Monagas en Revolución

El estado Monagas es uno de los estados que se mantenía apegado a la herencia adeca, liderada por una oligarquía criolla que encontró su mayor expresión en la época del caudillo (hoy en cuarentena) Alfaro Ucero y que continuó hasta nuestros días, tras el mandato de su más connotado admirador y discípulo, Guillermo Call.

Si bien hicieron historia, en la conducción administrativa de este estado, dejaron sus secuelas y hondas raíces en negocios y fórmulas de contratación, las cuales se prolongaron en la manera de operar la administración pública y en arraigados tentáculos de grupos económicos, que amasaron jugosas fortunas a la sombra del poder.

De ellos, un discípulo de la filas adecas, se desprendió por aquello de “Cría cuervos y te sacarán los ojos”; como lo representa hasta nuestros días, el pupilo que rompió banderas y quemó las naves al enterrar su pasado adeco: “El Gato” José Gregorio Briceño.

Apegado a la disciplina partidista, navegó en varias aguas turbulentas y cruzó la frontera del chavismo para subsistir; pero no soportó la tormenta de Diosdado Cabello y sucumbió a las tentaciones y “se suicidó en primavera”; como lo reseña la obra de teatro de Alejandro Casona: “Prohibido suicidarse en Primavera”.

El Gato, a pesar de emular al célebre “Gato con Botas” de Charles Perrault, no pudo engañar al Marqués de Carabás y se le acabó la magia; porque no pudo convertirlo en ratón para comérselo y como dice el final de la historia de Perrault, “el gato se convirtió en gran señor, y ya no corrió tras los ratones sino para divertirse”.

Muchos le escuchamos, al momento de desprenderse del chavismo, que se mantendría hasta el final independiente. Todos sabemos además lo que sufrió al ponerse la camisa roja y retratarse con el Comandante Chávez. Fotos que quedaron para el baúl de los recuerdos. La verdad es que no cumplió su promesa y su osadía, inspirada en la misma de “el gato con botas”, lo llevó a pactar con los majunches y se anotó mal en las pasadas elecciones del 7 de octubre, a pesar de su buen olfato político que parece comienza a fallarle.

Hoy la realidad en Monagas es otra. El panorama no se muestra tan fácil en el ajedrez político, porque las fichas aún son movidas por maestros de la vieja escuela del caudillo, vendedor de cigarrillos. A quien debemos recordar, le pagaron mal sus propios compañeros de partido en diciembre de 1998 y por cierto, quemó voladores el día que ganó el Presidente Chávez… (Le pusieron candado y cadenas en las puertas del partido del pueblo; entre ellos, el actual secretario general, Henry Ramos Allup y otros discípulos, como “el burro” Martínez, quienes huyeron del país).

El tiempo el implacable en política es difícil de predecir y como dice una sentencia “la política hay que leerla al revés. Con la llegada de la revolución bolivariana, Monagas entró en otra etapa de la historia, la cual apenas comienza. En el Psuv, parodiando a García Márquez, “la procesión va por dentro”. Allí quedan todavía muchos discípulos y alumnos del caudillo, quienes han comido en diferentes gestiones: la de Guillermo Call, la del burro Martínez y la del mismísimo gato Briceño; ahora, se disfrazan y le ponen alfombra roja a Yelitza Santaella.

El Comandante Chávez, quien ha aprendido mucho en estos 14 años de Revolución Bolivariana, sabe a quien escogió como lideresa para esta batalla que se avecina. Yelitza Santaella, además de tener comprobada experiencia política y administrativa, sabe por donde van los tiros en esta tierra minada del pasado de la IV República y la cual, ahora con firmeza, se enrumba para hacer realidad la verdadera revolución en Monagas.

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