Pero el sistema no se detiene ahí, ya que para poder autenticar por completo la legalidad del DVD reproducido, el propio reproductor habrá de estar conectado en línea con una red global capaz de asociar ese DVD a una venta legal.
Puesto que la etiqueta RFID básicamente bloquea el disco, éste no podrá reproducirse en aparatos que no cuenten con el lector RFID correspondiente.
¿Estarían ustedes dispuestos a aceptar la compra de nuevos dispositivos para su casa, coche u ordenador, sólo por satisfacer los intereses de la industria del entretenimiento? ¿Y a que cada una de sus compras de DVDs sea registrada en una red global, sólo dios sabe junto a qué otros datos y con qué posibilidades de agregación de informaciones sobre usted mismo? Ya me imagino que no, pero la pregunta es si nos acabarán forzando a ello.