Cómo creerle a la Alcaldía de Maracaibo

A estas alturas del mandato, es evidente que la Alcaldía de Maracaibo asumió la política de no pagar, argumentando infinidades de pretextos, que afortunadamente se han caído por su propio peso y tanto obreros y empleados como la comunidad en general, están consciente de que para este ayuntamiento privan los intereses particulares por encima de sus trabajadores.

Dicen que no hay dinero para la cancelación de deudas y el que tienen lo destinan a la realización de obras, cuando en el municipio impera la desidia, la indolencia y el abandono. Ni siquiera se ven los obreros con brocha y pintura, labor que muchas veces ordenan los gobernantes, para hacerle creer a la población que sudan la gota gorda trabajando por sus municipios.

En Maracaibo sólo realizan algunos maquillajes cuando requieren hacer bulla publicitaria, intentando llegar a la gente con mentiras, porque trabajos de envergadura no se hacen.

Argumentan también que recibieron una plantilla de trabajadores abultada que es imposible de cancelar -y eso aunque sabemos que la Alcaldía de Maracaibo posee una nómina gigantesca-, tampoco lo podemos creer ¿Por qué?, les explico: el alcalde Daniel Ponne desde que llegó al poder comenzó un despido masivo diciendo que debía bajar esa carga en vista de que le resultaba impagable, pero bota a los trabajadores y los sustituye por gente de su entorno o recomendados de amigos ¿entonces?

Poco le importan las leyes. Un Tribunal tuvo que ir hasta el ayuntamiento, para notificarle la medida de suspensión del decreto de reestructuración que desincorpora a cientos de sus trabajadores. Aunque según informaciones de prensa, ya Ponne lleva unas seis mil madres y padres de familia, que ahora están en la más dolorosa orfandad económica: buscando dinero desesperados que les permita mantener a sus hijos.

A la gente de la pasada administración no la perdonan, hasta los que se rasgan la vestidura justificando que trabajaron en la gestión de Gian Carlo Di Martino por un hecho coyuntural - porque sus corazoncitos siempre pertenecieron a Un Nuevo Tiempo-, andan de Loperan. Les dicen que van fuera del aire… fuera del aire…

Otro aspecto de analizar es esa lloradera que mantienen con el cuento de que el Gobierno nacional no le baja los recursos a la Alcaldía de Maracaibo, sin embargo, las ganas a este municipio son mucho mayor que las que tienen por la Asamblea Nacional.

Pregonan que el ayuntamiento no tiene dinero, pero sostienen una pelea a cuchillo por ser alcaldes. Quién puede creer que estos políticos opositores en Maracaibo trabajan por el amor al arte, si toda la vida han andado detrás de un cambur.


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