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    Tecnología y defensa del 'Coco' Criollo

La LOCTI entre Reformistas y Reformismo: ¿Y qué es lo importante?

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“El opuesto de una frase correcta es una frase errónea. Pero el opuesto de una verdad profunda puede ser muy bien otra verdad profunda”. Niels Henrik David Bohr.

Decía Carré de Malberg en la Teoría General del Estado, que las leyes son el alma de la comunidad humana y de una agrupación social. Las leyes no son per se instrumentos jurídicos que conforman la legislación ni meros objetivos que se asignen por especial disposición de la constitución. Labaud en sus estudios acerca de la soberanía hacía énfasis en que la legislación sólo es posible si ella se manifiesta como representativa de la voluntad del Estado, la ley se concibe como aquella capaz de darle al Estado la formación política necesaria para garantizar la relación con sus ciudadanos. Esto en el campo jurídico.

En el campo político y de planificación las cosas lucen más complejas. Históricamente ha resultado un “chasco” para el país el real cumplimiento de leyes capaces de fortalecer el desarrollo de las políticas públicas y viceversa. Tampoco durante la V República se ha podido deslastrar tal antagonismo, más bien, se observa un desconocimiento del abanico de posibilidades que nos abre la constitución para diluir (óigase bien “diluir”) la participación dentro de los procesos de planificación. Que mejor que hacer cumplir las leyes acompañados de políticas públicas en las que los códigos de pensamiento son la imagen representativa de la participación y de las cosas que nos tocan la carne y huesos.

Grandes desafíos en el ámbito de la ciencia y tecnología se han estado planteando desde el inicio de este gobierno; importantes contribuciones han aparecido en el proceso de reflexión, relevantes instrumentos jurídicos y de política se han creado. Pero, tomando las palabras de Edgar Morin ¿estamos obedeciendo a la urgencia de lo esencial?.

La Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación aprobada en el 2005 con 92 artículos fue la primera Ley que recogía el conjunto de acciones por parte del Estado en lo jurídico, político y de planificación, comparable con leyes de este tipo implementadas en América Latina en años anteriores, incluso, por gobiernos de izquierda – algunas de ellas aún sin reforma - que han dado con el tiempo y bajo una actividad de evaluación fruto y madurez a la tarea de formulación e implementación de políticas públicas, a los sistemas de ciencia y tecnología y han abierto espacio para explorar sobre inclusión social.

Hablando de lo esencial en la LOCTI y su reforma: ¿se ha hecho una evaluación sobre la implementación de la ley?, ¿cómo mensurar en el ámbito de la discusión política y la legislación los abstractos: capitalismo-socialismo, ciencia burguesa-ciencia colectiva (ciencia socialista), sociedad del conocimiento-sociedad democrática del conocimiento?, ¿cual es el modelo de sociedad que allí se propone?, ¿cómo darle al SNCTI – aún cuando no existe como tal - realismo, movilidad y sostenibilidad?, ¿cómo pensar lo social de la ciencia sin apostar a la elaboración de leyes y de planificación con los actores del SNCTI y la participación popular organizada?.

Cosas esencialmente urgentes debieran ocupar la agenda de reflexión y de intencionalidad política de cambio respecto a la LOCTI. Cuidado con los pragmatismos!.

La soberanía tecnológica es un constructo político y cultural de múltiples variables aún difíciles de identificar y mucho menos controlar; de grandes complejidades y múltiples causalidades que, muchas veces, no nos son propios pero al fin de cuenta están allí para pensarlas. Así las cosas, la “ciencia necesaria” que debiera agendar el accionar de las políticas públicas de nuestro gobierno tendrá que contar con saber a pulso qué es en realidad lo que tenemos y en temporalidad qué hemos logrado.

Como dije antes, sospecho que si hay en la LOCTI cuestiones para reformar, pero allí no es posible optar en ver la planificación y sus implicaciones con lógica negativa (quitando y poniendo), tampoco desatender la ingeniería político-estratégica que reclaman, desde hace un buen rato, quienes debieran beneficiarse de lo que ofrecen las leyes de ciencia y tecnología para la inclusión social.

Malas noticias! la Ley de Reforma Parcial de la LOCTI aprobada en primera discusión no anduvo nunca por allí……….

Investigador del IDEA

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Rafael Palacios Bustamante*

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