El triunfo seguro del Prof. Luis Acuña Cedeño (I)

Una vez más nuestro Comandante demuestra su gran tino a la hora de tomar decisiones trascendentales y en buena hora para los sucrenses, al designar al camarada Prof. Luis Acuña Cedeño como candidato del PSUV a la Gobernación de nuestro atribulado y desdeñado Estado a manos de los gobernantes de turno.

Para los que no lo conocen, Luis es un hombre polifacético: reconocido ensayista, cuentista, carpintero y amén de su dilatada carrera política y académica, que diseccionarla acá nos llevaría cuartillas. Más allá de su dilatada trayectoria es un hombre con un estilo muy particular de oratoria, que a muchos no gusta por no poseer un verbo encendido como muchos otros que han puesto la gran torta a la hora de obrar en pro del pueblo y sus intereses.

Con su particular y serena forma de hablar y obrar es un hombre comprobado como un servidor público al servicio del pueblo y sus necesidades, lo cual demostró fehacientemente cuando siendo decano de la UDO-Sucre, en contracorriente, crea la extensión de Carúpano, que posteriormente le cuesta una sanción indecible (expulsado y preso) por parte del Consejo Universitario y su rector adeco Clemente Vallenilla, cuando sólo quiso hacer una labor social sustentada en sus convicciones como hombre de pueblo a sabiendas de la preponderante importancia de la educación para su desarrollo.

Por eso creemos en Luis, curtido en la humildad, probo y de una reserva moral comprobada en su ya extensa carrera como gerente en todos los niveles que lo ha requerido el Proceso Revolucionario como Constituyentista, Ministro, Diputado y ahora como Gobernador.

Como Gobernador y adalid de la política en nuestro Estado, esperamos que enrumbe al Estado por senderos de prosperidad, sin sectarismo, que el Partido y el Gobierno se fortalezca con los mejores hombres acendrados en las luchas revolucionarias de décadas (algunos perdieron el rumbo) y que han sido marginados por su estatura moral y no como se viene haciendo, donde prevalece el amiguismo, el nepotismo y el jalabolismo, propio de la IV República, donde se nombra una dirección del Partido con gente que no se le conoce trayectoria revolucionaria de ningún tipo y, peor aún, se dividen en porcentajes los curules políticos a medianoche proponiendo personas desconocidas obedeciendo a intereses personales e indecibles, que vienen socavando las bases de nuestro hermoso Proceso.

Es importante resaltar que da un dejo de escozor, ver esos mismo vividores o politiqueros de oficio merodear durante la campaña buscando protagonismo con el fin de capitalizar prebendas para sus intereses personales y continuar con lo mismo, pero sabemos que al final tú sabrás darle su real dimensión dentro del Proceso.

El autor es: Prof. (Miembro de CERROJO)


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