En un artículo de la revista
Science (Mayo 2009, 324:
1126-1127), una publicación internacional de trabajos científicos, se
critica la política del Estado Venezolano, liderada por nuestro presidente Hugo
Rafael Chávez Frías. En particular se critica su anuncio en el programa Aló presidente 329, en el cual hace un
llamado a los investigadores a hacer ciencia útil, al servicio de la gente y no
al servicio de intereses particulares o de las élites, resaltando la urgencia
de que los científicos ayuden a resolver problemas de índole social dentro de
sus campos de trabajo. En dicho artículo, un pequeño grupo sesgado de
investigadores venezolanos exponen su preocupación al respecto.
¿Cuál es la sorpresa? tenemos diez años en revolución, diez años promoviendo
la inclusión social, la igualdad de oportunidades, la solidaridad, tratando de
saldar una deuda social y de encontrar una solución que nos permita construir
una patria justa, soberana y libre. ¿No es lógico que los científicos, en los
que el Estado ha invertido una suma considerable de dinero, participen en la
construcción de esta patria nueva?, ¿no es justo que el dinero de todos los
venezolanos esté dirigido hacia proyectos que nos beneficien a todos?, ¿no es
urgente que los científicos salgan de sus laboratorios y tengan ese contacto
con los campesinos, los obreros, los trabajadores, los indígenas, que se
contagien de realidad y traten de reorientar sus líneas de investigación para
hacer ciencia con contenido social?. Pareciera que estas preguntas, con
respuestas tan obvias para los excluidos del sistema, ni siquiera han pasado
por la cabeza de los doctores que declaran en el artículo de Science.
Bifano dice que no se necesitan
más universidades en el país, en respuesta a las 40 nuevas universidades que el
Gobierno Bolivariano creará. ¿Qué clase de científico se opone a la creación de
nuevas casas de estudio accesibles a los que siempre han estado desplazados del
sistema educativo del país, sino uno interesado en mantener una ciencia
manejada y al servicio de las minorías?. Doctor Bifano, los que creemos en la
igualdad de oportunidades y vemos en nuestras madres, en los obreros
explotados, en los indigentes y en los criminales, al artista, músico, científico
o arquitecto que no pudieron ser, repudiamos fervientemente su actitud y
apoyamos al Gobierno Bolivariano que le ha abierto las puertas a los
científicos del futuro, garantizando desde la educación inicial hasta la
universitaria, a través de sus misiones socialistas.
Otros científicos parecen estar
decepcionados porque los recursos destinados a la investigación regulados por
la Ley de Ciencia Tecnología e Innovación (LOCTI), ahora van a ser distribuidos
por el Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Industrias
Intermedias (MCT). Esta Ley fue creada por el Gobierno Bolivariano, como parte
de un programa de apoyo a la Investigación que financio proyectos como el del
Prof. Eduardo Klein, quien en el artículo de Science afirma estar construyendo
un centro de 4.000 m2 para la biodiversidad marina, con BsF. 15 050
000. Hasta ahora había fallas en el mecanismo por medio del cual las empresas
escogían los proyectos a financiar, resultando en pocos proyectos con
financiamientos enormes y muchísimos
proyectos sin financiamiento, así como muchísima evasión por parte de las
empresas. Este mecanismo esta obviamente en contradicción con un discurso
socialista, por lo cual el MCT se
incorpora como árbitro, para garantizar el reparto justo de los fondos,
priorizando los proyectos de investigación que sumen a la construcción de la
patria.
Por último, me parece
absolutamente fuera de lugar y muy irrespetuosa, la publicación de una crítica sesgada
a las políticas de un Estado libre y soberano en una revista de valor netamente
científico, a través de un artículo basado en tres testimonios sesgados,
escrito por una redactora desde París sin que la realidad venezolana le toque
siquiera la piel.
violetakumba@gmail.com