BRUSELAS – Aumenta la preocupación tanto en Europa como en los
países en desarrollo sobre si diversos acuerdos de libre comercio, cuya
firma está programada para finales del presente año, contendrán normas
demasiado estrictas en materia de propiedad intelectual.
El
organismo ejecutivo de la Unión Europea, la Comisión Europea, ha
propuesto que los acuerdos de asociación económica (AAE) que desea
firmar con 76 Estados de África, el Caribe y el Pacífico (Grupo ACP)
antes del 31 de diciembre deberían obligar a todas las partes a
establecer un sólido sistema de observancia de los derechos de
propiedad intelectual.
El razonamiento de la Comisión que
subyace en sus esfuerzos por establecer disposiciones sobre propiedad
intelectual en los acuerdos comerciales con países no miembros de la UE
se describió en una ‘estrategia relativa al acceso a los mercados’
publicada en abril. En ella se identificó una “protección insuficiente”
de los derechos de propiedad intelectual como uno de los obstáculos
principales al comercio que afrontan las empresas europeas a la hora de
hacer negocios en el exterior.
Activistas que luchan contra la
pobreza y diplomáticos del Grupo ACP han expresado recelo respecto del
enfoque de la Comisión; aducen que podría utilizarse para introducir a
la fuerza empresas de Occidente en los países pobres en detrimento de
la industria local.
Dalindyebo Shabalala del Centro de Derecho
Ambiental Internacional (CIEL), con sede en Ginebra, alega que los
países en desarrollo deberían adaptar las normas de propiedad
intelectual a sus propias circunstancias. “Lo que se debatió durante
las negociaciones de los AAE son las normas de la UE”, señaló.
Los
negociadores de la UE recomendaron, por ejemplo, que se exija a los
países ACP el cumplimiento de los términos del Tratado de la OMPI sobre
Derecho de Autor y del Tratado de la OMPI sobre Interpretación o
Ejecución y Fonogramas, los denominados “tratados sobre Internet” de la
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que entraron
en vigor en 2002.
Shabalala prevé que, debido a esta
disposición, se limitará la manera en que los países en desarrollo
pueden hacer uso de Internet, incluso antes de que muchos de ellos
tengan la oportunidad de estudiar debidamente esa disposición. Sostiene
que no se justifica aplicar esta norma con el mismo rigor en todos los
países ACP, dado que cuentan con diferentes niveles de
industrialización.
“En Sudáfrica, muchas personas tienen
acceso a Internet y comienzan a compartir música y a crear blogs”,
comentó. “Pero en el Pacífico, la penetración de Internet es mínima.
¿Por qué el Pacífico recibe la misma propuesta sobre protección del
derecho de autor que el África meridional?”
Asimismo, la UE ha
recomendado la aplicación de normas de amplio alcance sobre propiedad
intelectual a las bases de datos. Según Shabalala, esto podría implicar
que los datos generados por los gobiernos, tal como la información
geográfica de uso potencial en el desarrollo industrial, ya no estarían
disponibles de manera gratuita en bibliotecas y centros educativos.
Marc
Maes, un activista de la organización belga 11.11.11, señaló que los
funcionarios de la UE han “copiado y pegado” grandes secciones de la
directiva de la UE relativa a la observancia de los derechos de
propiedad intelectual en las propuestas sobre los AAE. El objetivo de
la directiva, presentada por la Comisión en 2004, era facilitar la
imposición de sanciones a aquellos que infringen las patentes.
“Se
pide a los países ACP que adopten el enfoque de la UE respecto de la
regulación y la desregulación del comercio mundial, sin tener en cuenta
en absoluto si estos países tienen la capacidad de contraer dichos
compromisos”, dijo Maes.
Peter Power, portavoz de la Comisión
Europea en materia de comercio, afirmó que la UE procura ayudar al
Grupo ACP a aplicar las normas establecidas en el Acuerdo sobre los
Aspectos de los Derechos de la Propiedad Intelectual Relacionados con
el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
“Se
trata de fomentar la innovación y el desarrollo, y, a su vez,
salvaguardar los derechos del Grupo ACP a los recursos, tales como la
biodiversidad y los cultivos autóctonos”, señaló. “No se trata de
establecer normas más estrictas ni prescripciones adicionales para la
protección de la propiedad intelectual”.
“Estas son cuestiones
complejas, pero el problema subyacente es la ausencia de sólidos
derechos de propiedad intelectual, y no su establecimiento”, afirmó.
“Su ausencia actúa como un freno al desarrollo, ya que las empresas y
las instituciones de investigación con derechos sobre ciertas
tecnologías e información vacilan entre cederlas u otorgar licencias si
no están protegidas. Esto se aplica a todos los campos, desde programas
informáticos a tecnología alimentaria. Los operadores menos
escrupulosos también explotan las lagunas jurídicas y sacan provecho de
los recursos de los países del Grupo ACP sin retribuirles ningún
beneficio”.
Power agregó que “también existen posibles
beneficios de mercado” para el Grupo ACP si se establecen normas
relativas a las indicaciones geográficas, que abarquen los nombres de
alimentos, bebidas y otros productos relacionados con regiones
específicas. “Ellas [indicaciones geográficas] protegen el nombre de
los productos, como el café Blue Mountain de Jamaica, y permiten que
los productores vendan a precios más elevados”, señaló.
Cuestiones sobre seguridad alimentaria y acceso a medicamentos
Los
AAE aplicarían la protección de la propiedad intelectual al desarrollo
de nuevas variedades de semillas por parte de empresas multinacionales.
Los ecologistas han alegado que estas disposiciones podrían resultar
desfavorables para los pequeños agricultores que usan variedades
tradicionales de semillas y podrían provocar efectos adversos en la
conservación de la naturaleza y en la biodiversidad.
“Estamos
presenciando la privatización de muchas semillas y conocimientos
agrícolas”, advirtió Charly Poppe de la oficina de Bruselas de la
organización Amigos de la Tierra. “Se ceden los conocimientos
tradicionales a las empresas, quienes se conceden el derecho de vender
semillas en el futuro”.
Además, es posible que las
disposiciones sobre propiedad intelectual de los acuerdos de libre
comercio no auguren nada bueno en términos de los esfuerzos por abordar
el cambio climático, agregó Poppe, ya que podrían disuadir a los países
pobres de fabricar sistemas de energía renovable que sean susceptibles
de protección mediante patentes europeas. “La UE es muy competitiva en
el desarrollo de nuevas tecnologías ecológicas que son muy costosas
para los países pobres”, afirmó. “Los derechos de propiedad intelectual
se utilizan en beneficio de las industrias europeas, pero esto podría
representar un obstáculo en la transferencia de tecnologías que son tan
necesarias para enfrentar el cambio climático”.
A otras partes
les preocupa cómo las disposiciones sobre propiedad intelectual
afectarán las patentes farmacéuticas, sin que existan medidas
complementarias para proteger la salud pública y el acceso a los
medicamentos esenciales. Shabalala señaló que, conforme a estas
disposiciones, una empresa farmacéutica en posesión de una patente para
un medicamento específico podría solicitar una medida cautelar contra
los envíos de versiones genéricas de dicho medicamento a un país del
Grupo ACP. “Los funcionarios aduaneros se verían obligados a
incautarlos y almacenarlos en depósito”, comentó.
Junior Lodge,
un funcionario jamaiquino que representa a los gobiernos del Caribe en
las negociaciones sobre los AAE, dijo que la Comisión utiliza los AAE
como parte de un esfuerzo más amplio por lograr los mejores negocios
para las empresas de Occidente. Alega que la UE ha tratado de reducir
la capacidad de los países pobres para elaborar sus propias políticas
sobre cuestiones que afectan a sus economías. “Está procurando
establecer normas más estrictas en materia de derechos de propiedad
intelectual y competencia en todos los países en desarrollo”, señaló.
“Nos oponemos rotundamente a ello”.
Paul Goodison de la
European Research Office, organización que se ocupa de hacer un
seguimiento del comercio entre la UE y los países en desarrollo, señaló
que la estrategia de acceso a los mercados de la Comisión está diseñada
para trascender las normas sobre los obstáculos al comercio, incluidas
las que se refieren a la propiedad intelectual, acordadas en el ámbito
de la OMC. Estima que es probable que la Comisión procure obtener
disposiciones similares en otros acuerdos con mercados potencialmente
más lucrativos, como los de India y Brasil.
“Los países del
Grupo ACP son los más vulnerables”, dijo. “Si aceptan estas
disposiciones, la Comisión podrá decir entonces ‘si los PMA [países
menos adelantados] las han acogido, ¿por qué Brasil debería
preocuparse?’. La Comisión cuenta con negociadores sumamente
capacitados que comprenden cabalmente la cuestión”.
Por otro
lado, Ilias Konteas del grupo de presión de empleadores Business Europe
afirmó que el enfoque de la Comisión es, en esencia, correcto.
“En principio, creemos que la instrumentación de sistemas sólidos de
observancia de la propiedad intelectual también redundará en beneficio
de los países en desarrollo”, señaló. “Facilitará la transferencia de
tecnología desde el mundo desarrollado hacia estos países y tendrá un
efecto positivo en el desarrollo de sus capacidades de innovación”.
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