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| Eduardo Samán, Director del Sapi, explicó los entretelones de la reunión de cartagena donde los monopolios televisivos intentan crear una capa superior de derechos, que coloque a las empresas por encima de las personas; las corporaciones tendrían derechos superiores a los del autor, artista o productor. |
El hampa mediática,
empresas como TV Globo o Televisa, preparan nuevas normas
internacionales que les darían acceso exclusivo a bancos de
imágenes y hasta a materiales de dominio público. La
idea es bloquear no sólo a Telesur, sino a toda nueva
televisora, especialmente las comunitarias.
Coincidiendo con el arranque de Telesur -y la coincidencia no es sólo temporal- la
Organización Mundial de Propiedad intelectual (Ompi), en
complicidad con Televisa (México) y TV Globo (Brasil), montó
una reunión cuyo objetivo era reforzar los ya amplios derechos
de las televisoras sobre los programas que transmiten. El encuentro
se produjo en Cartagena (Colombia) a partir del 4 de junio pasado, lo
que en buena parte explica el tono de ese cónclave. El
gobierno colombiano está absolutamente entregado al Imperio y
defiende a capa y espada las maniobras estadounidenses para
incrementar sus beneficios en materia de derechos de autor desde el
punto de vista empresarial y reforzar la propiedad privada sobre
bienes que deben ser de dominio público. Es una maniobra que
persigue fortalecer indebidamente a los empresarios de la televisión
en perjuicio del público.
La reunión fue un conjunto de abusos y trampas, lo que sin duda trae a la mente la
ralea moral de los dueños de esos dos monopolios televisivos,
Televisa y TV Globo, verdaderos dueños del evento.
El objetivo confesado del encuentro era incrementar aún más la protección
a los "organismos de radiodifusión". De manera pintoresca, llaman "organismos" a lo que apenas son
empresas.
Una forma descarada de
robar información
Eduardo Samán, director del Servicio Autónomo de la Propiedad intelectual,
fue el representante venezolano en la reunión de Cartagena.
Las maniobras fraudulentas que allí se realizaron fueron de
tal calibre que motivaron que se retirara de ese encuentro, para
dejar bien claro que Venezuela no cohonestaba lo que allí anda
ban fraguando, tanto por cuestiones de procedimientos como por los
objetivos perseguidos.
Eduardo Samán señala que la meta de esa reunión era crear nuevos
derechos de propiedad intelectual a favor de las empresas de radio y
televisión, pero dejando al margen los derechos del autor, el
productor o el artista. De hecho, lo que persiguen es crear una nueva
capa de derechos, colocando los de las empresas muy por encima de los
de las personas naturales.
Eduardo Samán señala que las grandes empresas de radio y televisión
cocinan una nueva reglamentación internacional que proteja la
señal y el contenido de los programas de televisión y
radio. Persiguen extender sus derechos por un lapso de 50 años.
Las empresas transmiten -señala Eduardo Samán- cualquier material audiovisual,
aunque sea de dominio público y a partir del momento de la
transmisión, la empresa se hace dueña de los derechos
durante 50 años. Son materiales de dominio público
aquellos en los que nadie tiene titularidad de derechos. Por ejemplo,
obras muy antiguas.
Con la normativa que preparan, las televisoras pueden transmitir una pieza incluso de
dominio público, le meten su logo -el signo que colocan en uno
de los ángulos de la pantalla, generalmente el superior
izquierdo- y la empresa adquiere derechos. Si la Organización
Mundial de la Propiedad Intelectual logra que se aprueben esas
normas, las compañías de radio y televisión
podrán impedir que se retransmita o se graben materiales que
ellos hayan transmitido previamente. La prohibición seria por
cincuenta años, renovables a voluntad de la empresa, pues
basta con que vuelva a transmitirlo para conservar los derechos por
otros cincuenta años.
Samán acota que lo que buscan es prohibir la transmisión simultánea o
la retransmisión de cualquier material o, incluso, su fijación
en cualquier medio de soporte. Eso haría ilegal grabar
cualquier programa, incluso si una persona lo hace en su casa, en un
VHS, por ejemplo, para verlo más tarde. Esas cosas pueden
sonar a broma, pero son muy serias. En Estados Unidos han encarcelado
a personas simplemente por escuchar música grabada en el disco
duro de la computadora de un amigo. No puede olvidarse que grandes
corporaciones, como Microsoft, por ejemplo, andan sobornando a
funcionarios en medio mundo, para poner a los países al
servicio de los intereses de los dueños de patentes y marcas.
En la actualidad hay una intensa campaña publicitaria contra Telesur. En Colombia, por
ejemplo, el gobiernito de Uribe Vélez y sus cómplices
del diario El Tiempo, formaron una tremenda alharaca porque en
las promociones de Telesur aparece durante una fracción de
segundo, la imagen de Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, jefe
de las FARC. Afirman que la aparición de Marulanda es una
promoción de la guerrilla. Curioso criterio de libertad de
expresión, donde se prohíbe que aparezca la imagen de
un personaje político más importante que el
Presidentico colombiano. Para más Inri, resulta que CNN
muestra en sus promociones la imagen de Osma bin Laden, simplemente
porque es uno de los personajes más noticiosos del mundo. A lo
mejor la familia Santos, narcotraficantes dueños de El Tiempo,
consideran que CNN promueve el terrorismo al mostrar a bin Laden.
En Perú la campaña contra Telesur es muy intensa, al igual que en México.
Las televisoras al servicio del imperio pasan cuñas contra el
nuevo canal latinoamericano.
Los entretelones de
Cartagena
La reunión latinoamericana de la Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual fue una verdadera celada. La organizaron aprovechando la
enfermedad de Otavio Alonso, director brasileño de derechos de
autor, que adversa frontalmente las maniobras para aumentar los
derechos de las televisoras. Alonso, una autoridad mundial en materia
de propiedad intelectual y defensor de los derechos del autor frente
a las grandes corporaciones, estaba sometido a quimioterapia y se
sabía que era imposible que asistiese. En consecuencia, Brasil
no asistió al evento. Es más, envió una nota
advirtiendo que ese país no participa ni respalda lo que se
apruebe en esa reunión espuria.
Venezuela se retiró del evento tan pronto como quedó claro que se trataba de una
maniobra de un grupo de grandes televisoras. Ecuador envió una
delegada que, por las conmociones políticas de ese país,
fue destituida antes de partir para el cónclave. Aún
así, esa señora no se retiró y participó
en las deliberaciones y acuerdos, como si aún tuviese
autoridad para ello. Bolivia simplemente no participó en este
aquelarre, simplemente porque no había gobierno para aquel
momento. En cualquier caso, una reunión de esas condiciones,
sin representación de Brasil, Ecuador, Bolivia y Venezuela,
está deslegitimada desde el principio.
Las irregularidades
Brasil, por cierto, en la nota que envió resaltaba las tremendas irregularidades y
fraudes de la convocatoria.
La reunión tenía una verdadera "agenda oculta", fraguada por TV Globo y
Televisa. La misma se fue revelando durante el desarrollo de la
reunión.
Por ejemplo, y de la manera más grotesca, el primer día sólo se
autorizó que hablaran y expusieran los representantes de la
"sociedad civil". Resulta que la tal sociedad civil no era
otra que los dueños de las televisoras. Ni siquiera había
representación de los usuarios. Ni siquiera se lavaron la cara
metiendo a aunque fuese una sola ONG. Nada, no disimularon: sólo
los dueños de las empresas, todos ellos a favor de un nuevo
tratado que, como es lógico, incremente sus derechos y
privilegios.
Con tremendo cinismo, los organizadores -es decir, gente de Judas Uribe Vélez,
presidentico del país anfitrión- pretendían que
los representantes de las empresas asistieran a las deliberaciones de
las representaciones gubernamentales.
Brasil es un aliado de Venezuela -acota Eduardo Samán- y por eso no participó
en esa trampajaula, en esa reunión plagada de irregularidades.
Es una lástima que no hicieran lo mismo los delegados de
Argentina, Uruguay y Cuba, socios con Venezuela en Telesur. En
definitiva, uno de los objetivos de esa reunión fraudulenta es
bloquear a Telesur, cerrarle el acceso a bancos de imágenes, a
archivos televisivos, indispensables para el funcionamiento de una
nueva televisora. Las medidas que preparan los magnates de las
telecomunicaciones persiguen acogotar también a las
televisoras comunitarias, al cerrarle las fuentes de imágenes.
En definitiva, las grandes corporaciones buscan crear oligopolios
informativos, donde sólo ellos tengan cabida.
Después de la retirada de Venezuela, sólo el delegado chileno hizo oposición
a las maniobras empresariales. Chile es un país que en el
pasado reciente se entregó al imperio y aplicó las más
duras medidas neoliberales. Ahora están pagando el precio y
hay una fuerte reacción antineoliberaI, incluso en altos
cargos del gobierno.
Lo cierto es que el delegado de Chile fue demoledor contra las trampas de los
organizadores. Realizó objeciones muy bien fundadas. Pero el
hampa colombiana y sus jefes, los capos de Televisa y TV
Globo, hicieron que las objeciones no figuran en el documento final,
en las conclusiones.
Contra el ciudadano
Uno de los objetivos de ese cónclave en Cartagena fue acogotar al ciudadano
particular, impedirle disfrutar de productos baratos y someterlo al
control y hasta el espionaje de las grandes transnacionales.
Una de las normas que los grandes magnates andan promoviendo contra el ciudadano común
es la prohibición de que este use medidas para vulnerar
protecciones electrónicas y tecnológicas por parte de
los dueños de patentes. Por ejemplo, las películas en DVD están zonificadas. La zona 1 es Estados Unidos; la 2, Europa,
la 3, Extremo Oriente y la 4 Latinoamérica y el resto del
mundo. Si una persona compra, legalmente, en un comercio autorizado
de Estados Unidos, un DVD, no puede llevárselo a su país,
si está en una zona distinta a la del lugar de compra. Hay
mecanismos para burlar esa odiosa zonificación, que implica
que los productos para EEUU son de mejor calidad (por ejemplo,
esos DVD tienen 8 canales de audio, mientras que los elaborados
para América Latina son apenas de 4 canales). Pero ello
implica caer en el delito de eludir protecciones tecnológicas.
Chile es un caso grotesco. Se trata de un país que se entregó al
imperio. Los presidenticos de esa nación se bajan los
pantalones cuando les hablan en inglés. Allí un chileno
no puede introducir un DVD fabricado para la zona 1. Normas de ese
tipo quieren imponerlas en todo el mundo.
También están promoviendo mecanismo contra el ciudadano, para espiarlo, para
meterse en su computadora y revisar si hay software no autorizado. Es
algo así como que después del atraco a un banco
faculten al banquero para registrar, sin permiso de nadie, las casas
de cualquier ciudadano para ver si allí está el botín.