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CARTAGENA DE INDIAS, Colombia, 24 sep (IPS) - Los medicamentos convirtieron
de agridulce en crítico el balance de la 12 ronda de negociaciones del
Tratado de Libre Comercio (TLC) de Estados Unidos con los andinos Colombia,
Perú y Ecuador.
Expertos en comercio que observan las negociaciones dijeron a IPS que
los acontecimientos del viernes podrían marcar "el principio del fin",
hacia el hundimiento de las negociaciones.
De hecho, la crisis en las deliberaciones de esta semana surgió porque
los negociadores estadounidenses retrocedieron a la propuesta que habían
formulado hace un año, en la ronda celebrada en Guayaquil, en materia de
medicamentos.
Tres negociadores del Ministerio de Protección Social colombiano se
retiraron de la mesa con el argumento de que no hubo avances en materia de
medicamentos tras año y medio de negociación. Su actitud fue censurada por
el ministro de Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero.
Los renunciantes consideran inconveniente para el país que se adopte un
esquema similar al pactado en los tratados de libre comercio de América del
Norte, entre Estados Unidos y Chile y entre ese país norteamericano y cinco
países de América Central y República Dominicana.
Gilberto Álvarez Uribe, Luis Guillermo Restrepo Vélez y Juan Fernando
García Echeverri, que participaban como negociadores técnicos en las rondas
del TLC, dirigieron el viernes una carta al Ministro de Protección Social,
que tiene a su cargo la salud en Colombia.
En la misiva, los funcionarios pidieron ser retirados del proceso, dado
que la etapa técnica de la negociación ya concluyó y sólo restan decisiones
de tipo político.
El ministro Botero expresó contrariado que los funcionarios "deben
lealtad al gobierno", calificó su conducta de "censurable" y consideró que
su impacto será "marginal" en el cronograma de las negociaciones.
"A nosotros no nos importa si otros países han hecho una negociación en
un sentido u otro. No hemos cedido en ninguna de las aspiraciones legítimas
de Colombia en la negociación en materia de salud pública", agregó.
"Tanto, que ante la intransigencia del equipo negociador norteamericano
que se registró en el ámbito de la propiedad intelectual en esta ronda no
hemos podido avanzar", precisó.
Dado ese incidente, registrado cuando los grandes industriales
beneficiados por los acuerdos que se vislumbraban mostraban complacencia y
los productores agrícolas, incertidumbre, la firma del TLC definitivo
prevista para octubre se postergó repentinamente para la tercera semana de
noviembre.
Horas antes, en la rueda de prensa al mediodía, sólo el jefe negociador
peruano, Pablo De la Flor, había dado pistas sobre el estado de
crispamiento en la mesa de propiedad intelectual.
"La meta se ve a escasos 100 metros, pero cuidado, porque la pista no
es plana y todavía se asoman frente a nosotros amenazas y peligros",
advirtió, refiriéndose a que los gobiernos andinos esperan firmar el TLC
antes de la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio
(OMC), que se celebrará en diciembre en Hong Kong.
"Es lamentable que, a pesar de múltiples esfuerzos desplegados por los
negociadores y la creativa flexibilidad que mostraron los andinos para
forjar espacios de consenso, las tratativas no hayan sido exitosas" en
materia de propiedad intelectual, añadió el funcionario peruano.
"Seguimos trenzados en unas discusiones sobre temas fundamentales, como
patentes y protección de datos de prueba. Siguen puestas sobre la mesa
cuestiones de biodiversidad, y algunos otros temas pendientes en torno de
los derechos de propiedad intelectual", subrayó.
Y recordó que "la conclusión exitosa de esta o cualquier negociación
requiere la coincidencia generosa y compartida de voluntades y no la
imposición de criterios unívocos que ignoren los intereses de todas las
partes".
De la Flor expresó que las mesas de negociaciones de asuntos rurales y
ambientales aún requerirán "una revisión sistemática".
"Se necesitan dos personas para bailar el tango. Así que espero, Regina
(Vargo, jefa negociadora de Estados Unidos presente en la rueda de prensa),
que en la próxima ronda podamos sincronizar mejor nuestros movimientos para
no terminar bailando solos", dijo.
La mesa que negocia patentes farmacéuticas y biodiversidad estuvo a
punto de levantarse dos veces durante la semana y había terminado dividida,
según el periodista Germán Núñez, del noticiero de televisión colombiano CMI.
Esta mesa incluye la lucha contra la biopiratería, una práctica
atribuida a compañías estadounidenses que los andinos pretenden, si no
eliminar, al menos reducir y reglamentar.
Estados Unidos espera que los andinos acepten mayores protecciones para
medicamentos, lo que tendría como efecto un 200 por ciento de aumento de
precios en los tres países andinos, según advirtió el martes la
Organización Mundial de la Salud.
En una audiencia del parlamento colombiano, el ministro de Comercio
Exterior afirmó el jueves que la salud pública tiene una jerarquía superior
y que, por lo tanto, no se aceptaría la pretensión de Washington.
Sin embargo, cuatro parlamentarios oficialistas advirtieron que un
mecanismo previsto en la mesa de solución de controversias, y que puede ser
aplicado transversalmente a todo el tratado, "sería catastrófico para el
sector (de la) salud colombiano".
Según uno de ellos, el diputado Ignacio Cuervo, ciertos mecanismos de
solución de controversias previstos implicarán "disputas y sanciones" por
operaciones que no necesariamente son violatorias del TLC, especialmente en
materia de propiedad intelectual y medicamentos.
"Si nuestras autoridades fueran a cumplir la ley (colombiana) otorgando
una licencia obligatoria para fabricar localmente un producto patentado,
como una medida para proteger la salud pública en un momento de crisis,
esto sería interpretado como una anulación del beneficio para el titular de
la patente", en este caso un laboratorio estadounidense, sostuvo.
El laboratorio tendría entonces la facultad, dada por el TLC, de
demandar a Colombia.
Cuervo agregó que "esta demanda sería posible porque el productor dueño
de la patente va a reclamar por sus expectativas de venta y utilidades, que
evidentemente se verán afectadas, pero el país no debe pagar eso".
"La misma situación se presentaría con el mecanismo de control de
precios de los medicamentos", según Cuervo, quien consideró que el
mecanismo significa "entregar nuestra soberanía en un asunto tan delicado
como la salud pública".
Las normas internacionales de comercio prevén la concesión
gubernamental a empresas farmacéuticas de un país de la denominada
"licencia compulsiva" para fabricar genéricos, medicamentos identificados
por el nombre de su principio activo, mucho más baratos que sus
equivalentes con marca registrada.
La licencia compulsiva puede otorgarse en caso de que los laboratorios
extranjeros poseedores de la patente de los medicamentos en cuestión no los
vendan a precios razonables, y aunque esas compañías estén en desacuerdo.
Este mecanismo no libra a los laboratorios a los que ésta es concedida
de pagar las regalías por propiedad intelectual a las firmas que la poseen,
pero, de todos modos, los medicamentos tienen un costo menor pues eluden
prácticas comerciales abusivas de las propietarias de la patente.
Mientras en Cartagena de Indias avanzaban las negociaciones con la
presencia de unas 1.200 personas entre negociadores, empresarios,
legisladores, lobbystas y periodistas, representantes de organizaciones
sociales y líderes políticos opositores realizaron una protesta callejera
el jueves.
En medio de un paisaje urbano de desolación, el defensor del Pueblo
regional Arturo Zea expresó a IPS que la ciudad vivió esta semana "un
ambiente de guerra e intimidación exagerada".
La manifestación, de unas 6.000 personas según Zea, y según la policía
de sólo 1.500, fue desviada lejos del centro amurallado.
Para acceder a ella o retirarse, debían realizarse largos rodeos a pie
y cruzar entre tres y cuatro anillos de la temida policía antimotines, que
ese mismo día había dado muerte en la suroccidental Santiago de Cali a un
estudiante durante una protesta.
La calles cartageneras fueron taponadas desde la víspera al tráfico de
automóviles y se establecieron retenes para filtrar la circulación peatonal.
Las universidades fueron cerradas durante toda la semana y el día de la
manifestación se suspendieron las actividades en escuelas y colegios por
orden del alcalde, al tiempo que la radio advertía: "Si no tiene nada que
hacer en el centro, mejor quédese en su casa."
"Es la fuerza naval la que ha generado este clima de intimidación.
Llevan varios días anunciando las fuertes medidas de seguridad. ¿Quién va a
dejar hoy que su hijo salga a la calle?" inquirió Zea a IPS.
( (FIN/2005)
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