A la ronda de negociaciones que tendrá lugar el próximo mes sobre un
plan de las Naciones Unidas para impulsar el acceso a los medicamentos
para los pobres del mundo le espera un camino difícil, en el que países
y regiones se encuentran divididos respecto a cuestiones contenciosas
como los derechos de propiedad intelectual y en cómo fomentar la
innovación de medicamentos en beneficio de todos.
El Grupo de
Trabajo Intergubernamental sobre Salud Pública, Innovación y Propiedad
Intelectual (IGWG, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial
de la Salud celebrará su segunda reunión del 5 al 10 de noviembre en
Ginebra para tratar de finalizar la redacción de un proyecto de
estrategia y plan de acción sobre cómo impulsar el descubrimiento,
desarrollo y distribución de medicamentos asequibles para combatir
enfermedades, principalmente las que afectan a los pobres. Si se
finaliza, el proyecto se llevará a la reunión del Consejo Ejecutivo de
la OMS en enero de 2008 y, probablemente, cuatro meses después se
presentará ante la Asamblea Mundial de la Salud para su aprobación.
El
elemento central del plan es tratar de encontrar la manera más adecuada
de impulsar la investigación y el desarrollo de productos sanitarios
asequibles para que las personas, principalmente en los países en
desarrollo, puedan recibir tratamiento adecuado, sobre todo en el caso
de enfermedades desatendidas como la tuberculosis, la malaria y el
VIH/SIDA. Sin embargo, la interacción entre países ricos y pobres, el
uso de flexibilidades contempladas en el derecho comercial
internacional en materia de acceso a los medicamentos, y la presión de
los grupos de la industria y la sociedad civil en temas cruciales como
la propiedad intelectual y los costos dificultan enormemente la tarea
de la OMS de tratar de alcanzar un consenso sobre una sola estrategia
para satisfacer las necesidades mundiales en materia de medicamentos,
según comentaron algunas fuentes.
Elil Renganathan, secretario
ejecutivo de la Secretaría de la OMS sobre Salud Pública, Innovación y
Propiedad Intelectual, dijo que el proceso del IGWG es el primero en
abordar los dos aspectos más cruciales en materia de disponibilidad de
los productos sanitarios: innovación y acceso.
“Sabíamos que
nunca íbamos a poder complacerlos a todos, pero estábamos tratando de
hacer que el proceso fuera lo más abierto y transparente posible y de
que participara la mayoría de las partes interesadas”, dijo Renganathan
a Intellectual Property Watch. “Es un proceso extremadamente
importante, que va a tener una gran repercusión en la innovación y el
acceso. La estrategia está concebida para fomentar la innovación, crear
capacidad y mejorar el acceso”.
Lo difícil es lograr un
acuerdo, y los diplomáticos de algunos Estados miembros se preguntan si
podrá alcanzarse un compromiso en tan sólo cinco días de conversaciones
en Ginebra.
“Hay muchos interlocutores y cuestiones, y debemos
reconocer que existe la posibilidad de que no se logre un resultado y
el proceso se convierta en un fracaso”, dijo un funcionario que pidió
ser identificado sólo como un diplomático occidental. “Sería lamentable
que esto ocurriera”.
Algunos países desarrollados, y las
grandes compañías farmacéuticas que operan en ellos, aunque están de
acuerdo en la necesidad de estimular la innovación respecto a
enfermedades desatendidas, intentan asegurar que un mayor acceso a los
medicamentos no tenga consecuencias negativas para la industria
farmacéutica, entre otras, la pérdida de derechos de PI.
Necesidad de acción y liderazgo
Sin
embargo, los países en desarrollo y los grupos de la sociedad civil
insisten en que debe hacerse un mayor esfuerzo para estimular la
innovación en los productos sanitarios destinados al tratamiento de
enfermedades desatendidas en los países más pobres. También están
pidiendo que haya un mayor acceso a la tecnología y los conocimientos,
así como a la creación de capacidad, para ayudar a producir
medicamentos, vacunas y diagnósticos asequibles.
Ahmed
Ogwell, director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud
de Kenya y vicepresidente del proceso del IGWG para la región africana,
dijo que se necesita un nuevo mecanismo para promover la innovación en
el desarrollo de productos sanitarios destinados a tratar enfermedades
desatendidas.
“La propiedad intelectual no ha logrado asegurar
que los pobres tengan acceso a los productos sanitarios, especialmente
en África, de manera que es necesario examinar los mecanismos y
modificarlos para responder a nuestras necesidades”, comentó Ogwell.
“Debemos examinar todos los mecanismos posibles para proveer fondos que
permitan fomentar la innovación”.
Ogwell criticó el proyecto
del plan preparado por la Secretaría de la OMS para la reunión de
noviembre porque considera que no se aborda de manera adecuada la
cuestión de los mecanismos de financiación necesarios para impulsar la
innovación de medicamentos en mercados que generan pocos beneficios
para los fabricantes. “La propiedad intelectual no es el principal
problema aquí. Si no tenemos un mecanismo adecuado de financiación, no
podremos lograr ningún objetivo”, aseguró Ogwell.
Los
mecanismos de financiación para la investigación y el desarrollo de
medicamentos propuestos en el proceso del IGWG incluyen alianzas entre
el sector público y el privado, recompensas a los innovadores y
compromisos de adquisición por adelantado para subvencionar la futura
compra de vacunas que aún no se encuentran disponibles.
El
funcionario keniano también criticó el proyecto de la OMS al considerar
que no proporciona suficiente orientación clara sobre quién sería el
responsable de liderar la innovación y el acceso en los países. “El
proyecto del plan de acción es muy general respecto a las funciones”,
anotó. “Incluye una lista de personas encargadas de determinadas
actividades, pero no se señala a un líder. Debemos ser muy claros
respecto a quién es el responsable de la ejecución”.
Durante
varias semanas, las agrupaciones regionales de países, organizaciones
no gubernamentales, grupos industriales e individuos han estudiado
detalladamente el proyecto del plan, que los funcionarios de la OMS
dijeron debía ser lo más amplio posible de manera que incluya la mayor
cantidad de aportes de los Estados miembros antes de que se afine aún
más en la reunión de noviembre.
Consultas en curso
Se
han emprendido esfuerzos entre las partes interesadas del Sur para
intentar alcanzar un consenso sobre cuestiones claves antes de la
reunión. “Es fundamental tratar de alcanzar un consenso con las otras
regiones antes de las negociaciones o de lo contrario va a ser muy
difícil hacerlo en cinco días”, indicó Ogwell. “Estamos celebrando
numerosas consultas informales en las regiones para descartar algunos
asuntos difíciles antes de la reunión”.
Una de estas regiones
es América Latina, liderada por países como Brasil. Los
latinoamericanos están pidiendo mayor acceso a los conocimientos
relativos a la fabricación de productos sanitarios, incluida la
capacidad tecnológica necesaria para producir medicamentos genéricos.
Rodrigo
Estrela, de la Misión de Brasil ante la ONU en Ginebra, dijo que el
consenso dentro del grupo que incluye países de América Latina, el
Caribe, Estados Unidos y Canadá, sólo podrá alcanzarse si los dos
últimos están de acuerdo, al menos en parte, con las exigencias de los
países en desarrollo de la región.
“Va a ser muy difícil
porque varios países latinoamericanos están presentando propuestas que
en cierto sentido cambiarían totalmente el carácter del texto de la
Secretaría y no sabemos si los Estados Unidos estaría dispuesto a
aceptarlas”, según comentó Estrela a Intellectual Property Watch.
Vínculos de la OMS con el comercio
Los
países latinoamericanos desean que la OMS desempeñe una función más
importante en la promoción de las flexibilidades contempladas en la
Declaración de Doha de 2001 respecto al Acuerdo de la Organización
Mundial del Comercio sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad
Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), afirmó Estrela. El
Acuerdo sobre los ADPIC establece flexibilidades que permiten a los
países, particularmente a los países en desarrollo, conceder licencias
obligatorias a los fabricantes locales para que puedan producir
versiones genéricas de medicamentos con miras a salvaguardar la salud
pública en casos de emergencia nacional o para fines no comerciales,
sin tener que solicitar la autorización del titular de la patente. En
la Declaración de Doha se refuerzan estas flexibilidades.
“Los
países desarrollados solían decir que los derechos de PI no eran un
problema para la OMS sino para la OMC”, señaló Estrela. “Ahora está
claro que la OMS tiene que abordar este asunto, incluso apoyar las
medidas establecidas en el Acuerdo sobre los ADPIC respecto a las
flexibilidades”.
Una serie de ocho principios presentados en
la comunicación de América Latina, formalizada durante una reunión que
tuvo lugar en Río de Janeiro en septiembre, formaba parte de los
documentos que el funcionario occidental criticó diciendo que estaban
demasiado “centrados en los derechos humanos”.
Los principios
de Río hacen énfasis en que la protección de la salud es un derecho
universal y prevalece sobre los intereses comerciales. Los derechos de
propiedad intelectual no deberían restringir la promoción de la
innovación tecnológica y la transferencia de la tecnología, según
señala la comunicación. Los principios latinoamericanos subrayan
asimismo la necesidad de promover un amplio uso de las disposiciones de
los ADPIC y la importancia de la investigación y el desarrollo en áreas
de gran importancia para los países.
Prangtip
Kanchanahattakij, diplomático tailandés establecido en Ginebra, está de
acuerdo en que el proceso del IGWG debe permitir a los países en
desarrollo hacer un mejor uso de las flexibilidades del Acuerdo sobre
los ADPIC. “Queremos que haya creación de capacidad a fin de ayudar a
los países a manejar las cuestiones de PI y las flexibilidades de los
ADPIC”, señaló Kanchanahattakij. “Es necesario que los países que
tienen experiencia navegando en torno a las flexibilidades de los ADPIC
compartan sus experiencias con los países en desarrollo que necesitan
el acceso a los medicamentos”. Tailandia ha sido líder en el uso de las
disposiciones en materia de licencias obligatorias establecidas en los
ADPIC para producir medicamentos antirretrovíricos contra el SIDA, lo
que a su vez le ha ocasionado acciones legales y riñas políticas con
compañías farmacéuticas y algunos países occidentales.
El
diplomático occidental dijo que las cuestiones contenciosas del
programa del IGWG incluyen la exclusividad de los datos, las patentes
mancomunadas y los resultados de los ensayos clínicos, todas cuestiones
que giran en torno al acceso a los conocimientos. Algunos países
desarrollados, como los Estados Unidos, apoyan la noción de la
exclusividad de los datos, que permite a los titulares de las patentes
mantener el control de la información relacionada con los medicamentos
y las innovaciones. Este tipo de medidas se conoce como medidas de
protección adicionales (ADPIC-plus), que van en dirección opuesta a las
flexibilidades establecidas por los ADPIC, y son obligaciones que los
países más pobres a menudo se ven obligados a aceptar para poder
establecer acuerdos bilaterales de comercio con países más ricos.
“Seguimos
creyendo que es importante proteger los derechos de propiedad
intelectual y que la innovación impulsa el desarrollo de los productos
necesarios”, comentó el diplomático. “Al mismo tiempo, hay cosas que
tanto los países desarrollados como los países en desarrollo pueden
hacer para estimular la investigación en el área de las enfermedades
desatendidas y elaborar nuevos mecanismos de financiación, desde los
compromisos de adquisición por adelantado, hasta los fondos de
recompensa”.
El diplomático señaló que había oposición por
parte del Occidente respecto a un tratado sobre investigación y
desarrollo, que los países latinoamericanos y africanos apoyan para
ayudar a establecer prioridades en materia de investigación, así como
para identificar necesidades y mecanismos de financiación. “No creo que
un tratado funcione porque no muchos países adherirían a él, incluido
el mío”, añadió el funcionario occidental.
Matti Rajala de la
delegación de la Comisión Europea en Ginebra dijo que el proyecto del
plan de la OMS ofrece una buena base para las conversaciones en
noviembre y que existen oportunidades de lograr un acuerdo, incluso en
la cuestión de impulsar la investigación y el desarrollo. Sin embargo,
añadió, es muy probable que la próxima reunión de noviembre resulte
ardua.
“No será una semana muy fácil, pero estamos aportando
puntos de partida positivos y constructivos a estas negociaciones”
comentó Rajala. “La cuestión de impulsar las actividades de
investigación y desarrollo orientadas por las necesidades es de extrema
importancia, pero la pregunta es cómo podemos hacerla funcionar o
fomentar el desarrollo para que haya suficientes recursos que permitan
llevar a cabo estos esfuerzos. Esto sigue siendo todo un desafío”.
“Puede
ser que haya cuestiones para las cuales sea más fácil encontrar
soluciones, y otras para las que sea muy difícil”, comentó Rajala,
diciendo que no podía proporcionar más detalles.
El papel de la CIPIH
La
organización Médicos sin Fronteras dijo que el proyecto del plan de la
OMS “parecía no tener en cuenta” un informe anterior elaborado por la
Comisión de la OMS sobre Propiedad Intelectual, Innovación y Salud
Pública (CIPIH, por sus siglas en inglés), y dijo que el documento de
la IGWG no promovía “adecuadamente” los resultados de la CIPIH y las 60
recomendaciones que impulsaron la creación del IGWG.
“En
algunos de los puntos del plan de acción parece que se hiciera caso
omiso a los análisis y conclusiones del informe de la CIPIH y que se
rehiciera el trabajo, o que se diluyera considerablemente el lenguaje o
el énfasis de las recomendaciones del informe”, sostuvo MSF en su
comunicación al proceso del IGWG.
En particular, la MSF señaló
que el proyecto del IGWG sobrestimaba la función de la PI en la
innovación de medicamentos, sobre lo cual la CIPIH había dicho que “las
patentes no eran un factor pertinente para el fomento de la
investigación y el desarrollo y el aporte al mercado de nuevos
medicamentos” para tratar enfermedades que afectan a millones de
personas en países pobres.
Pero Renganathan, de la OMS, dijo
que el proceso de la IGWG había hecho lo posible para lograr la
neutralidad, dejando las negociaciones abiertas para que los países
decidieran entre ellos acerca de la manera de seguir adelante. “Los
Estados miembros tienen intereses y necesidades diferentes, pero creo
que existe la voluntad de trabajar conjuntamente y encontrar una
solución”, señaló. “Hemos tratado de hacer esto lo mejor posible, pero
en definitiva es un proceso dirigido por los Estados miembros”.
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