Siempre he
pensado que es muy difícil y hasta incomprensible entender los planteamientos
que hacen los sectores de la derecha, porque sencillamente ya es una
conducta patológica adquirida desde su nacimiento. Pero, parece mentira
que más difícil fue comprender algunos señalamientos hechos por ciertas
personas afectas a la revolución, en cuanto a la elección de candidatos
por la base dentro de las filas del PSUV.
Sin duda alguna
que la candidatura del moderador del programa La Hojilla, Mario Silva,
sorprendió a la militancia del PSUV y fue tal la sorpresa, que logró
posicionarse como el candidato de esta tolda política con un apoyo
abrumador. Los sectores populares lo ven como una esperanza para consolidar
una verdadera revolución en esta entidad.
"El tipo
ése que sale por las noches" tiene muy preocupada a la oligarquía
carabobeña, porque nuevamente se ha despertado el sentimiento chavista
en los sectores populares –que es donde está concentrada la mayor
cantidad de población votante– quienes le ofrecerán un apoyo incondicional
en el próximo mes de noviembre.
Para este servidor,
la aspiración de Mario Silva a la Gobernación de Carabobo, representará
un cambio estructural –de llegar a ganar– en las políticas que
en este momento han sido implementadas por el actual mandatario regional.
Nadie tiene la facultad de adelantarse a los acontecimientos y, mucho
menos este humilde "escribidor", pero creo que sí es posible.
No obstante, estoy convencido que los errores políticos cometidos en
el pasado, serán subsanados lo más pronto posible; no porque Silva
sea la solución, sino porque se trata de un proceso que estará regulado
por un cronograma establecido por el PSUV. El que piense que por llegar
a alguna dependencia gubernamental va a consolidar un proyecto personalista,
está muy equivocado, porque las decisiones de mayor relevancia serán
tomadas por el partido y por el pueblo.
Al observar
la movilización en los sectores populares de Carabobo, llegué a la
conclusión que es perfectamente factible mantener el espacio de la
gobernación. Mario Silva ha despertado la conciencia de los más desfavorecidos
en la entidad. No veía desde el año 2006, cuando se efectuaron las
elecciones presidenciales, la movilización popular como la que observé
en las asambleas donde se reunía Silva. Lo digo con toda responsabilidad
y no por adular, porque no me caracterizo por ello, sino porque existe
una realidad objetiva totalmente palpable.
La derecha
tradicional, junto a la derecha endógena –que se encuentra enquistada
dentro de las instituciones– hará todo lo posible para perjudicar
la candidatura de Silva. Los ataques contra él se han disminuido un
poco en los últimos días, pero esto no quiere decir que no arreciarán
en la medida que se acerquen las próximas elecciones. El objetivo,
es demostrarle al pueblo que votó por él, que se “equivocó”;
independiente que con esta acción mezquina se pierda la gobernación
y las 14 alcaldías. Quiera Dios que este servidor esté equivocado,
quiera Dios.
Por otra parte,
el Partido Patria para Todos, ya presentó sus candidatos a nivel nacional,
sin antes llegar a un consenso con las demás organizaciones políticas
que respaldan a la revolución. En el caso de Carabobo, Gustavo Hernández,
quien es el abanderado para la gobernación dentro de esa tolda política,
ha manifestado públicamente que no cederá a sus aspiraciones personales,
para apoyar la candidatura del conductor del programa La Hojilla. Sin
embargo, los argumentos utilizados son meramente subjetivos y vacíos
desde todo punto de vista, como por ejemplo, llegar a simplificar que
Silva no nació en Carabobo; nada más ridículo he escuchado en los
últimos tiempos. ¿Por qué no dicen lo mismo del Alcalde de Valencia?
Según tengo entendido, este señor es de nacionalidad española, pero
nadie dice nada. El alcalde del municipio San Diego tiene ascendencia
italiana, y nadie dice nada. Si contamos algunos casos similares dentro
de todo el territorio nacional, la lista será muy larga, y nadie dice
nada.
Aquí se trata
de consolidar un proyecto que está por encima de caprichos, de intereses
personalistas o de cúpulas con secuelas cuartorepublicanas. Se trata
del futuro de la patria. El enemigo no es la oposición interna; son
los intereses imperiales. No le hagan el juego a la derecha. "Unidad,
unidad, esa debe ser nuestra divisa", decía Bolívar.
Que rectifique
el que tenga que hacerlo y ¡CUIDAO! con lo que hace.
siguels@gmail.com