Tres "R" para el Zulia

Después de la derrota que sufrimos con ocasión de la propuesta de reforma constitucional, el mismo presidente Hugo Chávez, a comienzos del año 2008, convocó a lo que el denominó la aplicación de las tres “R”: revisión, rectificación y reimpulso de la revolución. Motivado por esa derrota se hicieron muchas reflexiones y debates. Apenas un año antes habíamos tenido una contundente victoria en las presidenciales del 2006, con más de 7 millones de votos; y en la reforma sacamos un poco más de 4 millones de votos. Aquellas reflexiones a las que convocaban las 3-R se hizo con un espíritu apocado y diría que muy tímido. Aún tenemos una deuda con esa discusión, así como con otras que no hemos dado priorizando siempre las urgencias políticas o de otro tipo.

En el año 2010 otra vez se habla de la aplicación de otras 3-R, a propósito de las elecciones de las parlamentarias, reunificación, repolarización y repolitización. Nuevamente el debate que se debió dar en aquella oportunidad se quedó en suspenso. Nunca dimos la lectura correcta de la coyuntura política, las razones de la derrota y de la disminución de un caudal de votos y de la descendencia del apoyo popular que habíamos tenido. Siempre se postergó el debate y la discusión hasta que llegamos a octubre de 2012, momento en el que a pesar de la victoria del presidente Chávez, la ventaja de 11,5% fue sorpresiva para muchos.

El sensible fallecimiento de nuestro comandante supremo en marzo de 2013, obligó a convocar a nuevas elecciones. El resultado ya es conocido por todos, la diferencia aunque por un universo de votos nada desdeñable abrió el camino nuevamente al desconocimiento de las instituciones y al abismo de un sector de la oposición, siempre tentado a las aventuras del golpismo. Siempre dado al arrebato, a patear la mesa, a creer todavía que el balón con el que se juega en el barrio es de ellos y tienen el derecho de llevárselo cuando les dé la gana. En su atrasada manera de ver las cosas el poder les pertenece, viene con ellos de nacimiento; el pueblo es un atracador porque les ha arrebatado lo que es suyo porque sí. Si no lo tenemos es porque nos lo han robado, dicen. Ahora les da por ver en el Presidente eterno del pueblo venezolano todas las virtudes que nunca confesaron. Qué casualidad, como sucedió en su momento con Bolívar. Quisieran que Chávez fuera un mausoleo y no el sentimiento de pueblo que es. En fin, en cualquier caso y más allá de lo que dicen, tenemos la responsabilidad histórica de aplicar el método de las primeras 3-R y luego las segundas. Seguramente allí estén las pistas para salir más fortalecidos de la coyuntura.

En el caso del Zulia, la aplicación de este método ya no es solo una opción como una obligación de altísima responsabilidad. Baste hacer dos apuntes para justificar ello. Uno: aquí el presidente Chávez siempre había ganado. Incluso al propio Rosales, viniendo de ser gobernador del estado, también se le derrotó. Dos: veníamos de victorias gigantescas en el año 2012. La primera de ella, la del mismo Chávez en octubre por más de 130 mil votos; y la victoria del gobernador Arias en diciembre.

Nos atrevimos a pronosticar, antes de la elección de abril, que por las victorias anteriores, debíamos darle a Nicolás Maduro la victoria con la contundencia de los dos eventos anteriores; pero no fue así. ¿Qué nos pasó? ¿Qué pasó en el Zulia? Las respuestas deben auspiciar un debate interno en todas las organizaciones sociales y políticas que han hecho de este proceso una gesta colectiva. Analizar los diversos factores y activar militantemente las 3-R, las primeras mencionadas por el presidente: Revisión, Rectificación y Reimpulso. Y entre ellas, Maracaibo demanda una atención especialísima y prioritaria; retrocedimos, perdimos espacios ganados. En Maracaibo urgen la reflexión y las 3-R.

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Henry Ramírez


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