SIDA: la industria farmaceútica viola reglas éticas

La industria farmacéutica viola reglas éticas en pruebas de medicamentos contra el Sida en países pobres. Un recorte de costos se disfraza como ayuda

Una de las mayores tragedias de la humanidad, la epidemia del Sida en el continente africano, está siendo usada como una oportunidad para la reducción de costos y distensión de los padrones éticos de investigación. Todo eso, bajo la imagen de beneficencia y responsabilidad corporativa.

 

El alto número de víctimas que se concentra en el continente africano ha shockeado a la opinión pública internacional. Sólo en África Sub-sahariana, el número de portadores de HIV, a fines de 2004, ya había pasado los 25 millones. Es más que el número de  portadores en el resto del mundo, 14 millones. A su vez, la fragilidad política y económica de los países del continente ha hecho que la región sea el lugar perfecto para la realización de pruebas de nuevos medicamentos desarrollados por la industria farmacéutica.

 

Uno de los medicamentos cuyas pruebas han sido de las más polémicas es tenofovir (Vired es su nombre comercial). Recetado usualmente para los portadores de HIV, su función es disminuir la cantidad de virus inhibiendo su reproducción. Sin embargo, está siendo testeada también la capacidad del medicamento para prevenir nuevas contaminaciones.

 

Gilead Laboratories realiza tests con ese medicamento y en ese sentido en Botswana, Malawi y Ghana. Primero en Camboya (noviembre de 2004), después en Camerún (febrero de 2005) y en Nigeria (marzo de 2005) pruebas similares fueron suspendidas luego de protestas de activistas, que acusan a la empresa de no ofrecer información a los pacientes (en Nigeria, prostitutas francófonas habrían recibido panfletos en inglés). Además, muchas prostitutas, público-objetivo de la investigación, imaginaban estar siendo vacunadas cuando algunas de ellas estaban recibiendo un placebo.

 

Bajo leyes coloniales

 

Jean-Philippe Chippaux, director de investigaciones del Institut de Recherceh pour le Développement, en un artículo para Le Monde Diplomatique, explica el interés en realizar tests en el Tercer Mundo y en África en particular: “En África, las posibles regulaciones médicas y farmacéuticas datan de la época colonial y parecen obsoletas e inadecuadas. Los riesgos de falta de ética son aún mayores porque los laboratorios hacen cada vez más sus pruebas en el continente negro. En verdad, allí, su costo es hasta cinco veces menor que en los países desarrollados. Además de eso, las condiciones epidemiológicas en África se revelan constantemente más propicias para la realización de tests: frecuencia elevada de enfermedades, sobre todo infecciosas, y existencia de síntomas no atenuados por tratamientos reiterados e intensivos. En fin, el carácter dócil de los pacientes, en gran miseria, dada la pobreza de las estructuras sanitarias locales, facilita las operaciones.”

 

En un editorial para el African Journal of Neurological Sciences, el investigador Gilbert Dechambenoit afirma que la clase científica africana ha desempeñado un papel coadyuvante en ese reclutamiento de cobayos humanos y

que es responsabilidad de ellos frenar ese proceso. “Los medios usados para llegar al tope de la pirámide social ignoran reglas éticas. El dinero, aunque sucio, ha dominado. Quien participa de esa danza macabra alrededor de personas que están muriendo son, sin duda, los políticos de visión reducida (...). Pero ellos no están solos. En el caso de los tests médicos hay otros participantes y grupos sociales. Entre ellos, está una elite formada por científicos y otros líderes que, en la mayoría de los casos, dejo de luchar contra esas prácticas.”

 

Dechambenoit también cuestiona el papel de las instituciones internacionales en la tarea de convencer a los países africanos de aceptar esos tests. “ ¿Cómo se puede explicar que Camerún, Ghana, Malawi y Botswana hayan aceptado tan fácilmente esos tests?  ¿El prestigio y la marca de la Fundación Bill y Melinda Gates facilitaron esa aceptación? Las investigaciones de Gilead Laboratories fueron financiadas por la fundación de beneficencia de Bill Gates, dueño de Microsoft, y por el gobierno estadounidense. Donald Rumsfeld, actual secretario de defensa de EEUU, fue miembro de la dirección de Gilead entre 1997 y 2001, cuando pasó a ocupar su actual cargo en el gobierno.

Una de las teorías sobre la contaminación de humanos con el virus del Sida apunta hacia las vacunaciones en masa realizadas en el Congo Belga durante la década de 1950. Una versión aún en prueba de la vacuna anti-poliomielitis habría sido preparada a partir de tejidos de chimpancés, lo que habría conducido al virus, originalmente animal, hacia humanos. Todavía no hay consenso científico sobre si la hipótesis es verdadera o no. Mientras tanto, las prácticas en relación a África, parecen seguir siendo las mismas.

 

Fuentes:

 

Ethics in th north and in the south: the african elites should not be silent

http://ajns.mine.nu/article2.php?idcontenu=248&lang=EN

 

NIH-Sponsored AIDS Drugs Tests on Mothers and Babies

http://www.i-sis.org.uk/NSADTMB.php

África, víctima de Big Farma 

http://www.lemondediplomatique.cl/article.php3?id_article=179

 

Tenofovir

http://en.wikipedia.org/wiki/Tenofovir

 

Gilead_Sciences 

http://en.wikipedia.org/wiki/Gilead_Sciences

 

A Sete Chaves

http://www.planetaportoalegre.net/041221_1.htm 


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