Ameliach y las mujeres

El proclamado nuevo gobernador del Estado Carabobo, Francisco Ameliach Orta, en su discurso ante sus partidarios frente a la sede de la delegación estadal del Consejo Nacional Electoral, reconoció que el 80% de las organizaciones electorales de base del chavismo, esta conformadas por mujeres bolivarianas y reconoció que el trabajo de esas mujeres fue fundamental para alcanzar el triunfo en las elecciones del pasado domingo 16 de Diciembre.

En verdad, que lo dicho por el mayor en situación honrosa de retiro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y destacado participante de las rebeliones cívico militares del 4 de Febrero y 27 de Noviembre de 1992, no constituye una revelación sorprendente, por cuanto está más que visto y suficientemente probado, que las mujer bolivariana en el Estado Carabobo (y en todo el territorio venezolano) se ha constituido en la fuerza social movilizada más importante del chavismo, lo cual se prueba, no solo en su presencia en el tejido organizativo electoral, sino también en las movilizaciones regionales y nacionales y en las organizaciones del Poder Popular, llámese Contralorías Sociales, Mesas de Agua, Mesas de Energía, Mesas de Viviendas, organizaciones de inquilinos, ocupantes de tierras y viviendas urbanas, Consejo Comunales y Comunas.

Sin embargo, en Carabobo (y en el país), esa enorme contribución de la mujer venezolana a la defensa y el desarrollo de la revolución no se expresa en un aumento cuantitativo y cualitativo de su presencia en cargos de gobierno y representación popular, los cuales siguen siendo significativamente inferiores, en relación con los hombres, tanto en las ramas ejecutivas como legislativas de los órganos legislativos y de gobierno en el Estado.

Este inercia conservadora para producir los cambios de inclusión de la mujer en la dirección de los órganos de gobiernos y representación popular, no puede tener otra explicación que la del peso de la cultura machista y sexista existente en la mayoría de los hombre que controlan nuestras organizaciones políticas quienes, aún reconociendo explícitamente tal situación, poco han hecho para mejorar esa inequidad que representa el destacado papel de la mujer en el proceso revolucionario venezolano, respecto a los cargos de dirección de gobierno y representación popular, desestimulando la disposición al estudio, la organización y la participación creciente de las mujeres en el proceso político, ante las enormes dificultades para alcanzar tales posiciones.

En este marco, si el Programa de Gobierno del Gobernador Ameliach pretende erradicar la pobreza y demás lacras sociales en el Estado Carabobo, nadie más que las mujeres para conocerla y tener compromiso para superarla porque, tales lacras sembradas en la sociedad burguesa – aún presente – tienen como víctimas principales a la mayoría de nuestras mujeres, por las inequidades en las oportunidades de empleo, en las posibilidades de estudio, en la obtención de igualdad de salarios y en las oportunidades de movilidad laboral y en la atención social efectiva de sus hijos e hijas.

Si de lo que se trata es romper con la exclusión y las discriminación en la dirección del Estado, solo debe dársele la oportunidad de mando y dirección a las calificadas y dispuestas mujeres bolivarianas provenientes de las universidades y de largos procesos de aprendizajes en la administración pública y en la empresa y organizaciones privadas, en la distribución de cargos de Secretarios, Subsecretarios, Directores, coordinadores, presidentes de institutos autónomos y otros niveles de dirección y mando para apreciar la eficiencia, eficacia y honestidad como nuestras mujeres se conducen en el cumplimento de sus responsabilidades públicas, como lo están haciendo las carabobeñas Edmee Betancourt y Nancy Pérez en el gobierno nacional.

Todo lo anterior conduce a afirmar que esta revolución sigue teniendo una injustificada deuda política con la mujer bolivariana en el Estado Carabobo y que debería comenzar a ser atendida, en el inicio del gobierno bolivariano de Francisco Ameliach Orta, con la designación equitativa de mujeres y hombres en el Consejo de Secretarios del Gobierno Bolivariano del Estado Carabobo, reconociendo de esa manera el aporte fundamental de la mujer carabobeña a su triunfo electoral en los pasados comicios del 16D pero, especialmente, dándole la oportunidad a las dirigentes políticas, gerentes públicas, intelectuales, artistas y académicas, comprometidas con la revolución, a que contribuyen a la realización de una gestión honesta, eficiente y eficaz de un gobierno obligado hacer desaparecer de la historia del Estado Carabobo y el país, la nefasta dinastía burguesa de los Salas Romer y sus beneficiarios de la oligarquía traidora valenciana, dándole a nuestro pueblo, “las mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política” como lo indicara el Libertador Simón Bolívar y lo reclama permanentemente nuestro Comandante Hugo Chávez Frías.

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