El presidente de Nicaragua Daniel Ortega envió hace poco una
reforma a la Ley de Patentes al Parlamento que favorece ampliamente a
las corporaciones farmacéuticas y afecta a los sectores más pobres del
país. La activista Mónica Baltodano, que preparó un informe al
respecto, afirma que en Nicaragua no está gobernando la izquierda sino
una “caricatura” de la misma, “un gobierno que tiene un discurso de
izquierda y una práctica de derecha.
El 11
de septiembre 2007 se presentó en la Asamblea Nacional de Nicaragua un
proyecto de Ley de Reforma y adiciones a la Ley 354, Ley de Patentes
de Invención, modelo de utilidad y diseños industriales, enviado por el
Presidente Daniel Ortega para su discusión con trámite de urgencia, es
decir sin consulta de ningún tipo.
Entre los argumentos para
su aprobación destacan: “Adecuar la legislación nicaragüense a los
compromisos del CAFTA, en particular a lo contenidos en los artos 15
.9.6 incisos a y b, capítulo XV del DR- CAFTA., que establece la
obligación de cada estado de otorgar plazos compensatorios para los
titulares de patentes cuando existen retrasos injustificados de la
Administración Pública”. De manera particular, estas flexibilizaciones
se refieren a las patentes de industria farmacéutica.
En su
intervención en el plenario, Baltodano se opuso al trámite de urgencia
y a la aprobación de la reforma, y recordó al Presidente Ortega las
contradicciones entre su complacencia con el DR-CAFTA, y sus discursos
vociferantes contra el imperialismo y sus nuevas formas de opresión,
uno de cuyos pilares son los TLCs con los países del Sur.
“Le
recordamos a la Bancada del gobierno, la demagogia que significan sus
discursos en los foros internacionales hablando del socialismo del
siglo XXI y de las necesidad de construir otro tipo de relaciones entre
los pueblos, pero fueron sus votos los que permitieron la entrada en
vigencia del CAFTA. Les reclamamos el que como fuerza que se
autoproclama de izquierda, nunca promovieron una discusión que
permitiera informar al pueblo nicaraguense de los efectos nefastos de
la aplicación del CAFTA en el futuro de Nicaragua, antes bien, como lo
muestra esta iniciativa, siguen promoviendo su aplicación, en
detrimento de los intereses populares”.
La iniciativa demuestra
que Ortega no está interesado en revisar, renegociar mucho menos
revertir los términos del CAFTA, y más bien se presta dócilmente a
facilitarlo.
La apropiación de los conocimientos de la
humanidad, dice Baltodano, se hace a través del control de patentes. A
todos nuestros estados les han forzado a aprobar Leyes de Patentes que
otorgan grandes privilegios a quienes tienen capacidad de apropiarse de
los conocimientos de la humanidad. Por ese medio se ha disminuido el
acceso a medicamentos genéricos. Recordamos las palabras del Msc.
El
especialista Mario Devandas dijo en Costa Rica que la aprobación del
capítulo 15 sobre propiedad intelectual en el tratado de libre comercio
con Estados Unidos constituiría un triunfo para las empresas
farmacéuticas y una amarga derrota para los pueblos centroamericanos,
los cuales verían desvanecerse, aún más, las posibilidades de lograr
sistemas de seguridad social sustentados en la solidaridad y en la
equidad. En el caso particular del sistema de seguridad social de Costa
Rica, implicaría un nuevo golpe a su capacidad para enfrentar los
enormes retos planteados por los cambios poblacionales y las
modificaciones de la morbilidad; y definiría un escenario favorable
para acelerar la privatización en marcha. También implicaría un triunfo
para los monopolios fabricantes de agroquímicos, que repercutirá en un
incremento de los costos de producción agrícola.
En la II
Asamblea Mundial de la Salud de los Pueblos realizada el 19 de Julio de
2005, el representante de El Salvador Eduardo Espinosa declaró que en
su país, el primero de Latinoamérica que ha implementado el tratado de
libre comercio, la industria farmacéutica se ha convertido en el
negocio más rentable después de la venta del petróleo, ya que se
producen medicinas innecesarias que no curan enfermedades si no que
producen dinero para estas transnacionales.
Davandas afirma que
las patentes, un derecho de explotación exclusivo concedido por los
Estados a las personas a quienes se les acepte una invención
susceptible de ser producida industrialmente, alejan la competencia.
Cuando la invención en cuestión disfruta de una demanda inelástica,
como es el caso de la mayoría de los medicamentos, deviene en
monopolio. Aquí surge un problema ético: si el producto patentado es
una vacuna, un antibiótico, un antiretroviral, y quién lo necesita no
dispone del dinero para pagar el precio impuesto por el monopolio,
simplemente se muere. “No se trata de una frase alarmista: el precio de
los medicamentos hace la diferencia entre la vida y la muerte para
millones de personas sobre todo en los países no desarrollados o con
sistemas de seguridad social privatizados, como sucede incluso en
países de altos niveles de desarrollo”.
Se suele defender a
las patentes como un estímulo indispensable a la innovación privada; se
alega que las millonarias inversiones privadas en investigación y
desarrollo deben ser recuperadas. Sin embargo, casi nunca se dice que
los "inventos" generalmente se basan en investigaciones financiadas con
fondos públicos, o en el conocimiento acumulado por las comunidades a
través del tiempo. Nunca se han presentado en detalle los informes de
costos para determinar la relación entre las inversiones y las
recuperaciones, en cambio sí se sabe que las empresas farmacéuticas son
las más lucrativas del mundo, y que gastan al año centenares de
millones de dólares en propaganda y en llenar los bolsillos de los
políticos en Washington y en otras partes del mundo, enfatiza Baltodano.
La
historia de la propiedad intelectual, como la de toda la propiedad
privada, es la historia de un despojo. Adolfo Ferrer en su libro la
Historia de la Globalización afirma: "El conocimiento acumulado, a lo
largo de los siglos, por los sabios y tecnólogos chinos, árabes,
persas, e indios fue transferido sin regalías ni patentes a los pueblos
cristianos de Europa. Esta transferencia fue una de las bases
fundacionales del Renacimiento". En los EE.UU. hicieron lo propio con
los europeos para fundamentar su desarrollo, y en la actualidad, todos
los pueblos de la tierra siguen sometidos al robo de sus conocimientos
ancestrales y de sus invenciones por parte de las empresas
transnacionales. Así sucedió con el arroz basmati que, teniendo siglos
de ser cultivado en la región del Punjab de India y de Paquistán, fue
patentado por la empresa Rice Tec, Inc, patente que se derogó luego de
una desgastante lucha del gobierno indio”.
El interés de los
monopolistas es extender el período de monopolio al máximo posible, y
esto es, precisamente, lo que persigue Estados Unidos en beneficio de
las corporaciones norteamericanas a través de las diferentes
negociaciones comerciales. Naturalmente, alguien debe pagar los costos
de estos beneficios extraordinarios:
Durante el período de
monopolio los consumidores pagan un precio por un producto que es mucho
más alto que el costo real. En el caso de los medicamentos por
prescripción, las patentes añaden 300-400% o más al precio del
producto. El impacto sobre los consumidores de los países en vías de
desarrollo es desastroso, pues los derechos privados no se diferencian
según la naturaleza de los productos, ni las características del país
en que se aplican, ni toman en consideración el nivel de ingreso del
consumidor.
En este campo, el CAFTA ha ido mucho más allá de
los acuerdos alcanzados en la OMC: Se extiende mucho más allá que lo
estipulado en la OMC el período de monopolio para las corporaciones
farmacéuticas, posibilitando extenderlo incluso más allá de la
extinción del período de protección, debido a las restricciones que
establece sobre los derechos de comercialización basados en el uso de
“datos de prueba”, aún los que son públicos; y restringe al máximo la
posibilidad de que el Estado nicaragüense establezca licencias
obligatorias para la producción o importación de medicamentos genéricos
por razones de salud pública y protección del derecho a la vida, que
los “Acuerdos de Doha” de la OMC explícitamente permiten.
Este
derecho, que flexibilizó un poco las normas de propiedad intelectual en
lo que respecta a los medicamentos para los países en desarrollo,
virtualmente se elimina con el CAFTA centroamericano, afirma Baltodano.