El Sucre

En mi lectura habitual de Rebelión conocí de la iniciativa de creación de una moneda común llamada SUCRE (Sistema Único de Compensación Regional) por los países  miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Honduras y Dominica más Ecuador. Esta moneda en sus inicios circulará de manera virtual y pretende evitar el uso del dólar y las consecuencias de su uso en el comercio entre los países de la región.

El SUCRE aparece como parte de un conjunto de medidas que pretenden crear una zona monetaria común entre los países involucrados. Esto incluye además la creación de una cámara de compensación de pagos entre las monedas actuales de los países de la región y un fondo de estabilización y reservas formado a partir de los países interesados en la creación del mecanismo.  Este sistema aún no fue aprobado aún y la temática será nuevamente discutida en la siguiente reunión del ALBA en diciembre próximo.

La implantación del sistema no será sencilla pues antes habrá que revisar todas las cuestiones técnicas y operativas necesarias para su implementación, con este fin se ha creado una comisión internacional encargada de esta actividad.  Las decisiones tomadas en el seno del ALBA siempre se han puesto en práctica con agilidad y esperemos que esta iniciativa no sea la excepción. Otras ideas con fines similares como el Banco del Sur en cuya constitución participan Venezuela, Brasil, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Ecuador, no han podido concretarse por la falta de consenso sobre las aportaciones de capital y el peso del voto de cada uno de sus miembros.

Mi primera impresión al leer la noticia fue vamos a tener un Euro latinoamericano pero al parecer si eso sucede no será al menos en el futuro cercano. El Euro tuvo su génesis en un mecanismo similar que fue la Unidad Contable Europea (el ECU) que definía las paridades de las monedas de los distintos países que integran el bloque comunitario del viejo continente. Sin embargo, desde la implantación del ECU en 1979 hasta que llegó el Euro a los bolsillos europeos en 1999, transcurrieron 20 años.

La aparición de esta moneda común podría ser un punto de inflexión en los procesos de integración regionales en estos tiempos de crisis financieras. Esta idea podría tener un gran impulso si se suman más países de la región y se logra el consenso necesario para la instrumentación de los mecanismos requeridos. Sin embargo, la inestabilidad histórica en los gobiernos latinoamericanos y la existencia de muchas organizaciones con objetivos similares (Mercosur, Comunidad Andina de Naciones, ALBA,..) pudiera herir de muerte el proyecto.

En definitiva está  sobre el tapete una nueva idea que de concretarse podría impulsar significativamente la integración en la región que posee las mejores condiciones históricas para enfrentar un proyecto integracionista que persigue desde hace años. Además los dotaría de una poderosa herramienta para enfrentar los retos del desarrollo económico sostenible ante los embates de un entorno donde no existe seguridad financiera alguna. Mientras tanto nosotros los cubanos de a pie seguimos contando nuestro dinero en CUPs y CUCs y quién sabe si un futuro solo lo contaremos en SUCREs.

Una nueva moneda virtual, nominalmente propuesta como “Sucre”, entrará en el ruedo de las economías y finanzas de Latinoamérica. Inédita experiencia. Reto de un nuevo viraje de los efectos de una sólida política de integración de naciones.

 
Apegada a los postulados de unificación que dan conformidad a la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) ahondemos en las siguientes líneas un estudio sobre la importancia de la moneda escritural de referencia, que será implementada en un lapso no superior a un semestre.

 
En primer lugar, se debe hacer referencia a que uno de sus principales fines, se perfila a sustituir el uso de la moneda norteamericana como bastión referencial, en el comercio entre varios países.

 
Dicho nuevo instrumento financiero, fue aprobado finalmente luego de la discusión del documento elevado el pasado jueves 16 de abril, en la VII Cumbre Extraordinaria de Jefes de Estado que integran al ALBA.

 
El nombre de la moneda, que rinde tributo al legado histórico que en materia de independencia y gesta libertaria defendiera en vida el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, tiene igualmente por significado materializar un Sistema Único de Compensación Regional de Pagos (Sucre).  
 
¿Cómo beneficiará una moneda común? 

 
Si ahondamos en su génesis, podríamos decir que la iniciativa partió directamente de la cumbre convocada en Cumaná, pero ciertamente, bajo un análisis del discurso presidencial, encontramos que la propuesta fue previamente expuesta por Hugo Chávez al presentar su mensaje anual al país ante la Asamblea Nacional, donde resaltó la fortaleza económica de su gestión y mantuvo que Venezuela sería, próximamente, una potencia mundial y socialista.  
 
De la misma forma, el pasado 26 de noviembre de 2008 en Caracas, para la convocada cita presidencial del ALBA, a fin de analizar el impacto que la crisis financiera mundial tendría sobre sus miembros, se vislumbró la posible creación de un mecanismo conjunto monetario, que debía ser analizado para su formal propuesta a futuro.

  
Encontramos entonces concordancia en cómo la ilación de aquellas premisas, demuestran su expresión tangible en la recién lanzada moneda, desde la cumbre librada al oriente de la nación: “nace el primer elemento económico financiero concreto para la unión de América Latina”, afirmó el presidente de Venezuela y anfitrión del cónclave, Hugo Chávez.  
 
Palabras estas que explican con trascendencia geopolítica qué es el Sucre y hacia dónde se apunta como moneda.

 
Así, como instrumento concreto, la propuesta contará con un fondo de reserva y convergencia comercial para coadyuvar en el funcionamiento de la cámara central de compensación, que cubrirá déficit temporales y reducirá las asimetrías comerciales entre las partes participantes, a través de modalidades de financiamiento que estimulen la producción de sus países integrantes.  
 
Tal es el cometido de importancia de este inédito sistema para nuestras naciones, que los habitantes, los del ciudadano común, más allá de las implicaciones macroeconómicas que implican sus explicaciones, podrán palparlos en términos tan concretos y tangibles, como en la alimentación, ya que, durante el encuentro se aprobaron diez proyectos que darán vida a Alba Alimentos, para activar estímulos a la producción de alimentos.

  
Moneda virtual. Beneficios tangibles

 
Las características de los beneficios para los colectivos, igualmente ampliará sus horizontes, ante el anuncio de inclusión de San Vicente y Las Granadinas como miembro pleno del Alba, así como las intenciones diplomáticas comunicadas por Ecuador, para agilizar su ingreso al bloque del ALBA, que está conformada inicialmente por Bolivia, Cuba, Honduras, Nicaragua, Dominica y Venezuela.  
 
Pero aún así, las voces de la ultraderecha no han tardado en levantarse y arremeter a una gestación que no ha dado su fruto de vida, pues la moneda común tiene por objetivo entrar en circulación en lapsos temporales cercanos. Según los analistas afectos al neoliberalismo, el Sucre es un estigma que como moneda latinoamericana no tendría una utilidad importante.  
 
El capitalismo, actualmente golpeado en su intento de perpetuarse por sobre la razón del humanismo, herido de existencia, enfermo en un cuadro que esos mismos analistas y vaticinadores del desastre llaman “crisis económica global”, han denominado a la emergente propuesta de “medida populista que busca generar un ruido de independización”.  
 
La generación Fukuyama aún pretende ser entendida. Craso error. La historia se abre caminos, no finaliza ante el caos.

 
Mientras tanto, Hugo Chávez, su propulsor, y uno de los máximos defensores del derribo de las fronteras que han atado a la América Latina a la miseria y el abandono ante falta de políticas que contrarresten al capitalismo salvaje, ha dicho sobre el Sucre que será una moneda virtual para el intercambio comercial que se implementará "a lo mejor no sólo en los países del ALBA, sino en otras naciones interesadas en este nuevo instrumento, como Ecuador y Paraguay, entre otras".  
 
"En septiembre (próximo) debemos estar listos para iniciar algunos proyectos pilotos de intercambio con esa moneda virtual, que luego será compensada con equivalencias", agregó Chávez durante las declaraciones de la VII Cumbre del ALBA, al tiempo que sugirió que la nueva moneda debe estar ya activa desde el 1 de enero de 2010.

 
Nueva arquitectura financiera en el Sur 

 
Por otra parte, si bien es cierto que la activación del Sucre como divisa común para los países de Latinoamérica, necesita manejarse bajo claros y definidos esquemas de funcionamiento, igualmente para ello, deben combatirse las economías de libre comercio y estudiarse los índices de inflación en todas las naciones en las que se implementen, a fin de colisionar con firmeza los preceptos del mercado del dólar.

 
En Europa se tardó poco más de doce años para la activación integral del euro y, para aquel caso, se igualaron todas las economías. Por esto, debe ser necesario para la puesta en marcha del Sucre, que en los distintos países se estudien a profundidad las variantes de la inflación, para que la moneda común vigorice su valor en los terrenos de nivelación e institucionalización.  
 
Pero para esclarecer éste y otros detalles adicionales, se prevé que las comisiones técnicas encargadas de estudiar la implementación del Sucre, tendrán posteriormente sucesivas reuniones para ir materializando los aspectos que comprende el acuerdo, que sin dudas, marca un nuevo sin precedentes del avance en el orden geopolítico para los países latinoamericanos y la incidencia que en ello, registra la Revolución Bolivariana.

 
Con el Sucre, además de reivindicar al Gan Mariscal de Ayacucho como prócer suramericano, Venezuela y los países miembros del ALBA, estarían dando pasos de grandes proporciones en el curso de la realidad que vinculadas al orden global, contrapesen a la llamada crisis mundial y la vinculación de ésta con el debilitamiento del dólar como símbolo de valor.  
 
En suma, se avanza hacia la nueva reorganización de la arquitectura financiera latinoamericana.
 

Nueva moneda latinoamericana sustituirá al dólar en las liquidaciones comerciales 

En la VII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), celebrada el 16 y el 17 de octubre en la ciudad de Cochabamba, centro de Bolivia, nueve países latinoamericanos del llamado ‘eje bolivariano’, incluyendo Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, aprobaron por unanimidad la decisión de utilizar, desde el 1 de enero de 2010, el sucre como moneda regional nueva, para las liquidaciones del comercio entre los países miembros, en reemplazo del dólar.

Hugo Chávez, presidente de Venezuela, confirmó que varios países del Golfo productores de petróleo, han consultado con Rusia, Japón y Brasil el abandono del dólar en futuras liquidaciones petroleras. El sistema monetario internacional, en que el dólar ocupa la posición dominante, enfrentará tal vez una fuerte sacudida.

El sucre no es una moneda papel ni se emite en realidad. Mediante liquidaciones electrónicas, se pueden cambiar los sucres recibidos de la parte con que se hace comercio en la moneda de los respectivos países miembros de la ALBA, según el tipo de cambio fijado.

El sucre fue la moneda ecuatoriana que se usó hasta comienzos de 2000, cuyo nombre originó  del héroe homónimo que luchó por la independencia de América Latina en el siglo XIX. Ecuador dejó de utilizar el sucre en 2000.

Esta medida es similar a la de la Unión Europea, que ya impulsó el uso de una unidad monetaria, el euro.

Según informaciones, los países miembros de la ALBA planean convertir en un futuro lejano el sucre en una moneda unitaria como el euro y empelarlo en las liquidaciones de su comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y otros países no miembros.

La creación del sucre fue planteada por Venezuela y ganó el respaldo de dichos nueve países de la alianza. Chávez tenía el objetivo de romper la tradición de utilizar el dólar en el comercio exterior en América Latina y la región del Caribe y aprovechar de manera autónoma las reservas de divisas de los países miembros de esta organización para ampliar el comercio y la cooperación financiera regionales.

En la actualidad, el sucre sólo funciona como moneda ficticia para las liquidaciones del comercio regional y entrará oficialmente en vigor el 1 de enero de 2010. Chávez sugirió también la emisión de una moneda de uso general en momentos apropiados.


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