Activistas y autoridades
sanitarias del Sur en desarrollo lanzarán una
campaña con el fin de quebrar el monopolio de los
grandes laboratorios sobre los medicamentos para
tratar el VIH-sida y otras enfermedades, hoy de
difícil acceso en el mundo pobre.
Unos 200 representantes de 20 países
acordaron en Bangkok buscar "una alternativa al
actual sistema de patentes medicinales, que
fomente la innovación y garantice su
disponibilidad para todos", según Kannikar
Kijtiwatchakul, uno de los organizadores de la reunión.
Los participantes en la Conferencia
Internacional sobre Patentes Obligatorias
realizada bajo la consigna "Innovación y acceso
para todos", analizaron la semana pasada los
problemas que plantea el sistema vigente.
"La innovación está controlada por la
industria farmacéutica y esto le permite ejercer un monopolio", dijo Kannikar.
Asistieron a la reunión representantes de
Brasil, Camboya, China, Estados Unidos, India,
Indonesia, Malasia y Tailandia, entre otros
países, quienes eligieron como primer escenario
de la campaña a la asamblea de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) que deliberará en enero.
La iniciativa contempla entregar el borrador
de un plan que concilie las demandas de los
grandes laboratorios, que producen medicamentos
patentados, y las necesidades de los pobres,
quienes tienen acceso limitado o nulo a los
tratamientos contra el sida debido a su elevado costo.
El texto será redactado por el Grupo de
Trabajo Intergubernamental sobre Salud Pública,
Innovación y Propiedad Intelectual de la OMS, que
mantuvo a principios de noviembre una segunda ronda de discusiones al respecto.
"Queremos sumar nuestro aporte a esa tarea,
para que nuestra voz sea escuchada en la reunión
de enero", señaló Kannikar a IPS.
"La idea básica del plan es encontrar la
forma óptima de impulsar la investigación y el
desarrollo de medicamentos medicinales de costo
accesible, de forma tal que las personas puedan
recibir tratamiento, especialmente en los países
pobres, con el énfasis puesto en la malaria, la
tuberculosis y el sida", destacó el Observatorio
de la Propiedad Intelectual, una publicación en Internet.
Los laboratorios farmacéuticos
multinacionales han contribuido marginalmente al
desarrollo de nuevos medicamentos que ayuden a los pobres.
"Sólo 10 por ciento de la inversión mundial
en investigación farmacológica está dirigida
directamente a las enfermedades que afectan a 90
por ciento de la población del planeta", dijo
Jakkrit Kuanpoth, de la Universidad Wollongong de Sydney, Australia.
Un documento de trabajo de Mira Shiva, de la
organización no gubernamental Acción
Internacional para la Salud, destacó que entre
1975 y 2004 los gigantes farmacéuticos
desarrollaron 1.556 nuevas drogas, pero sólo 18
de ellas apuntaron al tratamiento de enfermedades tropicales.
"Los laboratorios no se encargan de las
innovaciones que son más importantes para los
países pobres, aquéllas destinadas al tratamiento
de las descuidadas enfermedades tropicales",
señaló a IPS Brook Baker, profesor de la
Universidad del Noreste de Boston, Estados Unidos.
"Invierten en lo que les garantiza la mayor
tasa de retorno, de gente rica en los países
ricos. Allí es donde obtienen más de 90 por
ciento del dinero que destinan a investigación y desarrollo", agregó.
"Tendría que haber un nuevo sistema que
premiara la innovación. Las naciones en
desarrollo deberían pagar algo por esto, pero
sólo en los casos en que respondan a sus necesidades", afirmó Baker.
Los activistas se preparan a resistir el
contraataque de la industria farmacéutica, que
controla un mercado de 650.000 millones de
dólares. La totalidad de los países del sur y
sudeste de Asia apenas aportan 1,3 por ciento de ese total.
La situación en Tailandia refleja este
desafío. Esta nación del sudeste de Asia se ha
convertido en un líder de los países pobres, que
buscan sacar provecho de las reglas mundiales del
comercio para asegurarse medicamentos genéricos
baratos en el tratamiento de emergencias sanitarias como la pandemia de sida.
En el último año, Bangkok hizo uso de
disposiciones aprobadas por la Organización
Mundial de Comercio que permiten a los gobiernos
otorgar licencias para la producción de
medicamentos sin pagar las patentes a los
laboratorios que los tienen registrados.
En dos casos se trató de drogas que prolongan
la vida de personas infectadas con VIH (virus de
inmunodeficiencia humana, causante del sida) y en
un tercero de un anticoagulante para enfermos cardíacos.
Alrededor de 10.000 tailandeses infectados
con VIH, que requieren antirretrovirales de
segunda línea, obtuvieron la esperanza de recibir
medicación accesible. Se estima que actualmente
más de 140.000 personas en este país son tratadas
con antirretrovirales de primera línea.
Tailandia es uno de los países más castigados
desde que la pandemia del sida se extendió por la
región: hay 600.000 personas infectadas y
alrededor de 300.000 murieron a causa del sida en las últimas dos décadas.
Pero los grandes laboratorios tienen otras
prioridades, que quedaron en claro con los avisos
a toda página publicados en los diarios locales,
tanto en tailandés como en inglés.
"El descubrimiento de medicamentos ayuda a
los médicos a salvar vidas", proclamó uno de
ellos para justificar el monopolio de las
multinacionales farmacéuticas, en una campaña de
esas compañías para que Tailandia deje de otorgar
licencias de producción de medicamentos.
El estadounidense Laboratorios Abbott,
incluso, retiró siete nuevos medicamentos que
había colocado en el mercado, incluido un
antirretroviral que puede ser conservado fácilmente en climas tropicales.
También el gobierno de Estados Unidos acudió
en defensa de los laboratorios multinacionales y castigó a Bangkok.
La Oficina del Representante de Comercio de
ese país colocó a Tailandia en una lista
"prioritaria" de observación sobre violaciones a
la propiedad intelectual y dejó sin efectos
exenciones arancelarias que beneficiaban a las exportaciones de este país.
"Se trata de una completa hipocresía que
revela una doble moral. Nadie hace un escándalo
cuando ese tipo de licencias se otorgan en
Estados Unidos", dijo a IPS Robert Weissman,
director de Acción Esencial, organización
dedicada a analizar desde Washington la responsabilidad de las empresas.
"El gobierno estadounidense tiene el derecho
automático de usar cualquier patente sin
negociaciones previas. Hay muchas formas en que
se otorgan estas licencias obligatorias", agregó.
"Es fundamental que la conducta de un país
sea evaluada de acuerdo con el derecho
internacional", afirmó William Aldis, coordinador
de la oficina regional del sudeste de Asia de la
OMS para políticas de salud e investigación, con
sede en Nueva Delhi. "Tailandia no está violando ninguna regulación."
(FIN/2007)