A
comienzos del presente año, la multinacional estadounidense
Microsoft lanzó
a nivel mundial su nuevo sistema
operativo (SO). Como
“novedades” trae una muy bonita interfaz
y numerosas “mejoras” en la seguridad. Sin embargo, no
todo lo que reluce es oro. Es lento, hace un pésimo uso de los
recursos y ni siquiera puede ejecutar correctamente aplicaciones de
Windows XP, su antecesor.
Hay varias teorías
sobre el origen del nombrei,
pero demostraremos que no son infundadas las reacciones de los
usuarios que llegan hasta a ridiculizarloii.
Es el último de los sistemas operativos lanzado al mercado por
esta empresa, que llega casi seis años después de XP
(el más largo período entre dos versiones). A
diferencia de los anteriores, no tuvo la aceptación que Bill
Gates hubiera querido. En este fenómeno tiene mucho que
ver la propia Microsoft, pero también los usuarios que se van
dando cuenta de las prácticas de la empresa norteamericana y,
cómo no, también por influencia de las múltiples
distribuciones
de Linux, el sistema
operativo libre.
No obstante, pareciera ser que el mundo informático estuviera
obligado a utilizar Vista tarde o temprano, ¿Es realmente así?
Lo analizaremos en el presente artículo.
La
historia de Windows
La primera versión,
la 1.0, apareció el 28 de junio de 1985, y fue una clara copia
de la interfaz creada por Apple, incluída en la primera
versión del conocido MacOS. Después de las versiones
2.0 y 3.0, la propia Microsoft comenzó a separar las sucesivas
versiones en dos caminos diferentes. Una orientada a los usuarios
hogareños, que comenzó por Windows 95 y siguió
hasta la desastrosa versión Millenium Edition (ME), y otra
orientada a la gestión de redes, que comenzó por la
versión NT.
Con cada nuevo
lanzamiento del sistema operativo, se necesitaba una PC más
potente. En todas las versiones, hasta la ME inclusive, había
un denominador común: la marcada inestabilidad del SO. Esto
cambió en buena medida con la llegada de XP, que fue el
primero en unificar la arquitectura de los Windows hogareños
con la robustez de los NT, pero de todas formas ninguno de los
sistemas operativos de Microsoft alcanzó a tener la
confiabilidad y la estabilidad de aquellos basados en Linux. De
hecho, es sabido que por esta razón los servidores
web
basados en Linux son mucho más utilizados que los basados en
soluciones de Microsoftiii.
Las
(falsas) promesas de Microsoft
Si algo ha sabido hacer
Microsoft a lo largo de la historia, es manipular a los usuarios.
Siempre promete novedades sorprendentes con cada versión de
Windows que está por salir al mercado, novedades que pocas
veces resultan ser tales, y en caso de serlo, siempre vienen
reducidas por “falta de tiempo”. Previo a lanzar al
mercado el nuevo SO han prometido, entre otras cosas, mejoras en la
seguridad (que existen, pero generan molestia en los usuariosiv),
un nuevo sistema
de archivos (finalmente utiliza el mismo que XPv)
y, lo más importante, una nueva interfaz gráfica
llamada Aero.
Según Microsoft, lo maraviloso de Aero es que permite manejar
todo el entorno, más conocido como escritorio, en tres
dimensiones y con transparencias, algo que ya se podía hacer
desde enero de 2006 con la interfaz Compiz
en Linux. Eso sin considerar la tristemente célebre costumbre
de copiar la interfaz de MacOS que, como no podía ser de otra
manera se repite con Vistavi.
Pero lo más
alarmante no es la falta de novedad de Aero, sino el hecho de que no
todos los compradores pueden disfrutarlo. ¿Cómo? Ocurre
que el Vista viene en diversas versiones o “sabores” en
función del perfil del usuario, y sólo las más
costosas incluyen el Aero. Muchas computadoras vienen con la versión
“Home Basic” incluída, que como su nombre sugiere
es la más básica para uso hogareño. No fue muy
grata la sorpresa de los usuarios cuando descubrieron que en su
flamante computadora no podían utilizar la interfaz Aero, que
fue precisamente el espejito de colores con el que se promocionó
fuertemente el SO.
Algo que no
promocionaron, pero que sin duda constituye una aberrante novedad, es
el refuerzo de las protecciones de contenidos digitales (basados en
DRM
fundamentalmente)vii.
La industria de la música y la cinematográfica,
agradecidas por el gesto.
Vista no
será para todo el mundo
Windows Vista llegó
al mercado mundial en enero de 2007, pero ya desde antes el mundo
informático esperaba la llegada de este sistema operativo. Las
grandes empresas fabricantes y ensambladoras de computadoras como
Dell y Hewlett-Packard, entre otras en partnership con
Microsoft (quizás “complicidad” sea un término
más adecuado), ya empezaban a vender el SO junto con sus
equipos desde meses antes de la fecha de lanzamiento. Ya eran
conocidos los requisitos mínimos, es decir, qué PC es
necesaria al menos para la correcta ejecución. Y lo cierto es
que estos requisitos resultaron ser exageradamente elevados. Por
ejemplo, hubo analistas que predijeron que, por falta de potencia,
menos del 5% de los hogares británicos iba a poder
“disfrutar” por completo de Windows Vista, y que apenas
un tercio de las computadoras portátiles iba a ser capaz
de aprovechar las capacidades básicas del nuevo SOviii.
A estos problemas se sumaba la falta de controladores
pulidos para numerosos dispositivos (esto redundaba en partes de
hardware que no
funcionaban correctamente, o que ni siquiera funcionaban)ix
y la incompatibilidad de buena parte del software
que se ejecutaba sin problemas en XPx.
No debemos confundirnos, porque lejos de lo que parece ser una suma
de errores absurdos, se oculta una cuidada estrategia
orquestada entre Microsoft y los grandes fabricantes de hardware y
desarrolladores de software. Estos últimos se benefician de
las incompatibilidades ya que obligan al usuario a actualizarse con
sus nuevos productos que, a diferencia de los “antiguos”,
funcionan correctamente con Vista.
Tendrás
Vista o no tendrás nada
Como resultado de los
problemas antes mencionados, muchas empresas, sobre todo pequeñas
y medianas, se abstienen de migrar sus equipos hacia Vistaxi.
Tiene sentido, resulta un pésimo producto inclusive respecto
de XP. El verdadero problema existe a la hora de comprar nuevas
computadoras. Desde el lanzamiento del nuevo SO, se está
volviendo cada vez más difícil comprar una computadora
que tenga incorporado un sistema operativo diferente como el propio
XPxii.
Si bien Microsoft ha anunciado que continuará vendiendo
licencias de XP hasta el año 2009 (debido al rechazo que
genera Vista)xiii,
actualmente es prácticamente imposible encontrar una
computadora que no tenga Vista integrado, salvo que sea armada a
medida sin una marca detrás. Como si esto fuera poco, la
instalación del SO en sí incorpora software “de
prueba” como el Office 2007 (de la propia Microsoft) o el
Symantec Antivirus,
que dejan de funcionar a los 60 días, una forma muy típica
de promocionar software. Es decir que el usuario, además de
pagar por un sistema operativo indeseado, paga por publicidad
indeseada.
Esta es una parte
fundamental de la estrategia de dominación global que tiene
Microsoft, acordando con estas grandes empresas para que incorporen
en sus equipos el SO de fábrica, y a su vez para que el mismo
incluya productos promocionales de prueba. Como consecuencia, el
comprador está obligado a pagar la licencia de Vista,
sin la cual el costo de la computadora sería inferior. Sin
embargo, las incesantes quejas por parte de los usuarios han llevado
a algunas empresas como Dell a volver a ofrecer computadoras con XPxiv
e incluso con Linuxxv.
La
oportunidad de Linux
No escapa a nadie el
enorme crecimiento que está teniendo el uso de software libre
alrededor del globo. El entorno Linux, a través de sus muchas
distribuciones (siendo Ubuntu
la que más gravitación está teniendo), está
paulatinamente quitando usuarios a Microsoft. Ahora es la propia
empresa estadounidense la que parece querer cavar su propia tumba, al
enfrentar a su nuevo, mediocre y costoso sistema operativo con la
gratuidad y la excelencia del software libre. No es descabellado
afirmar que Vista se ha convertido en el mejor aliado de Linuxxvi.
Pero tampoco se puede
esperar que solamente a partir de esta situación coyuntural se
consolide el software libre. Deben implementarse políticas
activas a nivel mundial, siguiendo el ejemplo de Venezuelaxvii,
impulsando la adopción de estándares abiertos en todos
los ámbitos de la administración pública y en la
educación, Y, por supuesto, deben además llevarse a
cabo políticas orientadas a poner un freno a Vista.
Efectos
sobre la economía
Parte de esas políticas
gubernamentales deben partir de considerar el impacto que tiene sobre
las economías de todo el mundo la adopción de facto
del nuevo sistema operativo de Microsoft.
En particular, se debe
tener en cuenta lo que ocurre en los países menos favorecidos,
que deben realizar exportaciones cada vez mayores de materias primas
para poder importar hardware y software provenientes de países
centrales. En este caso concreto, estos países están
obligados a gastar una fortuna no sólo en licencias de este
SO, sino en el hardware necesario para ejecutarlo. Es posible hacer
un cálculo estimativo, primero tomando como referencia el
precio de la versión “Home Basic” (la más
barata y por ende la peor), que es de U$S 121,93 en Venezuelaxviii,
y considerando la estimación de la propia empresa de Bill
Gates de vender diez millones de unidades en América Latina en
todo 2007xix,
llegamos a la espeluznante cifra de U$S 1.219.300.000. Cifra
que por cierto debe tomarse como un mínimo absoluto,
por varias razones. Primero, el precio es mayor en otros países
como Argentina (U$S 165,28 en un sitio de venta en líneaxx)
y en sitios de venta al público (U$S 300 en una tienda
argentinaxxi).
Segundo, como ya dijimos se trata de la versión más
barata, y desde luego un buen porcentaje de las ventas será de
las versiones más costosas. Tercero, no se está
considerando el enorme gasto en hardware que debe hacerse para
adquirir nuevas computadoras o actualizar las viejas, algo
prácticamente imposible de calcular.
Si bien no es cierto que
todo ese dinero ingresa a las arcas de la empresa norteamericana
(parte se lo quedan los intermediarios), sí es cierto que es
un despilfarro de dinero de los países latinoamericanos,
dinero que bien podría tener otros destinos, por ejemplo
orientados a solventar la situación de pobreza que vive gran
parte de los habitantes de nuestra América Latina. Un gobierno
responsable, que quiera defender los intereses nacionales, debería
regular la importación de licencias de Vista y su inclusión
con equipos nuevos, con el objetivo de lograr un importante ahorro en
la economía nacional. Suena exagerado, pero resulta una
insolencia poner un solo centavo en estas tecnologías que sólo
operan como instrumentos de concentración de ganancias, frente
a las necesidades reales y urgentes de nuestros pueblos.
i“¿Por
qué Windows Vista?” en labrujulaverde.com