Con el soplo del Comandante en estos pueblos dejados a la buena de Dios...

De todos los Estados de Venezuela, en donde la campaña electoral ha sido más dura y cruenta para la revolución ha sido en Mérida; mucha más fácil es la situación que se está presentando en Táchira, por ejemplo, a pesar de que fue únicamente en estos dos estados donde se perdió la Presidencial, y pese a que por muchos más votos se nos castigó en esa tierra de don Cipriano Castro. Pero en Mérida, pesan dos cosas terriblemente dolorosas y muy tristes: no hemos tenido una gobernación revolucionaria desde hace doce años: Puros traidores han sido los que han gobernado este territorio, tanto Florencio Porras como Marcos Días Orellana fueron totalmente dos grandes fiascos. Hay que ver lo que es cargar con los desastres, los desalientos y torpezas dejados por este par de descomunales Frijolitos, y tener que hablarle el pueblo que ellos han traicionado. A pesar de todo estos pueblos aman con devoción sincera al Comandante.

Para completar, la traición de estos dos escuálidos ha funcionado sincronizadamente para tratar de causar el mayor daño posible a la revolución. Marcos Díaz Orellana todavía presta apoyo a Florencio a través de muchas de sus mediocres y apátridas Direcciones. No olvidemos que el día que se desató la campaña para gobernadores, Marcos Díaz decidió sabotearle todos los recursos al partido PSUV: celulares, carros, data, oficinas.

De modo pues, que Alexis Ramírez ha tenido que luchar contra estos dos grandes camaleones, y contra la derecha más nefasta, la de Lester y las bandas de delincuentes que dejó aquí sembradas Nixon Moreno. Por su parte Florencio Porras ha estado utilizando la imagen del Comandante para confundir; ha tratado de dividir al partido insistentemente en todo el extenso territorio merideño.

Ha sido una campaña muy dura para Alexis, así y todo, las últimas mediciones lo están dando a ganador, con unos ocho puntos por encima del más cercano, el redomadísimo escuálido Lester Rodríguez.

Particularmente maravillosa, fue la gira que hicimos con Alexis, por algunos de los Pueblos del Sur, los días domingo y lunes (2 y 3 de diciembre): Salimos a las 7 de la mañana. El encuentro con sus brigadas revolucionarias fue por los lados de la Pedregosa Sur, comandadas por la solidaria y gran luchadora María Alejandra Castillo, siempre pletórica de fuerzas, a pesar de las pocas horas sin poder dormir que lleva desde hace meses. Allí el Pedregosa Sur, nos encontramos con el amigo Carlos El Aissami quien venía al volante con otros cinco acompañantes. La mañana era brillante, iluminado las verdes montañas, alegre y decididos los corazones para dar el combate. Nos detuvimos a tomar café en El Anís, y allí nos encontramos con Alexis Ramírez. Ya en el carro de Carlos, enrumbamos hacia los Pueblos del Sur, vía Tovar, torciendo hacia el pueblo de Guaraque. Íbamos hablando sobre la situación política en Siria, Palestina y Egipto. Saludábamos a la gente que nos encontrábamos por el camino, y algunos campesinos, mujeres y niños, en las puertas de sus casas, alzaban la mano y decían:

- Pero miren pues, si es Alexis.

El camino, cuesta arriba, muy malo y reciamente culebrero.

Ese también fue parte de nuestro tema: la indolencia y falta de conciencia de todos los gobernadores que hemos tenido, cada uno siempre peor que el que le sucedía. Cuerda de bandidos y farsantes. Todos se aprovecharon de la figura de Chávez para montar sus propios feudos, sus propios enclaves y degenerados grupitos. Haciendo fortunas con las comisiones que le dejaban los contratistas. Robo tras robo y olvidándose totalmente del pueblo. Los pueblos quedaban tirados por los caminos como perros sarnosos al que se les echaban minucias miserables. Increíble, pero doce años perdidos llevamos en Mérida, en medio de nuestra revolución.

Llegamos al pueblo de Guaraque y fuimos escoltados por docenas de motocicletas hasta un club que queda en las afueras del pueblo. Allí estaba encendida la música, la alegría de la gente sencilla, las consignas revolucionarias, el candor de las liderezas que sazonaban con fervorosas muestras de solidaridad, la llegada del candidato Alexis Ramírez. Se instaló el encuentro en un improvisado auditorio en cuyo estrado se colocaron además de Alexis y el alcalde Carlos Guerrero con su señora, los candidatos a la Asamblea regional: el Coco Reyes, Chema y la “Morocha”.

Empezó el acto con el himno nacional y el himno del partido PSUV. Se dieron los encendidos discursos, estallaron los victoriosos aplausos; gente de pueblo, gente trabajadora, agricultores, amas de casa. A la una de la tarde concluyó el acto y en el traspatio del Club en una inmensa olla ardía el sancocho. Líderes y pueblo compartieron el rancho como en los tiempos de Bolívar: presas de gallinas pica tierra, yuca, queso ahumado de la región y bastante apio amarillísimo, del mejor de Venezuela.

A las 2 de la tarde emprendimos viaje hacia la YE, camino de Canaguá. El verano ardiente, y vamos siendo escoltados por los preciosos valles, las hondonadas infinitas y los cielos despejados. Una cosa piensa el burro y otra el que lo ensilla. Pensábamos detenernos en El Molino, pero aquellas distancias tan grandes lo impedían. Hubo rearreglos en el camino y yo me pasé al carro que ahora conducía Alexis y en el que también iba María Alejandra. Carlos El Aissami continuó en el suyo con otros cinco acompañantes. El tema siempre presente era cómo arreglar aquellas vías agrícolas tan dañadas, tan olvidadas. Alexis iba pensando en crear empresas mixtas, en montar un campamento con varias maquinarias.

Y nos poníamos a hacer un recuento de lo hecho hasta ahora por el candidato Alexis desde que se inició la campaña: Ha recorrido prácticamente los 23 municipios y las 86 parroquias dos veces. Hay municipios, que quedan unas a siete, ocho o nueve horas, desde Mérida, por caminos muy difíciles de transitar, como lo es el municipio Padre Noguera, en Santa María de Caparo, por allá en los confines con el estado Barinas.

En un rápido análisis de los realizado hasta ahora por nuestro candidato, tenemos un cálculo a groso modo de lo siguiente:

1- ha estrechado unas 37.427 manos,

2- ha recorrido en carro unos 3.227 kilómetros,

3- ha andado a pie unos 727 kilómetros,

4- ha dado 221 discursos,

5- ha visitado 5.847 casas,

6- han hablado directamente con unas 23.812 personas,

7- ha hecho 395 caminatas,

8- ha asistido a 38 programas de radio y a 17 programas de televisión,

9- ha dado 21 ruedas de prensa,

10- ha asistido a 43 reuniones con distintos sectores de la vida pública: comerciantes, estudiantes, cultores populares, consejos comunales, profesores, maestros, médicos, obreros de la construcción, etc.

No ha perdido un sólo minuto, cada día.

Toda una campaña contra corriente, en la que no dudamos, que Alexis será el vencedor, porque como nunca en el pasado se había visto tantas esperanzas, tanto fervor y decidida fe de que ahora sí todo será distinto: lealtad, lealtad y mil veces lealtad al Comandante y al proceso.

Tenemos confianza en tu triunfo, camarada Alexis.

Hacíamos estas evaluaciones en este viaje a los Pueblos del Sur: llegamos a Canagua, a las cinco y medida de la tarde. El pueblo todo volcado en las calles; la calle principal se llenó de bote a bote, y Alexis subió a una enorme tarima acompañado del Alcalde Carlos Chacón y numerosos líderes populares. Compartimos un sancocho y la jornada duró hasta la 8:00, cuando partimos para Chacantá, en medio de un polvoriento camino, donde llegamos a las 9 de la noche, escoltados por docenas de motociclistas.

Chacantá esperaba jubilosa, y el candidato subió al balcón del pueblo y dirigió unas encendidas palabras que arrancaron emocionados aplausos. Bellas muchachas engalanaban la plaza, llenaban de hermoso colorido el acto, pidiéndole a Alexis que no les fuera a fallar para las ferias que se darían a finales del mes de diciembre. A las 10 de la noche salimos para Mucuchachí donde llegamos a las 11:30. Aquí nos metimos en la Casa del Poder Popular en el que estuvimos debatiendo sobre diversos problemas de las comunidades, hasta más allá de la media noche.

A las 6 de la mañana del día lunes ya nos encontrábamos en pie de guerra departiendo con los campesinos y metiéndole el pecho a los problemas. Aquí con la ayuda del camarada Miguel Rodríguez pudimos resolver un grave problema que enfrentaba el pueblo desde hacía varios meses. Visitamos el Centro Ambulatorio, se tomó nota del problema de la Ambulancia que presentaba dificultades para trasladar heridos o enfermos, y se atendió la situación de un niño que requería con urgencia ser trasladado a la capital. De aquí nos fuimos a visitar una de las más bellas Escuelas Técnicas de Venezuela, en la afueras de Muchachí, donde se produce abono, se crían cachamas y cerdos. Se palparon los problemas, se conoció de cerca otra vez el drama de las vías agrícolas, se discutió las posibles soluciones y emprendimos viaje hacia los confines de aquellos pueblos, hacia San Antonio de Campo Elías, donde llegamos a la una de tarde.

Aquellos caminos estaban plagados de tremendos obstáculos, pero la belleza de las montañas, de los bosques nublados y de la gente sencilla y trabajadora que encontrábamos a nuestro paso, era un aliciente extraordinario que nos inoculaban fuerza y valor para proseguir nuestra marcha. A la entrada del pueblo de San Antonio de Campo Elías nos esperaba una tropa de muchachos y muchachas en sus motos, que lanzando cohetes y batiendo banderines rojos nos fueron escoltando hasta el pueblo. Habló en candidato con los lugareños hasta las tres de la tarde, y luego, probamos un gustosa sancocho para proseguir nuestra marcha hacia Aricagua. Mucha gente de San Antonio de Campo Elías, nos acompañaron hasta Aricagua, cruzando toda una carretera destapada, de modo que llegamos como a las cinco de la tarde todo encurtidos de polvo amarillo. El pueblo estaba de fiesta, con sus cohetes, sus vistosos colores de la revolución. El candidato Alexis remató con un contundente discurso en un territorio dominado por un alcalde de oposición que tiene en estos momentos un gran rechazo. Como a las ocho de la noche salimos de Aricagua, a través de magníficos abismos y terribles caminos pedregosos y culebreros. Llegamos a Mérida a media noche, sintiendo que todo nos había salido redondo y que habíamos tratado de dar el máximo de cada uno de nosotros. Las evaluaciones de aquella realidad darán para un trabajo muy extenso que nos llevará varios meses de análisis: desempleo, pueblos deprimidos, promesas insólitamente incumplidas, dolor, penas, sueños, ilusiones,...

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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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