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Según el informe la producción masiva de biocombustibles traer´´a una "estela de hambre" | Credito: Telesur |
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TeleSUR _ 27/09/07 - Los biocombustibles son una “receta para el desastre”, advierte Naciones Unidas e incrementarán el número de hambrientos en el mundo, sobretodo en los países menos desarrollados.
La producción a gran escala de biocombustibles "es una receta para el desastre" pues incrementará el número de hambrientos del mundo al convertir alimentos vitales como maíz, trigo, azúcar o palma en combustible, según un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que trascendió a la prensa internacional este jueves.
"El relator especial está gravemente preocupado sobre el hecho de que los biocombustibles dejen una estela de hambre (...) La rápida idea de convertir comida -como maíz, trigo, azúcar o palma- en combustible es una receta para el desastre", señala el informe.
En la investigación, se destaca el "serio riesgo" de que se cree una batalla "entre la comida y el combustible", que traerá consigo que los pobres de la tierra estén sujetos al aumento acelerado de los precios de "los alimentos, la tierra y el agua", añade el informe de la relatoría sobre el derecho a la alimentación de la ONU, que será presentado ante la Asamblea General el próximo 24 de octubre.
Asimismo, la ONU alerta que la producción de biocombustible hará subir los precios de los productos básicos "amenazando su acceso a los más pobres que ya dedican una gran proporción de su ingresos para alimentarse".
Actualmente, hay 854 millones de hambrientos, una cifra que "ha estado aumentado desde 1996".
La relatoría se queja de que no se ha hecho ningún progreso para reducir el hambre, a pesar de los compromisos asumidos por los gobiernos en la primera Cumbre Mundial sobre el Hambre de 1996, y en la Cumbre del Milenio del año 2000.
Además, se menciona que más de seis millones de niños menores de cinco años, mueren cada año de hambre o de enfermedades relacionadas con la mala alimentación.
El relator especial considera "inaceptable" que los combustibles no fósiles pongan en peligro el derecho a la alimentación humana.
Prevén que muchas agroindustrias querrán obtener más tierra para obtener mayores ganancias, con lo que aumentará la competencia por la propiedad, y se multiplicarán las evacuaciones forzadas.
Otro de los temores del relator especial es que se incrementen los casos de explotación de la mano de obra mayoritariamente esclava que trabaja en la producción de caña de azúcar, uno de los rubros que se utiliza para este tipo de carburante.
Además, el informe expresa preocupación porque sean los países en desarrollo los que padezcan las decisiones tomadas por los más industrializados.
De hecho, el texto pone de manifiesto que los grandes países industrializados, como Estados Unidos o los que integran la Unión Europea (UE), han establecido para el futuro próximo elevados aumentos del uso de biocarburante.
Se estima que Europa tendría que dedicar 70 por ciento de su producción agrícola para cubrir la demanda, mientras que Estados Unidos necesitará "toda su cosecha de maíz y soja".
"Por tanto, los países industrializados están muy interesados en que sean las naciones del sur las que produzcan biocombustible para que ellos puedan alcanzar sus objetivos", explica.
Por eso, el informe llama a establecer una moratoria de cinco años para la actual producción de biocarburante que "permita idear tecnologías y estructuras reguladoras que protejan contra el impacto negativo en el medio ambiente, la sociedad y los derechos humanos".
Entre los líderes mundiales que se han pronunciado en contra de la fabricación de biocombustibles, destacan el venezolano Hugo Chávez y el cubano Fidel Castro, quienes se oponen a la utilización de alimentos para este fin.