El Parlamento europeo abortó ayer, por una
abrumadora mayoría, el proyecto de directiva para armonizar la
concesión de patentes relacionadas con el software. La presión de las
multinacionales del sector informático, a favor del texto, y la del
movimiento del llamado software libre, en contra, ha desbaratado el
proyecto legislativo.
La votación más unánime que se recuerda', como la definió el
presidente del Parlamento, Josep Borrell, rechazó ayer por 648 votos,
de los 680 emitidos, el texto de consenso elaborado por los 25
gobiernos de la Unión Europea. La directiva sólo cosechó 14 votos a
favor y hubo 18 abstenciones.
La votación en Estraburgo culminaba una de las tramitaciones
legislativas más polémicas en los últimos años, hasta el punto de que
había conseguido dividir internamente a la mayoría de los grupos
políticos. Los europarlamentarios han soportado una exacerbada presión
por parte de las multinacionales (favorables a mejorar la protección de
sus invenciones) y del movimiento del llamado software libre (contrario
a reconocer la propiedad de unos conocimientos que consideran de
dominio público).
El ponente parlamentario de la directiva, el socialista francés
Michel Rocard, interpretó el resultado como una victoria. Pero la
abultadísima mayoría en contra del texto debe mucho a los partidarios
de las patentes de software, que temían la aprobación de enmiendas que
dañasen los intereses de las multinacionales.
La alianza de todas las posturas sirvió finalmente para rechazar un
proyecto que la Comisión Europea, en contra del parecer del Parlamento,
se había negado a retirar. 'Hicieron caso omiso de nuestra petición y
este es el resultado', afirmó ayer Borrell.
Los europarlamentarios ni siquiera se molestaron en votar la plaga
de enmiendas que amenazaba con convertir la directiva en un terreno
minado, tanto para las grandes empresas como para las pequeñas y
medianas y los programadores independientes. Ambos bandos respiraron
aliviados tras la aprobación de una enmienda global que arroja a la
basura tres años de labor legislativa.
Mark MacGann, director general de la Asociación Europea de las
Tecnologías de la Información (EICTA), una organización que representa
a empresas como Microsoft, Siemens o SAP, cree que 'el texto, con las
enmiendas incorporadas, hubiera sido nefasto' y 'podría haber reducido
el ámbito de patentabilidad en Europa'.
El grupo parlamentario de los Verdes, que durante los tres años de
tramitación ha dado amplia acogida en la Eurocámara al movimiento de
software libre, también celebró 'el entierro de la directiva'. El
descarrilamiento de la directiva se suma a la incapacidad de la Unión
para crear una 'patente comunitaria' que armonice la protección de las
invenciones en general, un proyecto en el que se trabaja desde hace más
de cinco años sin alcanzar todavía ningún resultado. Todos los grupos
parlamentarios pidieron ayer la creación 'cuanto antes' de ese título
para reducir el coste de proteger un invento en Europa (casi 50.000
euros, cinco veces más que en EE UU). Las pequeñas y medianas empresas,
dicen, serían las principales beneficiadas.
En ese sentido, el presidente del Parlamento criticó a la Comisión
por amenazar antes del pleno con no volver a presentar otro texto si el
actual era rechazado. 'A los comisarios les pagan, y muy bien, por
presentar propuestas que sean aceptables para los órganos legislativos'.
Borrell descarta una regulación más estricta de los lobbies
La intensa campaña de presión que precedió la votación de
ayer ha animado a los Verdes a pedir una regulación más estricta de la
presencia de los lobbies en el Parlamento europeo, a pesar de que ese
grupo ha sido la voz activa de los enemigos de la directiva. El
presidente de la Eurocámara, Josep Borrell, señaló que 'si los lobbies
llegaran a ser demasiado fuertes, habría que reaccionar
institucionalmente, pero no estamos en esa situación'.
De
momento, las virulentas campañas a favor y en contra del proyecto ha
logrado que por primera vez el Parlamento rechace un proyecto de
Directiva sin agotar las posibilidades de negociación con el consejo de
ministros.
La Oficina de Patentes defiende su modelo
La Oficina Europea de Patentes (EPO), con sede en Múnich, ha
reconocido en los últimos años más de 20.000 invenciones asistidas por
ordenador como las que pretendía proteger la directiva abortada ayer
por el Parlamento Europeo. La europarlamentaria de los Verdes, Eva
Lichtemberg, exigió tras la votación que la Oficina 'frene esta
práctica' y 'piense en una nueva política que no beneficie sólo a las
grandes firmas'.
Alain Pompidou, presidente de la EPO, defendió
en un comunicado la labor de su organismo. 'La EPO no otorga patentes
de software. (...) Como con todas las invenciones, las asistidas por
ordenador sólo son patentables si son una novedad e incluyen una
contribución técnica'. Pompidou añade que esa casuística 'difiere
significativamente de la de EE UU', donde es posible patentar incluso
la aplicación en internet de modelos de negocio milenarios como la
subasta a la baja de un producto. Los enemigos de la directiva
consideran que el proyecto de la EPO es un primer paso para aplicar en
Europa el sistema estadounidense.
Límites
El presidente Alain Pompidou asegura que la EPO 'no considera
patentable los programas de ordenador como tal, ni los algoritmos ni
los métodos de negocio implementados a través del ordenador cuando no
comportan una contribución técnica'.