Buenos Aires- 24 de agosto. La Oficina Nacional de Patentes (INPI)
de la Argentina estaría implicada en maniobras de corrupción
relacionadas con el pago de sobresueldos a sus empleados para acelerar
la concesión de patentes debido a compromisos asumidos con el organismo
internacional de propiedad intelectual (OMPI). Estos pagos no eran
sometidos a los controles de auditoria que surgen de la normativa
vigente en la administración pública de este país. Esta modalidad fue
denunciada como modus operandi de varios organismos del estado
argentino burlando los controles constitucionales.
Así lo expresa la investigación realizada por una agencia de
noticias de la capital de Buenos Aires, donde se menciona que el
mecanismo para el pago de “sueldos paralelos” a determinados
directores, profesionales y técnicos del INPI utilizando los servicios
de administración financiera de una fundación llamada Argen-INTA se
iniciaron debido a la urgencia que aducía la oficina de patentes en
eliminar el denominado “atraso de expedientes” derivado de las
presentaciones de solicitudes de patentes de empresas extranjeras a lo
largo de los últimos 5 años, tiempo que lleva en el cargo el actual
presidente del INPI de argentina, Mario Aramburu.
Esta nueva sospecha se suma a las denuncias de laboratorios
nacionales que acusan al organismo encargado de aplicar la ley de
patentes, de conceder patentes de invención sin altura inventiva
alguna, favoreciendo de este modo a importantes laboratorios
extranjeros.
El artículo menciona que el anterior director de patentes (Ing.
Luis Nogués)renunció a su cargo para incorporarse a un importante bufet
de abogados (Richelet & Richelet), violando la normativa regulada
por la Oficina Anticorrupción (OA) que establece un lapso de tiempo de
1 año para que un funcionario de alto rango pueda laborar en una
actividad vinculada directamente con la actividad desempeñada en
organismos del Estado argentino; lo mismo ocurrió con otros altos
directivos de este cuestionado organismo.
La investigación iniciada por un fiscal nacional en varios casos
de la misma característica abriría una verdadera “caja de pandora” de
conexión entre funcionarios, intereses privados, empresas extranjeras y
organismos internacionales.