La vida en un sistema electrónico sin privacidad
implica que la mitad de nuestras vidas
este permanentemente expuesta a la vigilancia
Manuel Castells
Es un hecho probado que las comunicaciones internacionales con origen,
destino o intermediación en EE.UU. se han interceptado durante más de
80 años. [1]
Sin embargo, la arquitectura de la sociedad del control comenzó a
modelarse en fecha más reciente, íntimamente relacionada con la Agencia
de Seguridad Nacional (NSA), la principal de los 16 organismos espías
de EE.UU. y máxima responsable de la captura y el análisis de la
información transmitida por cualquier medio de comunicación de interés
para el gobierno de ese país.
Fundada por Harry
Truman el 2 de noviembre de 1952 durante la guerra contra Corea,
supuestamente para proteger a los estadounidenses de las amenazas
foráneas, tuvo un carácter tan secreto que durante décadas el gobierno
se negó a reconocer su existencia. Periodistas, congresistas y
senadores solían burlarse de las especulaciones acerca de la
superagencia y alimentaban la broma de que NSA realmente significaba
“No Such Agency” (No existe tal Agencia).
En 1975
una investigación del Congreso confirmó que la NSA no solo existía,
sino que se dedicaba a intervenir las llamadas internacionales bajo
mandato de la CIA, fundamentalmente. Había violado sistemáticamente la
Ley de Comunicación de 1932, sección 222, que prohibía a compañías
telefónicas revelar información de los clientes a ciudadanos o
entidades públicas.
La campaña contra las escuchas espías denominada Operación Shamrock [2]
desembocó en la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por
sus siglas en inglés), destinada a proteger a los estadounidenses del
espionaje ilegal. Fue promulgada en 1978 y establecía los
procedimientos para la vigilancia, que debía ser aprobada caso a caso
por un tribunal de 11 miembros.
Pero la gran
notoriedad de la NSA sobrevino en marzo de 1999, cuando el gobierno
australiano confirmó que participaba en una red internacional
denominada Echelon, que la NSA había montado con la ayuda de Australia,
más Canadá, el Reino Unido y Nueva Zelanda. Controlado desde la sede de
la Agencia en Fort Meade (Maryland) y dirigida por el Grupo de
Seguridad Naval de EE.UU. y por los servicios de espionaje de la Fuerza
Aérea estadounidense, el programa Echelon existe desde los años 70,
aunque experimentó una gran ampliación entre 1975 y 1995. Se sustenta
en una red planetaria de satélites espías que les permitía dirigir sus
orejas a casi todo el mundo, interceptando millones de comunicaciones
en el éter.
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En un principio nadie quiso creer paranoicas historias sobre sistemas
de espionaje computarizado, satélites vigilando noche y día las
comunicaciones, filtros de correo electrónico. Sin embargo, en mayo de
2001 el Parlamento Europeo reconoció sin ambigüedades su existencia:
“(...) No hay ninguna razón para seguir dudando de la existencia de un
sistema de intercepción de las comunicaciones a nivel mundial en el que
participan EE.UU., el Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda en
el marco del Acuerdo UK/USA; considerando, asimismo, que según las
informaciones de que se dispone, es probable que su nombre sea
‘Echelon’, si bien no es este un aspecto de importancia primordial
(...) El sistema no se utiliza para interceptar comunicaciones
militares, sino privadas y económicas” [3] .

Lite Machines Corporation ha estado mercadeando vigorosamente un UAV
lanzado desde la mano, que vuela a baja altura, tan liviano que no
parece más que un gran cohete de juguete plástico propulsado con agua
por rotores de helicóptero en miniatura. La compañía imagina un futuro
libre de privacidad en el que las zonas urbanas son sitiadas por
“enjambres” de semejantes pequeños UAVs que no sólo se asomarán por las
ventanas de la ciudad, sino incluso invadirán los hogares. Según un
portavoz de la compañía, “realmente se puede cubrir un área con la
cantidad de UAVs que se quiera... penetrar estructuras, ver a través de
una ventana o incluso quebrar una ventana”, a fin de volar dentro de
una c a sa y dar una vuelta. |
Desde principios de los años 90 la NSA ha desarrollado sistemas de
espionaje rápidos y complejos para interceptar, filtrar y analizar
todas las formas de comunicación digital que utiliza Internet. Como la
mayor parte de la capacidad de Internet del mundo está radicada en
EE.UU. o se conecta con EE.UU., muchas de las comunicaciones que cruzan
el ciberespacio pasan por estaciones intermedias ubicadas en este país.
El 90 por ciento de las comunicaciones de Europa con Asia, Oceanía,
África o Sudamérica viajan normalmente a través de EE.UU.. Los
itinerarios que siguen los “paquetes” de Internet dependen del origen y
destino de los datos, de los sistemas por los que entran y salen de la
Red y de una multitud de otros factores, como la hora del día. De este
modo, los routers situados en el oeste de EE.UU. se
encuentran en su mayor parte inactivos a la hora en que el tráfico del
centro de Europa es más intenso, y por tanto, los mensajes que recorren
distancias cortas en una red europea muy ocupada, viajan, en su lugar,
a través de centrales de Internet situadas en California fácilmente
accesibles para la NSA.

El vehículo aéreo teledirigido, WASP, es un pequeño y silencioso objeto
que espía sigilosamente y puede ser llevado en la mochila de un
soldado. Según el director de DARPA, Robert Leheny en el 2004 volaban
en Iraq “unos doscientos de estos artefactos.” |
Aunque las cantidades de datos implicadas son inmensas, la NSA tiene
normalmente la limitación legal de espiar exclusivamente las
comunicaciones que comienzan o terminan fuera de EE.UU. Según las
leyes, salvo que se otorguen poderes especiales, todos los demás datos
deben ser descartados automáticamente antes de que puedan examinarse o
grabarse. Sin embargo, no hay ningún tipo de restricción para espiar el
universo que habita fuera de los límites territoriales estadounidenses.
La Agencia, subordinada al Departamento de Defensa,
dispone de 40 000 empleados, entre los que se encuentran algunos de los
más brillantes matemáticos, descifradores de códigos y analistas de
todo el país. Sus lingüistas pueden descifrar mensajes en casi cien
idiomas. La NSA tiene un financiamiento mayor que el de la CIA y es
comandada por un general de al menos tres estrellas. El presupuesto
anual admitido por la Agencia es de 18 000 millones de dólares anuales,
que supuestamente se destinan a blancos militares, drogas y
antiterrorismo, pero los analistas estiman que el gasto es realmente el
doble de esa cantidad, la mayor parte usado para programas de cobertura
que se mantienen fuera de la contabilidad.
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| Equipo para la implementación de etiquetas de radiofrecuencia |
| Las
tropas de EE.UU. poseen lectores de RFID tan pequeños como un lente de
contacto. Este dispositivo permite leer datos personales a distancia y
rastrear e identificar a cada poblador que porta el documento, sin que
sepa que está siendo vigilado. |
Desde el 11 de septiembre de 2001 las reglas que en apariencia
limitaban los tentáculos de la Agencia cambiaron dramáticamente.
La polémica Ley Patriota, aprobada precipitadamente por el Congreso en
octubre de 2001, incluye entre sus artículos el propósito de rediseñar
Internet para su mejor control y conducir el tráfico hacia unos
servidores centrales donde la NSA y otras agencias de inteligencia,
como el Federal Bureau of Investigation (FBI), pueden instalar sus
equipos para fiscalizar la navegación y el correo electrónico. Las 132
páginas de la Ley Patriota tácitamente extendieron la frontera de la
seguridad nacional de EE.UU. al planeta y dieron carta blanca a los
organismos de inteligencia para espiar a todos los estadounidenses si
fuera preciso, en nombre de la lucha contra el terrorismo.
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“El servicio secreto estadounidense FBI, sin que lo sepa el propietario
del teléfono celular, puede convertir el micrófono de este teléfono en
un dispositivo portátil para escuchar todo lo que dicen el dueño del
celular y sus allegados, aunque no efectúen llamadas. “ USA TODAY, 8 de
diciembre de 2006 |
Pocos días después del atentado contra las Torres Gemelas, los
representantes de la NSA [4]
establecieron contacto con las mayores compañías de telecomunicaciones
de la nación y exigieron, con pago mediante [5] ,
“los registros detallados de llamadas”, un listado completo del
historial de sus millones de clientes. Además, la NSA quería que las
compañías le proporcionaran actualizaciones, lo que permitiría a la
agencia llevar cuenta de los hábitos de llamadas de la nación.
AT&T, BellSouth, SBC y Verizon aceptaron colaborar con la Agencia.
Casi cuatro años después, en diciembre de 2005, los estadounidenses se
enteraron de esta operación ilegal, aprobada por la Casa Blanca en
completo silencio. The New York Times reveló que el Presidente George W. Bush [6]
había autorizado a la NSA a interceptar, sin orden judicial, las
llamadas telefónicas y los correos electrónicos internacionales con
destino a EE.UU. o procedentes del país. Aunque el escándalo prometía
convertirse en una bola de nieve, apenas tuvo repercusión en la prensa
el pleito entablado contra AT&T por la Electronic Frontier
Foundation, grupo defensor de las libertades civiles que presentó a un
testigo estrella. Mark Klein, ingeniero de profesión que había
trabajado por 22 años para la compañía, demostró con lujo de detalles
cómo eran espiados los clientes desde el edificio del 611 de Folson
Street, en San Francisco, donde él trabajaba. Allí existía un cuarto
secreto numerado con el 614A en el que funcionaba al menos un
analizador semántico de tráfico, conocido como NARUSSTA 6400, que
permite capturar la información que viaja a través de un cable de fibra
óptica y convertirla en datos útiles.
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Proyecto desarrollado por la Universidad de Arizona que permite
localizar y rastrear la actividad de potenciales delincuentes en la
Red. Cuenta con la financiación de la National Science Foundation y
otras agencias federales. Su objetivo es recolectar y analizar todo el
contenido publicado en la Red que pudiera estar vinculado con acciones
terroristas. Una de sus herramientas, el programa Writeprint, permite
identificar y rastrear a un usuario a partir de su forma de escribir. |
Ante el tribunal el ingeniero mostró un manual de “Corte y
Procedimiento de vigilancia de las fibras ópticas”, fechado el 24 de
enero de 2003, que “provee diagramas de cómo los circuitos centrales de
la red de AT&T habían sido desviados a través del 'cuarto secreto’'' [7] .
Adjuntó una lista de otras empresas que estaban involucradas en el plan
de espionaje, entre las que se encuentran MAE West y PAIX (Palo Alto
Internet Exchange), dos puntos nodales [8]
de la Internet. En palabras del ingeniero Klein, “no se trata solo de
clientes de la red que están siendo espiados, sino de la Internet
completa”.
El instrumento clave para darle cierto
barniz legal a estas operaciones han sido las llamadas “Cartas de
Seguridad Nacional”, el salvoconducto secreto y no negociable con juez
alguno de las agencias de espionaje para intervenir a millones de
estadounidenses. Después de los ataques terroristas de 2001, el
Congreso facilitó de forma sustancial las regulaciones de la emisión de
las Cartas de Seguridad Nacional, para las que solo se necesita una
certificación de que los archivos son “necesarios” o “pertinentes" en
una investigación, cuyo objetivo sea la “protección contra actividades
de terrorismo internacional o de inteligencia clandestina”. En el 2005,
se emitieron más de 19 000 cartas de este tipo, que incluían 47 000
solicitudes de información, en su mayoría de compañías de
telecomunicaciones. Según publicó The Washington Post,
Verizon permitió más de 94 000 intervenciones en sus servidores en
2005, atenido a este tipo de documentación e incluso sin ella. [9]
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El FBI ha construido un sofisticado sistema de vigilancia que actúa al
instante y que interviene en casi cualquier dispositivo de
comunicación, según alrededor de miles de paginas de documentos
restringidos realizados recientemente bajo el Acta de Libertad de
Información. |
El creciente uso de las Cartas de Seguridad Nacional coincide con una
decisión no anunciada de depositar toda la información que estas
brindan en bancos de datos del gobierno. A fines de 2003, la
administración estadounidense revirtió una vieja política por la cual
los agentes debían destruir sus archivos vinculados a ciudadanos
estadounidenses, compañías y residentes inocentes cuando se cerraban
las investigaciones. El Presidente Bush firmó el decreto ejecutivo
13388 ampliando el acceso a esos archivos a los gobiernos “estatales,
locales y tribales” y a las “entidades adecuadas del sector privado”,
que no son definidas. [10]
Las tecnologías —la mayor parte desarrolladas o introducidas en los
últimos 25 años— ya han hecho posible extender tanto la vigilancia que
millones de personas que nunca habían sido sujetos de ella ahora son
cercanamente monitoreadas y sus datos van llenando día tras día una
superpoderosa base de datos. Y no es esta una especulación futurista.
El sistema, denominado “Total Information Awareness” (TIA,
“Conocimiento total de la información”, en español), ha sido
desarrollado por el Comando de Inteligencia Naval de EE.UU. y tiene
capacidad para almacenar los datos de los más de 6 300 millones de
habitantes. TIA es la combinación de tecnologías de punta del campo de
la informática que registra información en formato de vídeos, fotos y
parámetros biométricos de cada ingresado al programa, con la capacidad
de localización por satélite e identificación de seres humanos a
distancia por medio de las características biométricas almacenadas
—ADN, voz, iris de los ojos, huellas dactilares, grupo sanguíneo,
registro dental, entre otras. En un futuro no muy lejano, si logra
instalarse como modelo el proyecto de dominación imperial
estadounidense, habrá un solo banco de datos, que contenga todo de
todos. Almacenará cada detalle concebible de una persona, desde el
nacimiento hasta la muerte.
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Sistema desarrollado por el Comando de Inteligencia Naval de los
Estados Unidos, que consiste en una combinación de tecnologías de punta
del campo de la informática (entre las que se cuenta una monumental
base de datos que permite almacenar información personal de los 6.300
millones de habitantes actuales del planeta, incluyendo vídeos, fotos y
parámetros biométricos de cada ingresado al programa), con la capacidad
de localización por satélite e identificación de seres humanos a
distancia por medio de las características biométricas almacenadas. |
Este sistema es un canal de doble vía: recibe información de todas las
agencias gubernamentales estadounidenses y a la vez, provee a los
organismos de inteligencia, en particular a la Terrorist Identities
Datamart Environment (TIDE, que en español se traduce como Base de
Datos para la Identidad de los Terroristas), coordinada por el National
Counterterrorism Center (Centro Nacional contra el Terrorismo), un
organismo gubernamental creado por Bush después del 11 de Septiembre [11] .
Según The Washington Post [12] ,
desde el 2003 esta es la fuente para las listas de vigilancia contra
ciudadanos estadounidenses y extranjeros que se distribuyen a las
líneas aéreas, las autoridades policiales y judiciales, puestos
fronterizos y consulados estadounidenses. Se ha incrementado casi cinco
veces en tres años: de 100 000 expedientes en el 2003, a unos 435 000
en diciembre del año pasado.
En septiembre de 2006
la Government Accountability Office (Oficina de Rendición de Cuentas
del Gobierno) detectó que los errores de identificación constituyeron
alrededor de la mitad de veces que el nombre de un viajero apareció en
una lista de vigilancia entre 2004 y 2005. Sin embargo, TIDE eliminó
solo 31 nombres de su base de datos en ese período.
El punto que trataremos de demostrar es que, a medida que se
complejizan las tecnologías bajo el control de EE.UU., más dudosas se
tornarán las promesas de libertad en la Red y más asfixiantes las
señales de control social. De hecho hoy estamos viendo pasar el cadáver
de la privacidad. Lo que una vez fue información estrictamente
confidencial va ahora de una universidad, un hospital o un supermercado
a una base de datos controlada por burócratas, de ahí al oficial de la
corte probatoria y termina en manos del gobernador de una prisión,
gracias a una cadena interminable de fuentes obtenidas a menudo de
manera ilegal, con técnicas de vigilancia secreta que están acumulando
infinitos datos en estas bases gigantes.
Según los
especialistas, a medida que se extiende la red ―en el 2015 se estima
que esté conectado el 50 % de la población mundial―, el control de los
datos se multiplica de manera exponencial. Pero la cantidad de
información que se guarda digitalmente es ya abrumadora. Por ejemplo,
si se imprimiera en papel el expediente escolar de un niño
estadounidense, el grosor mediría dos pulgadas; el dossier de salud de
un adulto es aún mayor y cubre todo, desde el estado mental de la
persona hasta la condición de su refrigerador. A esto se añade que en
ciudades como Londres, donde existen 4 millones de cámaras de
vigilancia, una persona es capturada por estos dispositivos un promedio
de 300 veces al día. [13]
En EE.UU., unos 10 000 bancos de datos contienen 7 000 millones de
grabaciones de sus ciudadanos. Intel y Microsoft han creado huellas
digitales que permiten rastrear cada documento guardado en una
computadora doméstica. [14]
Las técnicas de vigilancia han sido adaptadas para el uso de
corporaciones civiles y no hay compañía importante en EE.UU. que no
tenga en su nómina hombres entrenados por la NSA, la CIA y otras
agencias espías... La American Management Association (AMA), la
organización mundial líder en capacitación, entrenamiento y desarrollo
gerencial cuya sede se encuentra en Nueva York, asegura que el 79 por
ciento de las empresas estadounidenses vigilan las comunicaciones de
sus empleados [15]
. Y por si fuera poco, la industria de la vigilancia se ha establecido
rápidamente entre las más solventes en el mundo. Se estima que para el
año 2030 el costo de la vigilancia global excederá la mitad de un
trillón de dólares ―casi tres veces el valor de todo el circulante
actual de EE.UU.
Los servicios de inteligencia y
los ministerios que ejecutan la política económica de ese país están
autorizados para encargar y recibir información económica secreta,
derribando toda barrera legal o institucional que limite el acceso a la
información privada. Los funcionarios estadounidenses reconocen incluso
que la NSA recoge información económica, de forma deliberada o no con
el pretexto de detectar e intervenir el financiamiento a los grupos
terroristas. Sin embargo, rara vez los métodos y las herramientas que
utilizan aparecen en fuentes públicas. Hemos tratado de documentar
también en este ámbito cómo operan los tentáculos de la NSA y las
principales agencias de seguridad estadounidense, cuyo antecedente
público más remoto hemos ubicado en un memorando de 1970, del Director
Ejecutivo del Consejo Asesor de Inteligencia Exterior de EE.UU., donde
se dio la orden de “considerar el espionaje económico un aspecto de la
Seguridad Nacional, con un grado de prioridad equivalente al espionaje
diplomático, militar o tecnológico”. En 1993, el Presidente Clinton
amplió el apoyo de los servicios de inteligencia estadounidenses a las
organizaciones comerciales mediante la creación de un nuevo Consejo
Económico Nacional, comparable al Consejo de Seguridad Nacional.
El 5 de mayo de 1997, en una reunión entre la NSA, la CIA y el
Departamento de Comercio se autorizó la creación de un organismo
secreto: la Oficina de Enlace de Inteligencia. Su misión era gestionar
el “espionaje exterior” de interés para el Departamento de Comercio.
Recientemente, The New York Times reveló con
profusión detalles cómo funcionan los tentáculos de la NSA, a partir
del ejemplo del consorcio bancario con sede en Bruselas, conocido como
Sociedad de Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales
(SWIFT), que ha permitido a EE.UU. examinar decenas de miles de
transacciones financieras.
Esta cooperativa belga
―que transfiere dinero a 7 800 instituciones financieras en todo el
mundo, la mayoría fuera de sus fronteras― direcciona diariamente seis
billones de dólares entre bancos, bolsas de valores, agencias de bolsa
y otras instituciones. Los funcionarios del Departamento Tesoro no
necesitan órdenes aprobadas por una corte o citaciones para examinar
transacciones específicas en SWIFT, sino que usan órdenes
administrativas muy generales para intervenir millones de registros de
la cooperativa. [16]
En otras palabras, la racionalización oficial de que la vigilancia es
solo para proteger al Estado y a sus ciudadanos del terrorismo
internacional y de las mafias locales, se ha convertido en un pretexto
siniestro para criminalizar de hecho a todos los ciudadanos del mundo.
La vigilancia alcanza actualmente un nivel sin precedentes en la
historia de la humanidad y un carácter abiertamente amenazador, que ha
cumplido el augurio de Philip R. Zimmerman, el creador de PGP (Pretty
Good Privacy), un software de cifrado, firma y autenticación. El 26 de
junio de 1996, ante el Subcomité de Ciencia, Tecnología y Espacio del
Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado de los EE.UU.,
dijo:
"En el pasado, si el Gobierno quería violar
la intimidad de los ciudadanos corrientes, tenía que gastar sus
recursos en interceptar, abrir al vapor y leer el correo y escuchar,
grabar y transcribir las conversaciones telefónicas. Eso era como
pescar con caña, de uno en uno. Por el contrario, los mensajes de
e-mail son más fáciles de interceptar y se pueden escanear a gran
escala, buscando palabras interesantes. Esto es como pescar con red,
existiendo una diferencia orwelliana cuantitativa y cualitativa para la
salud de la democracia." [17]
En este libro argumentaremos algunos de los procedimientos de la NSA y
otras agencias de espionaje estadounidense que nos permiten concluir
que los equipos para el espionaje electrónico y para la red que se han
producido o se están produciendo en EE.UU. desafían cualquier fantasía
futurista, y poseen la capacidad real de interceptar, procesar y
analizar todos los tipos modernos de comunicaciones a los que acceden,
incluidos los niveles más altos de Internet. A esto se añade que hay
pocos fallos de cobertura.
La escala, capacidad y
velocidad de algunos sistemas es difícil de imaginar. Por ejemplo, se
están produciendo instrumentos “sencillos” como los chips para el
criptoanálisis acústico desarrollado por la Universidad de Berkeley con
financiamiento del Departamento de Defensa, que permiten determinar
hasta un 95 % lo que está escribiendo una persona por el sonido de las
teclas. Y, también, otros de enorme complejidad como el DCS utilizado
por el FBI ―una variante más sofisticada que el publicitado sistema
Carnivore― [18] ,
que es capaz de reproducir registros de voces, imágenes y textos en el
mismo momento en que están siendo transmitidos, crear un archivo
maestro de intercepción, enviar los registros a los traductores,
rastrear la localización del objetivo en tiempo real utilizando la
información de las torres de celulares e incluso interceptar sistemas
de seguridad de las camionetas. El agente del Buró de Investigaciones
puede acceder a todo esto con solo apretar un botón y aunque la persona
espiada se encuentre a cientos de miles de kilómetros del policía.
Una evidencia bastante escandalosa de cómo funciona este sistema la
ofreció el programa “60 minutes” de la CBS, el 27 de febrero de
2000. Una mujer hablaba por teléfono con una amiga explicándole que su
hijo hizo un papel durante una obra de teatro en el colegio, usando la
expresión “Oh, Danny really bombed last night” (literalmente “oh, Danny
puso una bomba anoche”, pero en inglés es una expresión idiomática que
significa “Danny hizo un papelazo anoche”). El sistema detectó
automáticamente la expresión, marcó la palabra “bomba” y el nombre de
la señora y sus registros personales fueron a parar a la base de datos
de la NSA . [19]
Otro ejemplo, todavía más escandaloso que prueba cómo ya no hay
frontera nacional para las agencias estatales de EE.UU. , integradas en
la práctica en un solo sistema de inteligencia, se deduce de
informaciones aparentemente desconectadas entre sí que publicaron
medios estadounidenses casi simultáneamente en fecha reciente. Primero,
el anuncio de que el FBI ha creado una Plataforma de Captura Rápida
Biométrica, que ya registra todos los datos biométricos de los
prisioneros de EE.UU. dentro y fuera de ese país ― “incluidos los
sospechosos bajo custodia en el exterior”, precisó en artículo para Foreign Affairs el puntilloso Mike McConnell, director de Inteligencia Nacional de EE.UU. [20] ―.
Y unos días después, el USA Today publicó la noticia de que en una base
de datos similar ―todo parece indicar que es la misma― están yendo a
parar los registros de todos los ciudadanos iraquíes. Afirma el diario:
"A cientos de miles de iraquíes se les ha tomado
fotos, huellas dactilares y una imagen del iris y recibieron carnés de
identificación para mostrarlos en los puestos de control… Este año, los
efectivos estadounidenses recibirán 3 800 escáneres de mano,
adicionales a los 200 que ya están en uso, para equipar cada escuadra
en el país… Los dispositivos pueden recopilar y mostrar datos, lo que
permite que las tropas observen los antecedentes de alguien y decidan
si deben detener a la persona." [21]
Al precisar que “los dispositivos pueden recopilar y mostrar datos”, lo
que quiere decir el USA Today es que el carné que identifica ya
a los iraquíes tiene un sistema de microelectrónica con identificación
de radiofrecuencia, conocido como RFID. Las tropas de EE.UU. poseen
lectores de RFID tan pequeños como un lente de contacto. Este
dispositivo permite leer datos personales a distancia y rastrear e
identificar a cada poblador que porta el documento, sin que sepa que
está siendo vigilado. Es, básicamente, el sueño de todo policía ante un
“sospechoso”: saber quién es, dónde vive, qué hace y cuál ha sido su
itinerario anterior, sin necesidad de pedirle a la persona la
identificación y sin que ella se entere de que está siendo
especialmente observada por el agente.
Intervención a propósito del tema "
Creación artística, comunicación y mercado contemporáneo" . Espacio
Ciclos en Movimiento, del Centro Cultural Dulce María Loynaz. La
Habana, 18 de diciembre de 2007.
NOTAS
[1] “Desarrollo de la tecnología de vigilancia y riesgos de uso
indebido de la información económica”.
Informe del Parlamento Europeo. Bruselas, mayo de 2001. Se puede consultar en: http://www.europarl.europa.eu
[2] A partir de 1945, la NSA y sus organismos predecesores accedían
sistemáticamente a las transmisiones realizadas desde las oficinas de
las principales empresas operadoras de cable. Esta actividad recibió el
nombre en clave de Shamrock y permaneció en secreto durante 30 años,
hasta que el escándalo Watergate la destapó. El 8 de agosto de 1975, el
Director de la NSA, el Teniente General Lew Allen, admitió ante el
Comité Pike de la Cámara de Representantes que: "La NSA intercepta
sistemáticamente las comunicaciones internacionales, tanto de voz como
por cable”.
[3] El informe completo del Parlamento Europeo puede encontrarse en:
http://www.fas.org/irp/program/process/rapport_echelon_en.pdf
[4] Hemos utilizado varios materiales de los principales diarios
estadounidenses para reconstruir la trayectoria de la NSA. El más
completo, a nuestro juicio, es la investigación que publicó el USA Today,
en su edición del 11 de mayo de 2006: “La Agencia de Seguridad Nacional
(NSA) tiene una base de datos masiva de llamadas telefónicas de
estadounidenses”, por Leslie Cauley.
[5] El Gobierno de EE.UU. paga como promedio 2 200 dólares a las
empresas de telecomunicaciones por realizar escuchas telefónicas
durante 30 días; una intervención tradicional, en cambio, cuesta
solamente 250 dólares. En 2006, una orden federal de escuchas
telefónicas costó unos 67 mil dólares a los contribuyentes, según el
más reciente informe sobre escuchas telefónicas de la Corte Suprema de
Estados Unidos.
[6] Tras el escándalo desatado por The New York Times,
Bush reconoció en su discurso radial del 17 de diciembre de 2005 que
había dado la autorización a la NSA para estas actividades de
espionaje. Dijo exactamente: "The NSA's activities under this
authorization are thoroughly reviewed by the Justice Department and
NSA's top legal officials, including NSA's general counsel and
inspector general. Leaders in Congress have been briefed more than a
dozen times on this authorization and the activities conducted under
it. Intelligence officials involved in this activity also receive
extensive training to ensure they perform their duties consistent with
the letter and intent of the authorization. This authorization is a
vital tool in our war against the terrorists. It is critical to saving
American lives. The American people expect me to do everything in my
power under our laws and Constitution to protect them and their civil
liberties. And that is exactly what I will continue to do, so long as
I'm the President of the United States." George W. Bush: President's Radio Address.
Washington, 17 de diciembre de 2005. Se puede descargar el discurso en:
http://www.whitehouse.gov/news/releases/2005/12/20051217.html
[7] Se pueden descargar los documentos presentados ante la corte en la
siguiente dirección:
http://blog.wired.com/27BStroke6/att_klein_wired.pdf
[8] Los puntos nodales son los sitios que sirven de punto de apoyo a
toda la telaraña de Internet. Desde estos los proveedores pueden
interconectar sus equipos para permitir el intercambio de datos entre
sus respectivas redes y clientes.
[9] “Verizon Communications, la segunda mayor empresa de
telecomunicaciones del país, admitió que le entregó al gobierno los
registros telefónicos privados de sus clientes 94.000 veces desde el
año 2005. Verizon lo reconoció en una carta a los congresistas
demócratas. En aproximadamente 700 de los casos, Verizon entregó
registros privados incluso cuando los investigadores federales no
tenían órdenes judiciales.” Ellen Nakashima: "Verizon Says It Turned
Over Data Without Court Orders. Firm's Letter to Lawmakers Details
Government Requests". En: The Washington Post, 16 de octubre de 2007. Página A01
[10]
Executive Order 13388 of October 25, 2005. Further Strengthening the
Sharing of Terrorism Information to Protect Americans . Se puede descargar en: http://www.fas.org/irp/offdocs/eo/eo-13388.htm
[11] El National Counterterrorism Center (NCTC) surge tras las
recomendaciones de la comisión de investigación de los atentados del 11
de Septiembre de 2001, que llegó a la conclusión de que hubo
información sobre un inminente ataque terrorista pero que no se analizó
a tiempo. La creación del NCTC fue aprobada con la Orden Ejecutiva
13354 y el Acta de Reforma de Inteligencia y Prevención del Terrorismo
de 2004.
[12] Karen
DeYoung: "Terror Database Has Quadrupled In Four Years". En: The Washington Post , 25 de marzo de 2007. Página A01.
Se puede consultar en: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/03/24/
[13] “Investigación de la Comunidad Europea: Hay cuatro millones de
cámaras de vigilancia en Londres".
Clarín, Argentina, 25 de mayo de 2004.
[14] “Microsoft presenta un lector de huellas digitales”. En: Reuters, 9 de septiembre de 2004.
[15] “AMA: 2004 Survey on Workplace E-mail and IM Reveals Unmanaged
Risks.”
Se puede descargar la investigación en el sitio http://www.amanet.org
[16] Eric Kichtblau y James Risen: "Bank Data Is Sifted by U.S. in
Secret to Block Terror".
The New York Times , 23 de junio de 2006.
Se puede descargar en http://www.nytimes.com/2006/06/23/washington/23intel.html
[17] “Testimony of Philip R. Zimmermann to the Subcommittee on Science,
Technology, and Space of the US Senate Committee on
Commerce, Science, and Transportation”.
En: http://www.philzimmermann.com/EN/testimony/index.html
[18] Carnivore (en español, carnívoro) es el nombre de un software
utilizado por el FBI que tiene un fin muy similar a Echelon, aunque
según la ley estadounidense solo debía usarse para comunicaciones
dentro de Estados Unidos. Este software se instala en los proveedores
de acceso a Internet y rastrea todo lo que un usuario hace durante su
conexión.
[19] Se
puede obtener la trascripción íntegra del programa en el sitio:
http://cryptome.org/echelon-60min.htm, o la versión periodística publicada por CBS News, el 1 de marzo de 2000, en la dirección: http://www.cbsnews.com/stories/2000/02/24/60minutes/main164651.shtml
[20] Mike McConnell: "Overhauling Intelligence". En: Foreign Affairs, julio/agosto de 2007. Se puede descargar el documento en la siguiente dirección: http://www.foreignaffairs.org
[21] Thomas Frank: "U.S. is building database on Iraqis". En: USA Today, 13 de julio de 2007. Se puede descargar la información en: http://www.usatoday.com
http://www.lajiribilla.cu/2007/n346_12/346_08.html