En los últimos días, muchos productos piráticos se han rematado debido a
la vigencia de las leyes que protegen la propiedad intelectual, necesarias para
que inicie el CAFTA.
Los distribuidores de películas en el país rechazan la venta de productos de
menor calidad, a bajo costo, aun y cuando respete los derechos de autor, tal
como ha propuesto el Gobierno y reclaman que existe una competencia desigual por
ventas de copias en la calle sin factura.
“Creemos que es una competencia desleal que nosotros paguemos derechos,
impuestos por la importación, IVA, generamos fuentes de trabajo, para que
cualquier persona venga y haga una reproducción ilegal”, reprochó ayer Alfredo
Samayoa, representante de sociedad cooperativa para el Fomento y Protección de
la Propiedad Intelectual (FOMPI).
Samayoa también destacó que, según reportes del Ministerio de Hacienda, las
importaciones de DVD vírgenes han crecido desde $25 millones en 2003, a $40
millones el año pasado.
Vicky de Martínez, gerente general de Video Corporación y encargada de traer
cine independiente al país, confía que con las reformas “haya más ingresos en
las salas de cine”. Agregó que desde hace dos años los ingresos en los cines ha
venido en picada.
Samayoa manifestó que junto a la renta de películas, las ventas en los cines
bajaron un 55% en 2004 y un 30% el año pasado.
Sin embargo, para el representante de la Coordinadora Nacional de Vendedores
Piratas, Pedro Julio Hernández, es necesaria una mesa de diálogo con el
Ministerio de Economía y las trasnacionales de películas para llegar a un
acuerdo similar al aplicado en México con propietarios de marcas, y proponen un
plazo de cinco años de espera para aplicar las nuevas reformas contra la
piratería.
Las opciones no están en la agenda de los distribuidores, quienes sostienen
que pese a cualquier acuerdo, la piratería seguirá en las calles.
Enzo Betaglio, director ejecutivo de la Cámara Americana de Comercio
(AMCHAM), dijo que las reformas aprobadas por la Asamblea buscan que “en
realidad exista la seguridad jurídica, que exista el respeto a la propiedad
intelectual”. Añadió que lo óptimo sería erradicar la piratería.
Betaglio insistió en que estas reformas son necesarias para la implementación
del tratado de libre comercio con Estados Unidos (CAFTA, en inglés). Una fuente
de la Embajada americana en el país agregó que han brindado información al
Gobierno salvadoreño para conocer cuál es la política de EUA en torno a la
propiedad intelectual, y que han defendido la posición de FOMPI para erradicar
la piratería.
Entrevista con Pedro Julio Hernández
“Vendemos a la gente que gana $5 al día”
Asegura defender a más de 65 mil vendedores de mercancías piráticas de la
calle y espera llegar a un acuerdo con las compañías americanas, como sucedió en
México, para seguir subsistiendo de ese negocio.
Pedro Julio Hernández, representante de la Coordinadora Nacional de
Vendedores Piratas, explicó que el Gobierno debería dar una periodo de gracia a
los vendedores antes que entre en vigor la ley contra mercancías y marcas
piráticas.
¿Cuáles son las expectativas que tienen con las
reformas?
En primer lugar, es lamentable que se estén haciendo leyes para proteger
grandes compañías trasnacionales en detrimento de la gente más pobre de este
país. ¿Por qué nos dedicamos a lo que nos dedicamos? Por falta de trabajo, falta
de oportunidades. De algo tenemos que vivir, ese es el medio de vida que hemos
buscado hasta este momento. Es triste y lamentable que hayan hecho una ley sin
consultarle a nuestro sector.
Las reformas entran en vigor pronto, ¿qué piensan
hacer antes de los decomisos?
Primero, estamos gestionando a todo vapor la reunión con la ministra de
Economía. Eso es básico. Eso le demuestra una voluntad de querer llegar a un
arreglo. Segundo, vamos a defendernos. Tenemos que seguir sobreviviendo. Nos han
puesto en una posición de que si no abren una mesa de negociación, vamos a tener
que defendernos. Eso incluye cualquier cosa. También estamos pidiendo cinco años
para reconvertirnos. ¿Por qué no nos pueden dar tiempo para que toda esta gente
que está viendo amenazada la comida de sus hijos de un día para otro pueda
reconvertirse? Para eso necesitamos sentarnos con la ministra de Economía y
lograr sentarnos con las grandes trasnacionales. Sí se puede que bajen precio.
¿Por qué cinco años?
Hay gente que tiene 20 años de dedicarse a este negocio. ¿Cuánto tiempo cree
que necesita para prepararse para otra cosa? El tema no solo son las películas,
el tema es la medicina, la ropa.
¿Y cuál es su opinión de la propuesta de hacer un
producto de menor calidad pero respetando los derechos de autor?
Sí, es una opción. En México, la misma Warner Bros. planteó vender a $2 y a
$4, y esa misma trasnacional es la que nos podría vender a nosotros. Sí, se
puede llegar a acuerdos interesantes. Nosotros lo que decimos es por ejemplo:
que si vendemos a $2.25 la película, entonces que $0.25 vayan para las compañías
trasnacionales, pero que no nos quiten las fuentes de ingreso que tenemos.
Los distribuidores se quejan de una competencia
desigual...
No somos competencia. Al centro de San Salvador no viene gente con capacidad
para comprar una película en $20, esa gente sale de Santa Elena, de la Escalón,
de la San Francisco y va a centros comerciales grandes. No somos una competencia
desleal, bajo esa óptica. ¿A quiénes le vendemos nosotros? A la gente que gana
$5 al día. Nosotros le vendemos a gente muy pobre.