La
delegación ecuatoriana viajará el jueves próximo a Washington empeñada
en cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC), tras la culminación
exitosa de sus socios andinos Colombia y Perú, con los que inició la
negociación en 2004.
Pero
a diferencia de esos países, Ecuador, además de los inconvenientes
propios del acuerdo -en especial en los temas agrícola y de propiedad
intelectual-, debe lidiar con los ocasionados por el rechazo indígena.
El
gobierno de Alfredo Palacio, que asumió el poder en reemplazo del
destituido Lucio Gutiérrez, sin apoyo parlamentario y plan claro de
gestión, ya recibió la semana pasada un contundente aviso de las
comunidades nativas.