierno colombiano no solo que no acató el fallo que le ordena adoptar
medidas para “restablecer el ordenamiento jurídico” sino que promueve
un cambio en las reglas de propiedad intelectual de la Comunidad
Andina, enfrentándose a Venezuela y Bolivia, cuyos gobiernos
confirmaron que no apoyarán la propuesta de Uribe. Colombia ha sido
defensora radical del acatamiento de los fallos del Tribunal por los
cinco socios de la CAN, pero ahora es la primera en violar la ley.
El
gobierno de Uribe estaba obligado a adaptar su normativa de propiedad
intelectual a las reglas de la CAN en un plazo de tres meses. SI
incumple, el Tribunal, sumariamente y previa opinión de la Secretaría
General, determinará los límites dentro de los cuales el País
reclamante o cualquier otro País Miembro podrá restringir o suspender,
total o parcialmente, las ventajas del Acuerdo de Cartagena que
beneficien a Colombia. El Tribunal podrá ordenar la adopción de otras
medidas.
En la posible demanda contra Colombia y Perú que
interpongan Bolivia y Venenzuela, el Tribunal, antes de dictar
sentencia definitiva, podrá ordenar la suspensión provisional de la
medida presuntamente infractora si ésta causare o pudiere causar al
demandante o a la Subregión perjuicios irreparables o de difícil
reparación. Esto quiere decir que el Tribunal podrían invalidar
legalmente el acuerdo de Colombia y Perú con Estados Unidos.
La
sentencia de incumplimiento dictada por el Tribunal constituirá título
legal y suficiente para que el país demandante pueda solicitar al juez
la indemnización de daños y perjuicios que correspondiere. Si Colombia
no quiere exponerse a un proceso tiene dos caminos: o compensa a
Bolivia por el daño causado a los productores de soya o modifica su
tratado comercial con Estados Unidos.