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Hay cuatro mentiras en el alboroto que se ha creado a raíz del anuncio hecho por el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) en cuanto a la aplicación de la Ley de Propiedad Industrial venezolana del año 1956, esas mentiras son:
Primera mentira: LAS PATENTES ESTIMULAN LA CREATIVIDAD. La creatividad una condición natural e inherente a los seres humanos, la creatividad nos diferencia de los animales, no hace falta que una persona le otorguen una patente para que pueda crear productos o procedimientos nuevos que puedan aportar soluciones a problemas técnicos, las patentes se instituyeron para que la sociedad se aproveche de las creaciones individuales de los talentosos y al mismo tiempo para que las personas que crean invenciones se aprovecharan comercialmente del producto de sus creaciones intelectuales. Si observamos detenidamente el asunto, la mayoría de los creativos no les interesan las patentes, muchos inventores han continuado produciendo sus invenciones sin que los estimule las patentes. ¿Cual patente estimuló la creatividad de un Leonardo Da Vinci o de Arquímedes o de los grandes inventores de la antigüedad o el renacimiento? El lucro económico es lo que generalmente se mueve detrás de las patentes.
Segunda mentira: SIN LAS PATENTES NO HAY INVESTIGACIÓN. Se puede decir que las patentes pueden constituir incentivos a la investigación en determinados sectores de la tecnología, pero no son condición indispensable para que haya investigación. El sector científico se caracteriza por la mucha investigación, pero los descubrimientos científicos no son patentables en ninguna parte. Hay sectores tecnológicos como el militar y espacial donde se produce mucha investigación pero los resultados no se patentan para mantenerlos en secreto. Con anterioridad a la entrada en vigencia del Acuerdo de Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC), cuando no existían las patentes de los medicamentos, la industria farmacéutica investigaba y producía nuevos compuestos medicamentosos. Es decir no hizo falta patentes para que la industria farmacéutica alemana produjeran la Aspirina o la Penicilina.
El 01 de enero de 1995 entro en vigencia el Acuerdo de los
Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio
(ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que
introduce la obligatoriedad de adaptar las leyes de propiedad
industrial para patentar los medicamentos.
Tercera mentira: LAS PATENTES ATRAEN LA INVERSIÓN. Todo lo contrario se demostró en el sector farmacéutico Venezolano. Es totalmente falso que otorgar derechos que fortalezcan los monopolios en el campo de los medicamentos estimula la atracción de inversiones en el sector farmacéutico, por el contrario desde que se hizo la graciosa concesión en 1993 al aprobarse la Decisión andina 344, que impuso el otorgamiento de patentes a los productos farmacéuticos, lejos de establecerse nuevas empresas o ampliarse las existentes, se han cerrado numerosas plantas de firmas extranjeras, las que en adelante solo se han limitado a comercializar sus productos importándolos de sus cedes matrices en los EEUU. En nuestro país antes de que se patentaran los medicamentos habían 25 plantas farmacéuticas multinacionales operando hoy hay solo cuatro.
Cuarta mentira: CON LAS LAS PATENTES DE LOS MEDICAMENTOS SON MAS BARATOS. Todo lo contrario, sin patente muchos laboratorios pueden hacer el mismo medicamento, aumentando la oferta y disminuyendo el precio, con las patentes los compañías farmacéuticas crean monopolios comerciales y fijan los precios que quieran, por tanto restringen el acceso a los medicamentos en función del alto precio.
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