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Surge el Banco del Sur, el ALBA avanza: una mala noticia para USA y un mal rato para el FMI

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Pese a sus 40 mil dólares de sueldo mensual, Mister Rodrigo Rato, Director-Gerente del FMI, ex vicepresidente y ex ministro de economía de Aznar, está pasando un mal rato; es que las finanzas (utilidades) de la institución no andan boyantes y los países objeto de su deseo, cada vez le hacen más el feo. Sus Jefes en USA andan molestos.

Han caído vertiginosamente las utilidades del Fondo Monetario Internacional; hay crisis institucional. Claro, los países del Sur se vienen deslastrando de tan pesada carga y cada vez, a Dios gracias, recurren menos a sus condicionantes préstamos, sulfurosamente “estructurales” y hambreadores de pueblos.

Ahora bien, ¡qué caradurismo!; pese a no haber logrado el cometido inicial para el que fueron nombrados por USA: “mejorar la imagen” nefasta del FMI en el denominado “Tercer Mundo” (desprestigio ganado a pulso, con sangre, sudor y lágrimas), Mister Rato y sus Directores están solicitando -nada más y nada menos que- un sustantivo aumento salarial, al cual se opuso firmemente Argentina en nombre de los países del Cono Sur.

"Nos sentimos avergonzados cuando, en el contexto de una fuerte caída del ingreso, se nos pide aprobar aumentos de salario para la dirección y el directorio” del Fondo; así de contundente fue la respuesta de la ministra de economía argentina, Felisa Miceli, a los apetitos salariales de Mister Rato y Cía.

Seguro que si el sustantivo aumento salarial al que aspira el señor Director-Gerente del Fondo se trasladase, en términos porcentuales, a los 2700 empleados del FMI, la quiebra de la institución sería inminente. Claro, los jefes no andan pensando en sus subalternos. El incremento de sueldos es sólo para la cúpula directiva del organismo financiero multilateral. Directiva, por cierto, que atendiendo siempre los dictados de Washington, se desvive en seguir pretendiendo imponer a los “países en desarrollo”, cada vez con menos éxito, fórmulas de dominación ancladas a políticas económicas neoliberales; todo para que los países ricos sigan enriqueciéndose y los países pobres empobreciéndose. Es que son reverendamente…¡geniales!.

No olvidemos que Mister Rato accede al cargo de Director-Gerente del FMI gracias al decidido apoyo de USA, que cuenta con el 20% de los votos (¡qué democracia!), aun cuando el organismo lo integran 185 países, y a pesar de la oposición franco-germana a su elección. Es “vox populi” que Bush nombró a Mister Rato en el FMI como agradecimiento (y pago) a su amigo Aznar por su decidido y “costoso” apoyo a la invasión de Irak y por el subordinado respaldo aznarista a la política exterior estadounidense (hecho demostrado en Venezuela en abril 2002). Sospechoso, por demás, que el FMI lleve años haciendo cálculos económicos equivocados, y a la baja, de las economías argentina y venezolana. ¡Qué casualidad!.

Mister Rato, sin embargo y pese al disgusto y mal rato que atraviesa al frente del FMI, sigue girando instrucciones. La semana pasada, “exhortó” a la América Latina a “abrir sus mercados e integrarse en la economía mundial como la vía para acelerar su crecimiento”. El ferviente creyente del libre mercado aun no comprende, ni se convence, que sus fórmulas neoliberales, probadas hasta la saciedad todos estos años desde el día en que un grupo de preclaros especialistas “made in USA” convinieron el Consenso de Washington, no han traído a la región más que pobreza, exclusión y desigualdad. Insiste Rato en que nuestro rezago económico obedece a que nuestros "mercados no son suficientemente abiertos y competitivos", de acuerdo a su leal saber y entender.

Para Mister Rato, América Latina necesita "cambios estructurales" para adaptarse a la economía mundial y atraer más inversión. Me pregunto y ¿por qué no abren ellos sus mercados al banano, al acero y otros rubros?; ¿por qué no dan ellos ejemplo de cooperación desinteresada, de solidaridad y desprendimiento, de apertura de sus mercados y de sus fronteras?. ¿Por qué mejor no le plantea al mundo industrializado al que pertenece, cambios estructurales en función de la preservación ambiental del planeta Tierra y la ejecución de políticas económicas que aseguren una vida digna para todos sus habitantes?.

El FMI, con Mister Rato a la cabeza, pareciera entrar en un franco e irreversible declive que huele a crisis terminal. Va mal, de tumbo en tumbo, al igual que su institución hermana, el Banco Mundial. Su burocracia tuvo que irse de Venezuela y también del Ecuador y, para colmo, ahora le viene otra estocada: el inminente nacimiento del Banco del Sur. ¡Toma tu tomate!.

Países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Paraguay, anunciaron ya su decidido respaldo, concurso y participación a esta iniciativa financiera de la Venezuela Bolivariana que, muy pronto, junto a la integración energética regional, contribuirán grandemente a liberar a los pueblos de Nuestra América del largo coloniaje financiero internacional, impuesto por USA desde 1944 en Breton Woods.

El Banco del Sur será, sin duda, un importante instrumento latinoamericano para la democratización y pleno acceso de recursos financieros generados por la propia región y no condicionados a (mal intencionados) dictámenes exógenos, para apuntalar con decisión y desde nuestras realidades e intereses, un desarrollo equilibrado y sustentable. Asoma el ALBA. Bolívar Vive.

Pese a sus 40 mil dólares de sueldo mensual, Mister Rodrigo Rato, Director-Gerente del FMI, ex vicepresidente y ex ministro de economía de Aznar, está pasando un mal rato; es que las finanzas (utilidades) de la institución no andan boyantes y los países objeto de su deseo, cada vez le hacen más el feo. Sus Jefes en USA andan molestos.

Han caído vertiginosamente las utilidades del Fondo Monetario Internacional; hay crisis institucional. Claro, los países del Sur se vienen deslastrando de tan pesada carga y cada vez, a Dios gracias, recurren menos a sus condicionantes préstamos, sulfurosamente “estructurales” y hambreadores de pueblos.

Ahora bien, ¡qué caradurismo!; pese a no haber logrado el cometido inicial para el que fueron nombrados por USA: “mejorar la imagen” nefasta del FMI en el denominado “Tercer Mundo” (desprestigio ganado a pulso, con sangre, sudor y lágrimas), Mister Rato y sus Directores están solicitando -nada más y nada menos que- un sustantivo aumento salarial, al cual se opuso firmemente Argentina en nombre de los países del Cono Sur.

"Nos sentimos avergonzados cuando, en el contexto de una fuerte caída del ingreso, se nos pide aprobar aumentos de salario para la dirección y el directorio” del Fondo; así de contundente fue la respuesta de la ministra de economía argentina, Felisa Miceli, a los apetitos salariales de Mister Rato y Cía.

Seguro que si el sustantivo aumento salarial al que aspira el señor Director-Gerente del Fondo se trasladase, en términos porcentuales, a los 2700 empleados del FMI, la quiebra de la institución sería inminente. Claro, los jefes no andan pensando en sus subalternos. El incremento de sueldos es sólo para la cúpula directiva del organismo financiero multilateral. Directiva, por cierto, que atendiendo siempre los dictados de Washington, se desvive en seguir pretendiendo imponer a los “países en desarrollo”, cada vez con menos éxito, fórmulas de dominación ancladas a políticas económicas neoliberales; todo para que los países ricos sigan enriqueciéndose y los países pobres empobreciéndose. Es que son reverendamente…¡geniales!.

No olvidemos que Mister Rato accede al cargo de Director-Gerente del FMI gracias al decidido apoyo de USA, que cuenta con el 20% de los votos (¡qué democracia!), aun cuando el organismo lo integran 185 países, y a pesar de la oposición franco-germana a su elección. Es “vox populi” que Bush nombró a Mister Rato en el FMI como agradecimiento (y pago) a su amigo Aznar por su decidido y “costoso” apoyo a la invasión de Irak y por el subordinado respaldo aznarista a la política exterior estadounidense (hecho demostrado en Venezuela en abril 2002). Sospechoso, por demás, que el FMI lleve años haciendo cálculos económicos equivocados, y a la baja, de las economías argentina y venezolana. ¡Qué casualidad!.

Mister Rato, sin embargo y pese al disgusto y mal rato que atraviesa al frente del FMI, sigue girando instrucciones. La semana pasada, “exhortó” a la América Latina a “abrir sus mercados e integrarse en la economía mundial como la vía para acelerar su crecimiento”. El ferviente creyente del libre mercado aun no comprende, ni se convence, que sus fórmulas neoliberales, probadas hasta la saciedad todos estos años desde el día en que un grupo de preclaros especialistas “made in USA” convinieron el Consenso de Washington, no han traído a la región más que pobreza, exclusión y desigualdad. Insiste Rato en que nuestro rezago económico obedece a que nuestros "mercados no son suficientemente abiertos y competitivos", de acuerdo a su leal saber y entender.

Para Mister Rato, América Latina necesita "cambios estructurales" para adaptarse a la economía mundial y atraer más inversión. Me pregunto y ¿por qué no abren ellos sus mercados al banano, al acero y otros rubros?; ¿por qué no dan ellos ejemplo de cooperación desinteresada, de solidaridad y desprendimiento, de apertura de sus mercados y de sus fronteras?. ¿Por qué mejor no le plantea al mundo industrializado al que pertenece, cambios estructurales en función de la preservación ambiental del planeta Tierra y la ejecución de políticas económicas que aseguren una vida digna para todos sus habitantes?.

Países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Paraguay, anunciaron ya su decidido respaldo, concurso y participación a esta iniciativa financiera de la Venezuela Bolivariana que, muy pronto, junto a la integración energética regional, contribuirán grandemente a liberar a los pueblos de Nuestra América del largo coloniaje financiero internacional, impuesto por USA desde 1944 en Breton Woods.

El Banco del Sur será, sin duda, un importante instrumento latinoamericano para la democratización y pleno acceso de recursos financieros generados por la propia región y no condicionados a (mal intencionados) dictámenes exógenos, para apuntalar con decisión y desde nuestras realidades e intereses, un desarrollo equilibrado y sustentable. Asoma el ALBA. Bolívar Vive.

José Manuel Soto

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Tecnología y defensa del 'Coco' Criollo

José Manuel Soto

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