Otro tema candente
En ese 10 por ciento también está la mesa de asuntos
sanitarios y fitosanitarios, que por el manejo que le da Estados Unidos
a este tema es el principal obstáculo para las exportaciones
agroindustriales colombianas y, por esto, es un objetivo ofensivo de
altísimo nivel de Colombia en estas negociaciones.
Después de la fracasada reunión de esa mesa hace 15
días en Washington por el retroceso estadounidense a los tímidos pasos
que había dado, su equipo se comprometió a enviar una nueva propuesta,
la cual, según Rafael Mejía, hasta el viernes en la noche no había
llegado.
En ese 10 por ciento no puede faltar el sensible
tema de los medicamentos sobre el cual E.U. tiene grandes ambiciones
que chocan frontalmente con el interés expresado por el Gobierno
colombiano de defender el acceso de la población a las medicinas y a
los servicios de salud.
Aunque Botero ha dicho que con trabajo e imaginación
se puede llegar a un punto de coincidencia con E.U. para superar el
empantanamiento de ese capítulo –sin poner en riesgo el principio de
que la salud está por encima del comercio–, hasta el viernes no se
había establecido si el equipo dirigido por Regina Vargo había
flexibilizado su propuesta, que entre otras cosas incluye el
patentamiento de plantas, algo que genera un gran temor en el sector
agropecuario porque lleva a un incremento de sus costos de producción y
a golpear su competitividad.
Es posible que en el 10 por ciento que falta el
equipo colombiano incluya el tema de la inversión y la protección que
exige Estados Unidos, lo mismo que el de la reserva cultural, que tiene
enfrentada a su gigantesca industria del entretenimiento con las
industrias culturales de Colombia.
También es muy posible que ese pequeño porcentaje
comprenda una definición sobre la exportación hacia los países andinos
de productos usados (vehículos, autopartes, repuestos, ropa,
electrodomésticos…) y lo que falte de la ya muy reducida lista de algo
más de 60 productos remanufacturados.
Agro, sin frontera alguna de EE.UU.
En la mesa agropecuaria falta todo: cronograma de
eliminación de aranceles, acuerdo sobre los productos sensibles,
mecanismos de defensa de estos, vigencia y factores que los activarán,
cuotas, aranceles extracuotas, desmonte de subsidios a las
exportaciones agrícolas y el tratamiento que se les dará a los cuartos
traseros de pollo, de lo cual dependerá la suerte de la industria
avícola y de los productores de maíz.
Igualmente, falta una definición sobre el acceso al
mercado estadounidense de azúcar, etanol, cárnicos, lácteos, frutas,
hortalizas, porque el equipo de ese país no ha hecho oferta alguna. Lo
mismo puede decirse de la mesa de asuntos sanitarios y fitosanitarios.
Propuestas distantes en medicamentos
E.U.
busca proteger los intereses de su industria farmacéutica que, en
principio, se oponen a los de la salud pública colombiana. Lo anterior
lo conseguiría con una ampliación de la vigencia de las patentes por
demoras injustificadas en su otorgamiento y en la obtención del
registro sanitario, la protección de los datos de prueba y la conexión
entre el Invima y la Superindustria y Comercio antes de conceder un
registro.
Igualmente, mediante patentes para segundos usos y procedimientos quirúrgicos y terapéuticos.
Su
equipo no se compromete a una lucha frontal contra la biopiratería de
que son víctimas los países andinos y a reconocer el aporte de los
conocimientos tradicionales asociados con los medicamentos.