La batalla jurídica y campal desencadenada por las sociedades de
autores y editores francesas a la caza de copias por la Red se ha
convertido en la excusa perfecta para un acontecimiento escalofriante:
Francia se ha convertido en la primera democracia que filtra Internet.
Robocops privados tienen autorización legal para filtrar acceso, hurgar
en discos duros y detectar IP en un marco jurídico más que confuso.
Es
lo que pudo saber Público ayer tras consultar fuentes del ministerio de
Cultura, de la Comisión Nacional Informática y Libertades (CNIL) y de
asociaciones ciberresistentes como la Ligue Odebit (Liga Banda Ancha).
Las empresas privadas que pilotan los robocops, por su parte, no
quisieron responder a las preguntas de este diario.
Apoyándose
en los Acuerdos Olivennes, firmados el 23 de noviembre entre el Estado,
los suministradores de acceso a Internet y las sociedades de autores y
editores, estas últimas han empezado a obtener autorizaciones para
vigilar las redes de P2P, que permiten el intercambio de música y
películas, y para imponer el filtrado en el acceso a la Red.
Esas
autorizaciones les permiten pasar contratos con empresas privadas que
disponen de los robots capaces de efectuar esa vigilancia técnica.
Pero, según la CNIL, no les permiten conservar datos de las direcciones
IP que identifican el hogar conectado.
Según fuentes de la
CNIL, uno de los dos controles hasta ahora efectuados en el marco de
autorizaciones recientes ya ha conducido a la apertura de un expediente
de amonestación contra una empresa que, por orden de una sociedad de
autores y editores, se estaba permitiendo el lujo de colectar datos
nominativos, violando la privacidad de los internautas.
"Un
control efectuado ha conducido a la apertura de un trámite de
sanciones. La empresa tenía la obligación de asegurarse que el fichero
de direcciones IP controladas a su paso por las redes P2P ese convertía
en anónima antes de su conservación. Y no lo respetó: conservó datos
nominales", explicó a Público Thomas Dauthieu, responsable de la unidad
de control de la CNIL.
Amonestado
El responsable se negó
a dar el nombre del cibersabueso, pero recordó que la autoridad de
protección de la privacidad ha efectuado de momento sólo controles de
dos de los robocops.
"Vamos a ser muy vigilantes al respecto,
porque algunas de esas empresas se permiten el lujo de tender trampas,
y se presentan ante los otros usuarios como utilizadores del P2P que
ofertan el contenido de sus propios discos duros", explicaron fuentes
de la CNIL.
La principal empresa con sede en Francia que ha
obtenido contratos es Advestigo. La firma tiene entre sus clientes a
gigantes como la SACEM (sector multimedia) o la mundial de los
intereses del disco, la IFPI.
Los Acuerdos Olivennes, cuya
firma -casualidades de la vida- dio lugar al primer encuentro entre
Nicolas Sarkozy y la cantante Carla Bruni, prevén el despliegue
progresivo de controles de filtrado de Internet y un mecanismo de
sanciones a las web P2P.
Además, contienen una claúsula
especialmente inquietante. Obliga a los suministradores de acceso a
Internet a "colaborar con las sociedades de derechos de autor con las
modalidades de experimentación del filtrado de las redes" y a
"desplegarlos si se demuestran eficaces".
Esa obligación entró en
vigor fuera de todo marco legal. La ley que debe encuadrar la cuestión
no llegará al Parlamento antes de marzo. "El texto inicial preveía que
la puesta en marcha del filtrado sólo llegaría después de la ley. Lo
cambiaron a última hora", explica Pascal Cohet, portavoz de Ligue
Odebit.
Y además, también hay canon
Además de pionera en
los derechos de autor, Francia lo fue también en la reglamentación de
un sistema de canon por derecho a “la copia privada”. El trato, en la
época del K7 y el VHS, era el siguiente: un particular tiene derecho a
copiar lo que quiera si es para su uso privado y familiar y, a cambio,
acepta pagar un pequeño impuesto al comprar el más mínimo soporte
virgen.
La recaudación de ese canon es efectuada por las
sociedades de autores y compositores y, de momento, no cuenta con gran
oposición. Se paga al comprar tanto un CD virgen como un DVD virgen, y
todo el mundo parece aceptarlo: en 2003, permitió que los particulares
pararan, en los tribunales, los intentos de ciertos editores de discos
que introducían códigos que impedían la copia. El asunto empezó a
complicarse con la generalización de los discos duros y las memorias
flash.
En breve, la Comisión Albis que dictamina sobre ese
canon por derecho a copia privada, va a tener que pronunciarse sobre un
punto que podría sembrar más polémica: la tasa por los teléfonos
móviles.
Cronología
Del derecho de autor al tinglado omnipotente
Enero de 1791. Primera ley.
Por
inspiración del dramaturgo Georges Beaumarchais se aprueba la primera
ley de la historia que protegía el derecho de autor. Entonces se
trataba de garantizar la supervivencia de los paupérrimos escritores
frente a la rapiña de ciertos empresarios de la industria entonces
boyante del teatro.
Siglo XX. Llega la industria.
En dos siglos, el derecho de autor dio lugar a una de las industrias culturales, que ha compaginado mejor auge y calidad.
2006. Ley DADVSI.
La
batalla campal actual tiene su origen en la ley DADVSI de 2006, el
primer régimen represivo especialmente pensado para el mundo digital.
Tras las condenas simbólicas de algunos chavales, ávidos de pelis, las
sociedades de autores y editores se declararon descontentas y
arrancaron ese dispositivo legal. El Gobierno dio luz verde a un
dispositivo tan exagerado –cárcel y cientos de miles de euros de multa–
que varias de sus disposiciones fueron anuladas por el Consejo
Constitucional y el Consejo de Estado, creando más vacío legal.
2007. Comienzan las querellas.
Esa ley abría la puerta a las actuales querellas contra los fabricantes de Limewire, Azureus, Morpheus y Shareaza.
2008. Ley anti P2P.
La
nueva norma antiP2P, auspiciada por Denis Olivennes, presidente de la
FNAC –¿conflicto de intereses?–, amplía considerablemente los poderes
de la industria, que podrá localizar y denunciar ante una comisión
oficial a los adeptos del P2P. Sin asistencia de un juez, estos
recibirán mensajes de advertencia, primero, y luego serán desconectados
e inscritos en una lista negra.
http://www.publico.es/ciencias/034580/francia/primera/democracia/filtra/internet