En audiencia programada para la última semana de febrero, el gobierno
de la India considerará la posibilidad de conceder permiso para que los
medicamentos patentados puedan ser fabricados y exportados sin el
consentimiento de los titulares de las patentes.
Si
el gobierno acepta la solicitud, sería la primera vez que se otorgaría
un permiso de este tipo en la India, y sólo la segunda vez en el mundo.
La decisión también sería controversial pues probablemente suscitaría
la reacción de los titulares de patentes en la industria.
La
audiencia se ha programado en respuesta a la solicitud presentada al
Controlador de Patentes de la India en septiembre del año pasado por
Natco, una compañía farmacéutica de medicamentos genéricos con sede en
Hyderabad, para producir dos fármacos para exportación a Nepal.
No
está claro si el gobierno adoptará su decisión final en una audiencia.
Un portavoz de Natco dijo: “Es de la entera discreción del Controlador
[de Patentes] decidir si se concede la misma [licencia] o no. No hay un
plazo específico fijado para que el gobierno tome la decisión".
Uno
de los medicamentos, denominado Erlotinib, fue patentado en la India el
año pasado por el fabricante suizo Roche bajo el nombre comercial
Tarceva. Este fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de pulmón
está aprobado para su uso en 87 países del mundo.
El otro
medicamento, denominado Sunitinib, también se utiliza en el tratamiento
de cáncer, y lo vende el fabricante estadounidense Pfizer bajo el
nombre comercial Sutent.
En concreto, Natco ha solicitado lo
que se denomina una licencia obligatoria, un reconocido instrumento
jurídico incluido en el Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio
sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC).
El
Acuerdo no establece con precisión cuándo los países podrían tener que
utilizar una disposición de este tipo; es una flexibilidad incorporada
en el acuerdo cuyo uso se deja a discreción de los gobiernos.
Si
las licencias obligatorias se emiten por razones de emergencia nacional
o de extrema urgencia, entonces no es necesario intentar negociar una
licencia voluntaria con el propietario de la patente.
Lo que
tiene de especial el caso de Natco es que invoca nuevas normas en
materia de licencias obligatorias que se introdujeron en el Acuerdo de
los ADPIC hace relativamente poco tiempo.
Antes de 2003, las
licencias obligatorias sólo podían emitirse para la fabricación para
uso nacional principalmente, permitiéndole así a los países autorizar a
los fabricantes nacionales a producir copias de medicamentos patentados
para sus propios ciudadanos. Sin embargo, si bien muchos países
podrían, en teoría, tener acceso a los medicamentos rápidamente como
resultado del mecanismo de licencias obligatorias, algunos de los
países más pobres del mundo no podrían tenerlo. Muchos países carecen
de fabricantes nacionales capaces de producir medicamentos.
En
2001, en la Conferencia Ministerial de la OMC en Doha se decidió
modificar el Acuerdo sobre los ADPIC a fin de que los países que no
pudieran fabricar los medicamentos por sí mismos, pudieran obtener
copias más baratas en otros lugares si fuera necesario. En agosto de
2003, el Consejo General de la OMC aprobó la decisión de introducir un
addendum al Acuerdo de los ADPIC que legaliza la exportación de
medicamentos genéricos, fabricados bajo licencias obligatorias, a
aquellos países que no cuentan con la capacidad de producirlos. Los
Miembros de la OMC aprobaron una modificación al Acuerdo sobre los
ADPIC en diciembre de 2005, y dos terceras partes de los miembros
deberán ratificarla antes de 2009 para que pueda entrar en vigor.
India
ha transpuesto esta disposición a la modificación de su ley de
patentes, que se introdujo en los códigos en 2005. En virtud de la
sección 92A de esa ley, las empresas pueden solicitar una licencia para
exportar copias de medicamentos patentados al país que lo solicite.
Tanto el país importador como el exportador deberán cumplir también con
una serie de requisitos adicionales establecidos por la OMC antes de
que pueda llevarse a cabo la exportación (por ejemplo, el país
importador también deberá emitir una licencia obligatoria).
La
solicitud de Natco es importante porque, si se tiene éxito, será la
primera vez que se habrá invocado la sección 92A. Sería tan sólo la
segunda vez desde 2003 que esta disposición específica del Acuerdo
sobre los ADPIC se habrá utilizado en el mundo, debido en parte a lo
engorroso de los criterios que se deben cumplir para que tenga lugar
este tipo de exportaciones, de acuerdo con muchos analistas.
No
obstante, el año pasado se emitieron las primeras licencias
obligatorias para exportación en Canadá y Rwanda. Las licencias
permitieron al fabricante canadiense Apotex producir y exportar a
Rwanda copias del medicamento para el tratamiento contra el SIDA
TriAvir, patentado por GlaxoSmithKline.
Aunque no hay
indicios sobre qué camino podría tomar el gobierno de la India, la
decisión de emitir una licencia podría abrir las puertas a un montón de
otras solicitudes de licencias obligatorias.
Parece ser que
varios otros fabricantes indios están siguiendo de cerca el caso y
están estudiando la posibilidad de solicitar este tipo de licencias,
según dijeron observadores como Shamnad Basheer, investigador asociado
en el Centro de Investigación de Oxford sobre Propiedad Intelectual
(OIPRC), de la Universidad de Oxford.
“Como puede apreciarse,
si resulta ser un asunto legal y administrativamente costoso, esto
podría disuadir a otras compañías de solicitar las licencias”, afirmó
Basheer. “Sin embargo, si el procedimiento es bastante sencillo y se
establece un buen modelo de retornos a la inversión a través de este
mecanismo de licencias obligatorias, entonces las grandes compañías
farmacéuticas tienen mucho que temer”.
Los buenos modelos de
retornos a la inversión a partir de países menos adelantados podrían no
ser el único foco de las compañías fabricantes de medicamentos
genéricos.
La Ley de Patentes de la India impide que se
emitan durante los primeros tres años de una patente licencias
obligatorias para la fabricación de medicamentos para el mercado
interno.
Sin embargo, según Basheer, al cabo de esos tres años,
la ley permite la emisión de licencias obligatorias en algunas de las
condiciones más amplias del mundo. Por ejemplo, una licencia
obligatoria puede, en teoría, concederse si el medicamento no está
disponible en cantidades suficientes, si su precio no es razonable, no
se fabrica en la India, o si el fármaco fue producido por una compañía
de genéricos antes de que la ley entrara en vigor.
De hecho,
los expertos consideran que lo fabricantes de genéricos podrían
comenzar a solicitar licencias obligatorias para la exportación con el
propósito de mejorar su capacidad de fabricación hasta que se pueda
producir para el potencialmente enorme mercado interno. Por supuesto,
no hay ninguna garantía de que el gobierno indio vaya a conceder
licencias fácilmente.
Sin embargo, no queda claro cuál sería el
tamaño de ese mercado porque la ley sólo entró en vigor en 2005 y
muchas de las patentes concedidas en virtud de la misma tienen menos de
tres años de haberse emitido.
Por definición, las compañías
fabricantes de genéricos podrán vender medicamentos a una fracción del
costo de los fármacos patentados.
Pese a que Roche se ha negado
a comentar sobre el precio de Erlotinib, los activistas del ámbito de
la salud pública en la India afirman que el medicamento está fuera del
alcance de la mayoría de la población. En contraste, las compañías de
genéricos podrían ser capaces de fabricar el mismo fármaco por una
fracción del costo, aunque no parece ser claro en qué porcentaje
exactamente.
Pero si los genéricos prevalecen sobre las
patentes y reducen el precio de los medicamentos, las compañías
originarias dicen que no podrán recuperar lo invertido en las
actividades de investigación y desarrollo que crearon los medicamentos
en primer lugar, e invertir en nuevas innovaciones. De hecho,
consideran a las licencias obligatorias como una forma de robo de la
propiedad intelectual patentada.
Cuando resultó evidente que
dos países, Tailandia y Brasil, podrían emitir este tipo de licencias
el año pasado, aunque para uso interno, la industria farmacéutica
originaria puso el grito en el cielo.
Billy Tauzin,
presidente y director ejecutivo de Pharmaceutical Research and
Manufacturers of America (PhRMA), que representa a algunas de las
compañías farmacéuticas de investigación y biotecnología más grandes
del mundo, afirmó en una declaración: “PhRMA está profundamente
preocupada por la reciente tendencia hacia la concesión de licencias
obligatorias para productos farmacéuticos. Este enfoque equivocado en
“remiendos presupuestarios” de corto plazo podría tener un costo mucho
mayor en el largo plazo, limitando potencialmente importantes
incentivos para la investigación y el desarrollo que son necesarios
para impactar de manera positiva la vida de millones de pacientes en el
mundo”.
No se sabe con certeza cuál será la reacción de la
industria si India emite una licencia obligatoria. Roche, por ejemplo,
se ha negado a comentar sobre cuál podría ser el siguiente paso. Entre
tanto, la compañía está ocupada luchando en un caso contra Cipla, otro
fabricante indio de genéricos, que había comenzado a fabricar Erlotinib
para el mercado interno de la India y no ha solicitado una licencia
obligatoria. Este caso está en curso.
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