Mis reflexiones

El gobierno habló de ciencia

“La ciencia es una verdadera forma de humildad, porque prefiere dudar y hasta aceptar que ignora, antes de hacerse la ilusión de que sabe porque se lo han revelado”. Baruch Spinoza en 1677.

1. Contextualizando

Pocos días han pasado desde que ocurrió el acto de gobierno en el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) en el marco de una reunión de la Vicepresidencia del Área Económica Productiva. Un acto que formó parte de los muchos otros que vienen desencadenándose durante estas últimas semanas con cierta frecuencia e insistencia para mostrar a bien la acción gubernamental. La ocasión sirvió para que el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación mostrara al Presidente Chávez lo suyo. Así las cosas, se procedería a llevar a cabo la agenda de presentación que conceptualizó el Ministerio como: “exposición de los logros en materia de ciencia, tecnología e innovación”.

Esto se complementaría en primer lugar, con la presencia de las instituciones adscritas al Ministerio del Poder Popular para la Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI): el Centro Nacional de Tecnología Química (CNTQ), la Fundación Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Telecomunicaciones (CENDIT), la Fundación Instituto Zuliano de Investigaciones Tecnológicas (INZIT), el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), el Instituto Venezolano de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), el Centro de Estudio del Estado para la Producción Experimental Agroindustrial (CIEPE), la Fundación Centro de Investigaciones de Astronomía “Francisco J. Duarte” (CIDA) y por último el invitado de honor, la Fundación Instituto de Estudios Avanzados (IDEA). En segundo lugar, y como broche de oro hablaría desde Cuba el Presidente Chávez.

El desarrollo de la agenda, no fue cualquier cosa, mucho menos para el IDEA, anfitrión de la jornada. Este instituto es un centro de investigación y formación científica y tecnológica con algo más de 32 años y es el segundo más importante del país después del IVIC. El IDEA, es también una institución cuya historia está hecha de aciertos, de idas y venidas y de episodios que a uno les pudieran parecer agradables y desagradables. Pero algo es cierto, ha hecho ciencia.

2. De entrada

No parece recomendable dejar pasar por alto ese acto de gobierno, lo allí ocurrido fue en lo sustantivo un dato más, que muestra la inminente necesidad de reflexionar desde el gobierno y con profundidad las cuestiones estratégicas de la ciencia en una revolución.

El conocimiento no es poca cosa, sobre todo, cuando el gobierno bolivariano maneja de manera insistente el discurso de “desarrollo nacional” e “independencia tecnológica”. Para otros, incluso, más importante, es saber cómo ser menos dependiente de la renta petrolera, colocando en el timón la ciencia, la investigación, la innovación y el desarrollo socioproductivo nacional.

Aún con las sensibilidades que produce en nuestro aparato de gobierno hablar de la política científica y tecnológica, es necesaria la labor crítica y reflexiva para evidenciar problemas. Porque ello es lo que nos va a permitir organizar mejor el sistema de ciencia, tecnología e innovación y utilizarlo correctamente en la generación y aprovechamiento del conocimiento. Y ello, es así, porque hoy la discusión sobre temas como la democracia y el bienestar social, desde el socialismo o desde el capitalismo, plantea el desafío de cómo saber aprovechar la ciencia y la investigación como motores de desarrollo y de inclusión social.

Volviendo a la agenda que tenía lugar en el IDEA el Presidente Chávez dijo: “Científico que no es irreverente no es científico”. Y es oportuno decir que la ciencia tiene una obligación, y es la de abrir el camino para producir nuevas ideas, desarrollar la creatividad y la curiosidad y fortalecer la formación sobre lo que ya se sabe, pero todo eso sin razonamiento crítico “abierto” no tendría sentido.

También el Presidente asomó en su discurso la necesidad de pensar una agenda de gestión gubernamental conciliadora con el sector científico nacional, dijo incluso: “……sin importar como piensen sobre Chávez, lo que importa es que sea venezolano y sienta la patria en las vísceras”.

Mientras en otros países existen desde Consejos Consultivos hasta foros organizados por científicos, académicos, tecnólogos y comunidades, del gobierno y la oposición para hacer valer su voz sobre las decisiones gubernamentales y expresar su voluntad para participar sobre las cuestiones que versan de la ciencia y tecnología, aquí en Venezuela muy pocas son las instancias y las ocasiones en la que los actores sociales pueden manifestar sus ideas y preocupaciones sobre los asuntos vinculados con el conocimiento. Cuando eso ocurre, son manifestaciones individuales y algo aisladas, si pasa a través de alguna manifestación por parte de una institución del Estado es notable la timidez con que establecen sus posiciones, da hasta un raro sentimiento de que pareciera estuviese en la clandestinidad. En cualquiera de los dos casos no surte efecto alguno.

No veo cómo se puede construir un país desde la ciencia, cuando en la actividad de formulación de política se imponen los “yo creo”, las “sospechas” de que algo es posible y junto a ello (conscientes o inconscientes) las ideas radicales, estás últimas con el gran defecto de emanar ciegamente de posturas ideológicas. Esto es verificable en el plano discursivo que versa sobre la política científica nacional, es notable el poco contenido estructurado sobre cómo implementar la política.

Los países de América Latina transitaron por un sin fin de experimentos que han partido de posturas radicales, desde las más antiimperialistas hasta las más capitalistas, por lo general percibiendo que ambas fracasaban, ellas no eran la fórmula para lograr el desarrollo nacional utilizando como pivote al conocimiento. No era a partir de allí como los países menos favorecidos por el intercambio tecnológico debían construir las bases para el dominio de la tecnología basadas en sus recursos naturales y humanos.

No olvidemos – y esto nos toca a nosotros – que la noción “ciencia para el pueblo” no es una creación de la revolución bolivariana, aquí es importante ser verdaderamente humildes y poder sentar las bases para ser creativos si se quiere pensar en una ciencia distinta.

En 1969 por allá por EEUU ya existía un movimiento social de gran fuerza que se oponía a la forma como se pensaba y se utilizaba la ciencia en el sector militar, y proponía abrir el espacio público para democratizar la ciencia y por ende la actividad del conocimiento; así como también crear instancias públicas para que la sociedad manifestara su voz sobre la mejor forma de utilizar la ciencia y la tecnología.

De cualquier manera, ya hay antecedentes que a esta revolución debieran servir para no correr el riesgo de invocar los fracasos.

Asimismo, la historia en la que ha transitado la ciencia venezolana, con cosas buenas y malas, nos tienen que obligar a pensar esto de la ciencia primero como un asunto público y luego institucional. No es suficiente la acción del Estado y las instituciones, fundamental es la acción del Estado en articular la ciencia con la sociedad a través de sus políticas públicas y la participación en los procesos de planificación y toma de decisiones de todos y cada uno quienes incidan directa e indirectamente en la producción de conocimiento. Se requiere, por lo tanto, de una voz colectiva que se incorpore a la acción estatal y de gobierno.

La ciencia se hace con pensamiento crítico global y ahondando en el conocimiento de los aciertos y fracasos. Hacer ciencia no es asunto de la dinámica normal de las políticas públicas que hacen vida en el ámbito de la gobernabilidad, aquellas que si no va bien por el canal de la derecha se toma el de la izquierda. Muy por el contrario, las políticas dirigidas al conocimiento requieren de pulso fino; ellas presentan patologías, exigen tratamientos particulares, necesitan ensayar y errar, pero, sobre todo, urgen de conocimiento objetivo y perceptivo sobre las cuestiones que las afectan y fortalecen.

Hacer ciencia requiere de muchísimo estudio, preparación del más alto nivel y por supuesto, hasta de una buena biblioteca. Sin ir más lejos, lo que hoy Brasil ha logrado en materia científica y tecnológica no ha sido el efecto de cambiar un discurso de la derecha a la izquierda, ha sido el resultado de un proceso de formación y maduración política a lo largo de los años articulado con todo el sistema nacional científico y tecnológico; con los amigos y “enemigos” del gobierno, con gobierno y oposición, pero esencialmente ha sido un proceso donde la postura democrática ha permitido desplegar en todo el entorno social una estrategia que avanza hacia la sociedad del conocimiento, y no necesariamente estamos hablando de esa que es victima de la explotación casi que indiscriminada. Esa no es.

3. Mis reflexiones sobre la venida, la actuación y la despedida del Señor Estado en el IDEA.

La presencia del Sr. Estado en cualquier instancia o lugar, genera curiosamente un comportamiento y una dinámica particular, caracterizada por la combinación de entusiasmo, incertidumbre, optimismo y pesimismo; produce un raro ambiente que hace plácido y a la vez pesada su llegada y ello depende del grado de simpatía que se le tenga. Por lo general, resulta difícil – según el caso donde el Sr. Estado esté – saber a ciencia cierta como será su recibimiento.

Cuando el Estado anda de visita es notable observar varios tipos de comportamientos, uno donde se aprecia la alegría por el encuentro presencial en carne y hueso del Sr. Estado junto a los personeros del gobierno, con los camaradas y los amigos, allí normalmente no se hablan de cuestiones que hacen ruido, las preocupaciones se aíslan con las acostumbradas palabras y sonrisas. el otro comportamiento es el más enredado porque allí habitan el pesimismo; el desinterés, las provocaciones y otras cosas más y no siempre la presencia del Sr. Estado luce manejable, este escenario es mayormente protagonizado por algunos que no les agrada el gobierno. El último es el que se manifiesta en medio de una gran incertidumbre o desconocimiento de que de pronto se tiene la visita el Sr. Estado, las personas lucen confundidas, preguntan el por qué de la visita y una vez tenida la respuesta minutos antes de su presencia, optan por formar parte de la música que más convenga.

Así se describiría el ambiente en Sartenejas, el día en que el Sr. Estado visitó al IDEA. Allí estuvo, no para repetir un Consejo Federal de Gobierno ni para llevar a cabo un encuentro ministerial, el Sr. Estado fue al IDEA para decirle al país a través de un canal de televisión y sin cadena, las ocurrencias y maravillas que son capaces de hacer nuestros científicos venezolanos, en este caso los “logros” de una pequeña parte de las instituciones que conforman el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, eran los organismos adscritos al MCTI.

Con la visita del Sr. Estado ocurrieron cosas: buenas, malas, muy malas y hasta raras.

Lo bueno:

- Teníamos la mala costumbre de hablar como fuera de la ciencia, en verdad, en muy pocas ocasiones y generalmente al final de año con la entrega de los Premios Nacionales de Ciencia, Tecnología e Innovación se hablaba de eso, algunas veces a puerta cerrada y en otras a puertas abiertas manteniendo el estilo de contar con la presencia de pocos medios de comunicación y de algunos ministros. Para complementar la agenda últimamente en esas ocasiones ha aparecido la voz del Presidente Chávez. En esta nueva oportunidad el Estado iniciando el 2012 a través de sus voceros hablaron de los “logros” científicos y tecnológicos alcanzados por los centros de investigación adscritos al MCTI, y mediante los proyectos de investigación que se vienen desarrollando y que han sido y están siendo financiados por recursos provenientes de la LOCTI, vale la pena aclarar que una importante parte de estos proyectos se iniciaron con la ley del 2005 y la otra parte con la ley recientemente reformada.

- La televisora estatal y el sistema de medios del gobierno bolivariano difundieron la noticia, con lo cual uno pudiera creer que se hizo llegar el mensaje a los de a pie sobre lo que allí ocurría, aunque sea por encimita. Habrá que decir que se soltó la noticia para que se enteraran que tenemos centros de investigación criollos; que se ocupan de los problemas del pueblo, de instituciones que no son privadas, que son públicas y que además actúan con control del Estado.

- El Estado hizo presencia en un instituto de investigación de los más reconocidos en el país, con capacidades científicas, tecnológicas y humanas de muy alto nivel; que posee un conjunto de potencialidades dispuestas a objeto de ser aprovechadas por el Estado; con las cuales se pueden fomentar políticas para más ciencia básica, para apoyar los avances y resultados de investigación y para articular la ciencia con el desarrollo económico nacional.

- No menos importante de la visita del Sr. Estado y en voz del Presidente Chávez, fue el anuncio que sirvió para dar respuesta concreta al pedido de las reivindicaciones laborales que solicitaban los trabajadores de la ciencia desde hace algo más de tres años. Se informó sobre la aprobación de la homologación de sueldos y salarios a los casi 3000 mil trabajadores de la ciencia.

Lo malo:

- Si algo tiene significado y justifica hablar de los posibles “logros” científicos y tecnológicos en los centros de investigación como son los casos específicos del IVIC, CIEPE y el IDEA en las áreas de salud, agricultura y energía, es cuando se reconoce que el desarrollo científico y tecnológico sumando la actividad de prestación de servicios, son posibles por la existencia de las capacidades construidas a lo largo de la historia de estas instituciones en el área de la biotecnología. En la visita del Sr. Estado no se habló de políticas para el fomento y el desarrollo de la investigación biotecnológica del país. La biotecnología no es tan sólo una disciplina como las otras, en la actualidad se corresponde con un área del conocimiento altamente estratégico, complejo y exigente; de lo que allí se haga y cuanto allí se apoye dependerá de los avances que estos centros de investigación puedan obtener en el presente y futuro. No contamos con una política nacional activa y consistente para el fomento y desarrollo de la biotecnología, sobre ello tampoco discutimos públicamente y menos en los propios centros de investigación. En la actualidad países como Cuba y China han logrado llevar a cabo procesos de transferencia tecnológica que han permitido madurar y modernizar sus sistemas científicos y tecnológicos en biotecnología, capaces de articularlo con el desarrollo económico nacional y significativamente en el área de la agricultura, la ganadería y la salud pública. China, por ejemplo, ha planteado en su último plan quinquenal que el desarrollo biotecnológico sea en el corto plazo el primer factor generador de empleo. Ello nos deja un mensaje, no se trata sólo de articular los resultados científicos a las necesidades del pueblo, tampoco alcanza tener mística y corazón patriota, se requiere de conocimientos y visión geoestratégica para posicionar los avances de la biotecnología en el desarrollo nacional y evitar descuidar la colaboración internacional tan necesaria para seguir fortaleciéndola. Se requiere de ideas estructuradas para construir un modelo de gestión científica dentro de los centros de investigación que evite fragmentar las capacidades localizadas en biotecnología para aprovecharlas de manera más rápida y organizada.

- De arriba se desprende pensar que, poco se está haciendo – y así se dejó ver en la visita del Sr. Estado al IDEA – de que logremos desplegar y diseminar en toda la sociedad el conocimiento, el interés y las expectativas del valor de la ciencia y la investigación para el desarrollo nacional; de que el pueblo a través de la información que se suelta comprenda que la ciencia forma parte de su vida diaria y hasta promete para una mejor calidad de vida. Si fuese así, en la ocasión de la visita del Sr. Estado al IDEA, el ciudadano común y corriente hubiese comprendido mejor por ejemplo: cómo y por qué el CIEPE puede presentar productos alimenticios fortificados en proteínas ya empaquetados como son los casos del frijol, el arroz, el maíz y el plátano, los cuales pueden ser consumidos por niños en edad escolar y madres embarazadas; o por qué y cómo el IVIC desarrolla células madres para la regeneración de tejidos y en el IDEA sus científicos puedan pretender desarrollar cultivos y procesar la Stevia, para suplantar los volúmenes de glucosa. Hay muchos otros casos más. Retomo las palabras que para ese momento el Presidente Chávez dijo: “tenemos que profundizar el estudio y el conocimiento en nuestro pueblo”. Ahora esto lo digo yo: ¿Cuánta falta hace un programa dirigido sobre popularización de la ciencia?.

- Otras complicaciones sobre la difusión del conocimiento se hicieron ver en la visita del Sr. Estado al IDEA, el intento por parte de los científicos que forman parte de los centros de investigación de informar y hasta casi decir en forma desesperada al Sr. Estado – cuando este les preguntó - las ideas por las que viven, por las que se formaron y por las que ven futuro. Seguramente circundan otros intereses, algo normal, pero no es el asunto. Cierto es, que pocos minutos sirvieron para eso y esperemos que lo hayan logrado.

- Confusión latente pudo haberse percibido cuando se expuso públicamente los “logros” científicos y tecnológicos, y que han sido posibles a través de los proyectos de investigación que financia la revolución bolivariana. Lo primero, eso no es verdad, en ciencia no hay resultado que no esté inserto dentro del proceso de maduración del sistema científico y tecnológico y de producción de conocimiento, este proceso se inicia con la etapa de creación de capacidades con las que progresivamente se hará ciencia. Lo que si es verdad es que el gobierno bolivariano a través de la asignación de recursos ha tenido y tiene la posibilidad de seguir fortaleciendo las capacidades científicas y tecnológicas ya existentes y hasta orientarlas mejor. Los “logros” obtenidos serán siempre el producto del proceso histórico que ha tenido lugar en la formación y desarrollo de esas capacidades. Ciertamente, los gobiernos de turno con poca y mucha plata tuvieron la opción de intervenir para impactar en la sociedad utilizando las capacidades científicas y tecnológicas existentes. Lo segundo es, que, en ciencia y particularmente en la fase de investigación básica o fundamental – lugar que ocupa la mayoría de los proyectos de investigación de instituciones como el IVIC y el IDEA, una cosa son los “avances” y otra los “logros” científicos y tecnológicos (razón por la cual he escrito a lo largo del texto la palabra logros entre comillas). Si el asunto fuese tan sólo cuestión de semántica preocuparía menos, pero cuando se habla de “logros” y de la utilización de ellos para el escalamiento productivo, se prenden las alarmas. El Presidente Chávez incluso dijo: “hay que acelerar la escalada”. Es de reconocer que el Estado venezolano históricamente no ha sido consistente con una política de control y seguimiento hacia dentro de los centros de investigación que permita conocer a ciencia cierta la factibilidad científica, tecnológica e innovativa de los resultados de investigación. Más difícil aún ha sido avanzar hacia un modelo de gestión moderna que promueva el cambio hacia una cultura de “ciclo completo” de la investigación, con la que es posible abrir el camino hacia una estrategia de escalamiento productivo caracterizada por el emprendimiento y la capacidad innovadora. Tiene sentido que lo potencialmente escalable sea producto de más y mejor ciencia e investigación, de más y mejores tecnologías y de nuevos conocimientos que rompan de alguna forma paradigmas y promueva otros nuevos conocimientos. Sospecho que, en la visita del Sr. Estado al IDEA se decretó llevar adelante escalamientos productivos, que se pensaron eran posibles llevar a cabo, incluso de inmediato. También sobre esto hemos tenido en el país mucha experiencia, cuando se ha pensado de la existencia de resultados de investigación potencialmente escalables se ha constatado que los mismos aún mantenían una deuda con la base de la investigación fundamental y no se tenían los resultados y componentes fundamentales para avanzar hacia la fase de aplicación e innovación. Ello nos invita a trabajar con más direccionamiento en el ámbito de la implementación de políticas, básicamente en la actividad de control, seguimiento y evaluación científica y tecnológica y de prospectiva.

- El Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) es el que es, un sistema articulado con todos y cada uno de los actores que contribuyen al desarrollo científico tecnológico nacional. El Presidente Chávez decía en la ocasión de la visita del Sr. Estado al IDEA que: “al fin estamos comenzando a contar en Venezuela con un sistema de ciencia y tecnología”. Inicialmente no resulta tan fácil que pensemos en el desarrollo de un sistema científico y tecnológico que no esté lo suficientemente conceptualizado y definido dentro de la LOCTI; que no este derramado a lo largo de la ley. Sólo en el Art. 4 se menciona. Funcionarios de gobierno hasta se ponían alérgicos con el nombre, preferían hablar de redes institucionales. En todo caso, lo concreto es saber lo que es claramente identificable, y es la existencia de proyectos de investigación que ya han sido culminados y financieramente ejecutados, allí existen resultados que no han podido ser aprovechados por el Estado ni por la sociedad, dada la falta de incorporación de otros actores fundamentales del SNCTI (del sector público y privado), en consecuencia estos reposan en muchas de las gavetas y en el ranking de las publicaciones de los investigadores venezolanos. En el caso de los proyectos en ejecución la diferencia no es mucha, aún se observa poca articulación real y poca actividad de transferencia de conocimiento real entre los propios centros de investigación y, de la misma forma se observa la ausencia de actores del SNCTI para garantizar continuidad de los proyectos. Por eso, no debe sorprender que sigan apareciendo cosas y esfuerzos que se repiten, incluso al interno de los propios centros de generación de conocimiento.

- En la visita del Sr. Estado se dijeron las mismas cosas que había que hacer con la investigación en la ocasión de la entrega del Premio Nacional de Ciencia 2011. El Presidente Chávez volvió a referirse como lo dijo en aquella ocasión; en la necesidad de aprovechar los conocimientos generados para incorporarlos al desarrollo nacional. Recordemos que uno de los galardonados fue el IDEA en la mención de ciencias naturales, en el campo de la micropropagación masiva de yuca. Vale la pregunta: ¿cuáles han sido las estrategias del gobierno desde aquel entonces para apoyar estos resultados?. Los avances en ese campo prometen mejorar el rendimiento del cultivo. De eso no se habló en la visita del Sr. Estado.

- No hemos superado pasar de las instancias “declarativas” a las instancias operativas y de gestión del conocimiento. Es notable un estancamiento de la visión organizativa y operativa de las políticas públicas (fase de implementación y de corrección). Da la impresión que se le ha prestado más atención a la actuación discursiva e ideológica de la ciencia sin un acompañamiento de la conceptualización en el ámbito de la implementación de las políticas, con el agravante que aún no ha sido posible percibir con claridad formación ideológica y estratégica de la ciencia en el socialismo, si este era el objetivo debería al menos inquietarnos. A pesar de ello el gobierno bolivariano sigue apostando a mantener ese 3% de su PIB y otorgando recursos vía LOCTI para tener ciencia.

Lo muy malo

- Sobre el “hacedor de ladrillos”. Llamó la atención como una de las personas que acompañaba el Sr. Estado en su visita al IDEA, un señor que dijo tener la tecnología para hacer ladrillos, inspirado y agradecido por el apoyo del gobierno bolivariano para la construcción de una fábrica, no supo responder a dos preguntas elementales hechas por el Presidente Chávez: la primera, sí la tecnología que se utilizaba para esa fábrica era venezolana y la segunda, por qué este fabricante decía que la empresa era socialista. Palabras más, palabras menos, ninguna de sus respuestas pareció llenar las mínimas expectativas de los presentes. Atentos entonces, la fábrica ya comenzó a construirse y según entendí se va de gira nacional, se pretende expandir. Ojala que lo ocurrido haya sido asunto de timidez o nerviosismo propio de la situación.

- El gran ausente en la visita del Sr. Estado al IDEA fueron las comunidades, los actores fundamentales de la constitución bolivariana, responsables del empeño incansable de los decisores políticos para transformar la ciencia. Son ellos, además, la razón que justifica y hasta legítima cualquier decisión del Estado respecto a la ciencia. Las comunidades que han debido trabajar desde hace ratos con los centros de investigación nacionales, brillaron por su ausencia.

- No son precisamente las comunidades de investigación las que están presionando, calculando, percibiendo y graduando con pulso la implementación de políticas. El discurso gubernamental del alto nivel luce divorciado de una realidad imposible de ocultar y es que el aumento de proyectos de investigación, paradójicamente ha provocado un deterioro organizativo y ha influido negativamente en la calidad del trabajo del científico. No se han dado prioridad a la construcción de infraestructuras tecnológicas estratégicamente localizadas que desahoguen a los laboratorios y que flexibilice los espacios para la producción de conocimiento. Esperemos que la próxima visita del Sr. Estado a los centros de investigación sea para tomarse un buen café en el sitio donde se producen las cosas, esas que necesita para justificar su existencia y además, para hacerlo mejor.

- Después de lo ocurrido ese día en el IDEA llamó la atención cómo la noticia no pasó de allí, una simple información, actos de gobierno para decir lo que se estaría haciendo. No hubo ese día, ni en los días posteriores, actores del gobierno y de la oposición, ni tampoco medios de comunicación dispuestos a analizar con profundidad, con sentido formativo e informativo y naturalmente con visión crítica, uno de los asuntos que se consideran fundamentales para el desarrollo futuro del país, la ciencia y la investigación. A pocos meses de la elección presidencial este tema no será crucial, otros si.

- Creo que uno de los sorprendidos en la visita del Sr. Estado al IDEA fue el Viceministro de Agricultura, al saber que este centro de investigación con base al desarrollo biotecnológico puede proponerle hacer cosas juntos. Ya hace tiempo que salió al aire la Gran Misión Vivienda. ¿Cuánto se está haciendo desde los centros de investigación para apoyarla?. Queda claro que hay que mover el sistema de ciencia, tecnología e innovación, algo no anda bien.

- El conocimiento blando, tal y como reseña todavía buena parte de la literatura para referirse a las ciencias sociales pasó por alto en esa ocasión. El IVIC y el IDEA tienen una plataforma importante para generar pensamiento de las cuestiones vinculadas con el desarrollo científico y tecnológico y también en el ámbito de la política pública; para incorporar la interdisciplinariedad como elemento potencial en el diagnóstico y desarrollo de las líneas estratégicas del país. Allí se hace investigación, tan fundamental como las otras. Sobre la producción de conocimiento que aporta las ciencias sociales tampoco se hizo mención, es probable que esto ya debió haber tocado sensibilidades, queda entonces comprenderlo.

- De los sueldos habrá que esperar si el aumento salarial es poco o mucho, pero esto distraerá la discusión sobre los temas que afectan el normal desenvolvimiento de la actividad de producción del conocimiento. Hablando de salarios existe una realidad, en el brindis que de vez en cuando toca disfrutar a los profesores universitarios cuando hay aumento salarial, allí no participan los 2687 trabajadores de la ciencia que dependen del MCTI, con cierto atrevimiento pensaría que son pocas las diferencias entre la labor de uno y otro. Siendo así, seguiremos observando el brindis de unos sin los otros. Algo más, en países como Colombia, Brasil, Argentina y Chile los investigadores recién graduados con doctorado perciben en promedio entre 1500$ a 1800$ en otros lados muchos más y ninguno de ellos invierte el 3% del PIB en ciencia y tecnología.

Lo raro:

- Al final de la ocasión, el Presidente hizo alusión al asunto que versaba en el punto de cuenta aprobado para la homologación de sueldos y salarios a los trabajadores de la ciencia, allí mencionó la palabra “cambio radical”. Qué viene entonces……..

Para cerrar, así hizo su despedida el Sr. Estado del IDEA, un estado, que, sin duda, hace esfuerzos en construir su propio mundo sobre la ciencia, enterrando y desenterrando cadáveres en medio de la crisis de paradigmas; de la crisis del capitalismo y el socialismo; y de la crisis de la derecha radical y la vieja izquierda.

Esperemos que el IDEA sepa capitalizar la visita del Sr. Estado.

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