«(vía Ars Technica) Hoy han entrado en vigor una nueva ley en Reino Unido
que convierte en crimen no entregar las claves para descifrar
información que se tenga encriptada, que la autoridad solicite en el
curso de una investigación criminal (o de terrorismo). Una nueva vuelta
de tuerca en la pérdida de privacidad para pasar más poder al Estado, y
con las excusas de siempre: terrorismo, pedofilia o criminales. No está
mal recordar que este tipo de leyes han existido ante (por ejemplo, en
Francia estuvo prohibida la criptografía fuerte, o en EE.UU. se
consideraba delito exportar pgp).»
En general, siempre que sea un juez, puede ordenarse su entrega en
cualquier democracia. No queda claro si esto seguirá siendo así con la
nueva ley británica y si el Gobierno podrá actuar por su cuenta. La
novedad parece ser el considerar la negativa un delito y el que pueda
penarse con hasta cinco años de cárcel.
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