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Parece increíble que intelectuales y creadores que deben tener un sentido de la percepción y de la observación muy desarrollado, no se percaten de la venda que llevan puesta en los ojos que no les deja percibir la realidad social.
Ha causado sorpresa, por no decir indignación, en nuestra Asociación la carta que determinadas Asociaciones que se proclaman defensoras de la música en Internet han presentado en el Ministerio de Industria Turismo y Comercio la pasada semana.
Estas Asociaciones parecen seguir las instrucciones de sus hermanos mayores, las Entidades de Gestión, y actúan como el brazo ejecutor de éstas.
Cuando se pretende llevar la razón sin tenerla, se cae en tácticas desesperadas como son el insulto y la descalificación, y esto es lo que hacen en su carta al Ministerio de Industria Turismo y Comercio, las Asociaciones que la firman.
Ni los consumidores de música ni los usuarios de Internet son desaprensivos ni nuestra Asociación ha actuado nunca fuera de la legalidad. Es evidente que la AMI representa al sector de música en Internet y a los consumidores de música on-line, su propio nombre lo dice, y también es evidente que ninguna de las Asociaciones que firma esa carta los representa, más bien todo lo contrario.
Es más, de seguir con ese tipo de actuaciones y propuestas cargadas de “sinrazón”, los colectivos de autores, artistas y discográficas, van a ver como es cada vez mayor el porcentaje de usuarios y consumidores que se convierten en sus enemigos.
No hay más que echar una ojeada a las estadísticas sobre el incremento del consumo de material pirata para comprobar que los consumidores no solo no perciben los mensajes de la industria musical, sino que los mismos actúan como un revulsivo que les provoca un uso mayor de lo etiquetado como “pirata”.
Lamentablemente esa es la realidad social, por muy opaca y ancha que sea la venda que estos colectivos se pongan en los ojos, y la forma de cambiarla no es la que arrogantemente pretende la industria de la cultura.
Las Entidades y Asociaciones que representan a estos colectivos de la cultura musical creen, y lo que es peor pretenden hacer creer a los demás, que un ciudadano de a pie puede ser tan solidario con la música, sus creadores y afines, que no tiene ningún reparo en pagarles por hacer una copia en CD de sus fotografías personales y además se siente satisfecho por ello.
O que una empresa cuya actividad es hacer copia de seguridad de los datos de otras, es tan solidaria con tan "noble causa" que tampoco tiene ningún reparo en destinar parte de sus ingresos, es decir el canon que pagan en los soportes vírgenes, para apoyarla, y sin haber hecho ni una sola copia de sus canciones.
Pretender que alguien se sienta satisfecho cuando paga un “impuesto” a los músicos por hacer copia de sus fotos personales, es como pretender que un músico se sienta cómodo pagando un impuesto de circulación cuando utiliza el transporte público o la bicicleta.
Si se impone un canon en las líneas ADSL, la industria de la música creerá haber obtenido un éxito en la lucha contra la piratería, aunque, una vez más, la venda no les deja ver las consecuencias, por muy evidentes que éstas sean.
Si el canon en las líneas ADSL prosperase, a pesar de las voces en contra, los usuarios de esas conexiones estarían autorizados para descargar canciones de los servicios gratuitos de Internet (P2P), puesto que estarían pagando un "peaje" por ello.
Nada podrán alegar los músicos ni la industria discográfica, que verán como evolucionan y se multiplican este tipo de servicios en Internet desde los que gratuitamente se descargan sus canciones. Su uso será legal, en competencia con los elevados precios de las plataformas de pago respaldadas por la industria discográfica que, por lógica, reducirían considerablemente sus ventas.
Para la AMI, el canon en las líneas ADSL, al margen de no ser justo, no es una fórmula eficaz para combatir los servicios P2P.
La AMI ha demostrado sobradamente su interés por luchar contra la piratería, tanto on-line como off-line, y reprueba la misma, habiendo respaldado siempre los servicios de pago "asequibles para el consumidor". Ha puesto sobre la mesa propuestas a las que la industria de la música ha hecho oídos sordos, aunque seguiremos insistiendo en ellas.
El problema es que cuando alguien no se adhiere a las propuestas de la industria de la música y sus adláteres, no cabe el diálogo, ni tan siquiera se le llega a escuchar y directamente se le insulta, se le descalifica gratuitamente y se le llama pirata, aunque aporte soluciones para combatir, precisamente, la piratería.
Lo que no cabe es implicar a terceros, como son los proveedores de acceso a Internet, para que les ayuden a mantener unos precios de mercado claramente abusivos y pactados con los distribuidores a los que han permitido entrar de forma pacífica en el selecto círculo de las descargas de música on-line respaldadas por la industria discográfica. Sin escuchar a sus clientes, los internautas, ni al resto de los sectores implicados, y con el único objetivo de mantener a toda costa el precio y canon impuestos por el monopolio musical.
Lo que la AMI no puede ni debe consentir es que se acuse a nuestra Asociación de actuar fuera de la legalidad y son las Asociaciones que le han acusado de ello en el escrito dirigido al Ministerio de Industria quienes deben de rectificar su carta ante ese Ministerio, y ante los medios de comunicación, en lo que a esa afirmación se refiere y en la forma en que nuestra Asociación les ha solicitado.
En caso contrario, AMI se verá obligada a iniciar las acciones que en Derecho nos correspondan en defensa de la verdad, de la música en Internet, y a favor de una lucha limpia, racional y coherente contra la piratería, que persiga a los piratas sin perjudicar a los consumidores ni implicar a sectores ajenos.
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