España es uno de los cuatro países de la UE -junto a Estonia,
Eslovaquia y Polonia- que "perdieron terreno" en 2005 en materia de
innovación, según datos ofrecidos por la Comisión Europea. Según este
estudio, España está en el puesto 16 entre los 25 estados de la UE en
innovación. En lo que especta a "espíritu emprendedor", está en el 22.
El dato está recogido en un ránking publicado este
jueves por la CE para los 25 Estados miembros de la Unión Europea, los
tres miembros del Espacio Económico Europeo (Noruega, Islandia y
Liechtenstein), los tres países candidatos (Turquía, Rumanía y
Bulgaria), así como Japón, Estados Unidos y Suiza.
El documento,
el quinto de estas características que publica la CE, ofrece un resumen
de la progresión o caída de la inversión en innovación en el sector
público y en el privado, así como de las tendencias para innovar, la
"creación de conocimiento", la innovación empresarial, las aplicaciones
y la propiedad intelectual. Para su elaboración, se ha tenido en cuenta
una tabla de veintiséis indicadores como el porcentaje de
universitarios, la inversión en ciencia, el gasto en tecnologías de la
información o el número de patentes.
En el puesto 22, en lo que respecta a “espíritu emprendedor”
En
el apartado relativo a España, la CE considera que su rendimiento en
innovación es "relativamente equilibrado" en cada en cada uno de los
ámbitos analizados, excepto en el relativo al "espíritu emprendedor",
donde España registra un resultado "mucho más débil" y ocupa el puesto
22 dentro de la UE-25. En cuanto a la "creación de conocimiento", el
estudio sitúa a España en el puesto 14, gracias a unas "buenas
interacciones aparentemente" entre la financiación pública y privada de
la innovación, y al hecho de que un porcentaje superior a la media
comunitaria de empresas recibe apoyo público.
La financiación de
I+D universitaria en España por parte de empresas también está por
encima de la media comunitaria, según el "marcador" de la CE. Sin
embargo, el gasto empresarial en I+D es el 45 por ciento de la media de la Unión
y existe una baja tasa de patentes, por debajo del 20% de la media de
los 25. En cuanto a las tendencias observadas por la CE, las mayores
debilidades en España se sitúan en la inversión en el sector de las
tecnologías de la información y la comunicación (ICT) –un 17 por ciento
de la media de la UE– y en la educación de los jóvenes, mientras que la
ventaja principal se localiza en la I+D pública y privada.
El estudio estima que la tendencia general a la innovación en España "sigue siendo ligeramente negativa"
y señala que el país "tiene base para potenciar" tanto la difusión de
innovaciones como la innovación creativa. Según la CE, el "principal
desafío" en la difusión de innovaciones radica en mejorar los "pobres
resultados" que se registran en educación continua (a lo largo de toda
la vida de las personas), en la que España se sitúa en un 52 por ciento
de la media comunitaria.
También es preciso aumentar el
porcentaje de pequeñas y medianas empresas implicadas en la innovación,
que actualmente es de un 38 por ciento en comparación con la media de
la UE, e incrementar el gasto total, que es del 69 por ciento en
comparación con la media. La CE estima que el mayor desafío para
fomentar la innovación creativa radica en los bajos niveles de I+D privada, la cual se sitúa en España en un 45 por ciento de la media comunitaria.