El
Senado francés apoyó el miércoles el Protocolo de Londres. Francia era
el último obstáculo para la entrada en vigor de un acuerdo que reconoce
las patentes expedidas en inglés, francés o alemán en todos los países
europeos firmantes.
Las disputas sobre el régimen lingüístico condenaron al fracaso al
proyecto de patente comunitaria (un título reconocible en todo el
territorio de la UE), pero han abierto el camino para la consagración
de un sistema que opere sólo en inglés, francés y alemán.
La Francia de Jacques Chirac se había resistido hasta ahora a ese
trilingüismo, consciente de que el régimen puede ser copado rápidamente
por el inglés y, en menor medida, por el alemán.
Pero tras la llegada de Nicolas Sarkozy al Elíseo las objeciones se
disiparon. Y tras la aprobación del Senado francés, el llamado
Protocolo de Londres, firmado en octubre de 2000 para reducir los
costes de concesión de patentes en Europa, podrá entrar en vigor en el
primer semestre de 2008.
A partir de entonces, los países firmantes, entre los que están los
principales socios de la Unión Europea (Alemania, Reino Unido, Francia,
Holanda, Austria, Bélgica, Suecia, Irlanda y Luxemburgo), renunciarán a
exigir la traducción de los títulos expedidos por la Oficina Europea de
Patentes, organismo, con sede en Munich, que trabaja en inglés, francés
y alemán.
La Oficina, que apoya desde el principio esta solución, calcula que
las empresas se gastan ahora, como media, unos 7.000 euros en traducir
una patente de 22 páginas a cinco idiomas. Con el nuevo acuerdo, el
desembolso se reducirá en un 45% hasta los 3.600 euros.
'Es un buen día para la innovación en Europa', señaló el miércoles
en una nota Ernest-Antoine Seilliére, presidente de la patronal europea
Business Europe. 'Se necesitaba un sistema de patentes que fuera
efectivo desde el punto de vista de los costes'.
La gran damnificada del acuerdo, sin embargo, puede ser el español,
que desaparece de un régimen con visos de implantarse en toda la UE.
Los países firmantes del Protocolo, entre los que no está España,
representan más del 50% de las solicitudes de patentes presentadas
antes la Oficina de Munich. España en 2005 sólo obtuvo 321 títulos, el
0,6% de los expedidos.
Mientras en Francia se vuelve a airear los vientos de la protección
del francés en su eterna comparación con la hegemonía anglosajona.
Desde hace semanas, políticos e intelectuales ocupan los periódicos y
se muestran a favor y en contra de la medida.