(01 de febrero de 2008) Un
grupo de hermanos indígenas del Pueblo Maco, habitantes de Santa Rosa
del Parú, municipio Alto Orinoco, fueron detenidos la semana pasada,
trasladados hasta el Retén Policial de Puerto Ayacucho, presentados
ante un tribunal, por no poseer licencias y otros documentos
relacionados a la navegación. En Amazonas, sólo contamos con las vías
fluviales para recorrer el interior de nuestro Estado, por tal razón, y
como ancestralmente lo hemos realizado, nosotros los indígenas, nos
trasladamos en nuestras curiaras y bongos, construidos con nuestras
manos y esfuerzos, sin tomar de la naturaleza más de lo que
necesitamos. También en muchos casos compramos los motores para las
embarcaciones, pero debemos cumplir no sólo con los requisitos legales
para obtener la permisología, sino además cumplir con una larga lista
de requisitos para comprar la gasolina.
Nos
someten a un sin fin de trámites, nos obligan a realizar cursos en la
Capitanía de Puerto, nos obligan, humillando nuestra condición, a
utilizar corbata para la foto de la licencia (¿es esto realmente
necesario?), nos imponen un curso, para enseñarnos a navegar, "con
brújulas", sin tomar en cuenta que por cientos de años hemos navegado,
río arriba o río abajo, con las estrellas y
la luna como guías. Acaso ¿no tiene validez este tipo de conocimiento?
¿Qué tenemos que hacer para que nos tomen en cuenta los juristas y
lleven estas costumbres a ordenamientos legales? Si bien es cierto que
tenemos algunas leyes que nos protegen, como Ley Orgánica de Pueblos y
Comunidades Indígenas, y además estamos convencidos de la importancia
del reconocimiento en la Constitución Bolivariana de 1999 de nuestros
derechos, nos preguntamos si ¿es suficiente que nos digan que tenemos
derechos, cuando todos los días nos llevan ante los tribunales y nos
condenan por cometer el delito de ser diferentes?
Los
pueblos indígenas estamos hartos de tener que agradecer por lo que nos
dan, cuando todo lo que recibimos nos los da la tierra y nuestros ríos, en
este momento de supuesta escasez, y en tiempos pasados, cuando el paro
de la oligarquía atentó contra la revolución, nosotros seguíamos
pescando y cosechando, así que cual modelo de soberanía alimentaria
debemos seguir? Estamos cansados de que los que saben sigan opinando
sobre nosotros y hablando por nosotros, los abogados, jueces y fiscales
nos siguen aplicando sus leyes, porque, según una Defensora Pública
Penal: "esos indios creen que tienen privilegios, pues no, la ley es
para todos…." Con este tipo de personas contamos para que nos
defiendan, si ni siquiera hablan nuestro idioma, no nos conocen y no
nos quieren conocer.
Hemos
denunciado la detención de piaroas por pescar, los yanomami por llevar
alimentos a sus conucos (la Guardia se queda con los productos, ¿a dónde
van a parar? ¿Será que los llevan a la mesa de los superiores como
recompensa?) Esto lo hemos estado resistiendo desde hace quinientos
años y nuestro Presidente sigue animándonos para resistir, pero el
enemigo está cerca, en cada punto de control, en cada mirada de
desprecio por nuestra condición, ya basta de tanto atropello, ya basta
de que nos sigan acusando a nosotros y nadie los acuse a ellos (Guardias
Nacionales, Fiscales del Ministerio Público, Jueces, Abogados, todos
por igual). Desde Amazonas seguimos construyendo revolución, cada día
de trabajo es un grano de arena para que nuestro país sea mejor.