El cuento de la culebra y el bejuco podría estar presente en Carabobo

No nos caigamos a mentiras: la oposición también sabe de estrategias y ¡vaya como! Utiliza la mentira inteligentemente y conoce y entiende como ensamblarla al sistema de medios de comunicación (que dominan a su antojo en Venezuela) para que surta sus asquerosos efectos. Además posee el apoyo financiero de la oligarquía interna (quien también se califica como propietario) y de la foránea, no solamente de los EEUU; también de Colombia, España e Israel, entre otros no menos suculentos, para destruir la Revolución  Bolivariana y a su líder Hugo Chávez. Sus especialistas en publicidad y propaganda utilizan al igual que lo hizo en su oportunidad Joseph Goebbels [ministro de propaganda en la Alemania de Adolf Hitler durante la segunda guerra Mundial], la atrofia del antagonista a través de una habilidosa mezcla de veneno, calumnias y señalamientos, como canales de traslación de temores hacia las masas, manipulando su psique.

Además, usa como aforismo: los mitos, imágenes y consignas para desplegar su mensaje encubierto de desprecio por la humanidad, sembrando odio, confusión e intoxicación.

Esta forma de actuar de la oligarquía Venezolana no me hace menos que dudar de la información que recibo por correo o leo en la prensa acerca de supuestos convenios de nuestro candidato socialista a la gobernación de Carabobo con sectores hartamente conocidos como oposicionistas recalcitrantes.

¿Será que la oposición está usando nuevamente la mentira para crear confusión o, ciertamente está ocurriendo? De nuevo recuerdo a quien fuera ministro de propaganda de Adolf Hitler en la Alemania Nazi cuando estableció en uno de sus postulados: "Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá".    

Ahora bien, surge la interrogante: ¿Qué de malo puede tener que nuestro candidato del PSUV establezca convenios o solicite apoyo de quienes nos han adversado y además algunos son de la oligarquía y otros les sirven? Veamos.

Partamos de lo que significa Revolución: "Cambio o transformación radical y profunda con respecto al pasado inmediato", cambios que generalmente son circunstanciales que se ameritan en el momento y que necesariamente son políticos y sociales, la mayoría de las veces rápidos y en otras violentos.

La Revolución Bolivariana es aún incipiente. Todavía no hemos alcanzado la totalidad de los cambios: en lo económico, cultural, religioso, social, militar, tecnológico y político necesarios para lograr el tan ansiado socialismo.

Pero como podemos avanzar para alcanzar nuestro objetivo de revolución socialista, si estamos permitiendo la entrada dentro de nuestra fuerza fluvial a una corriente en contra que solo formara torbellinos obstaculizadores, con mucha más razón si estamos conscientes de que este proceso de transformaciones es sumamente difícil y que no basta con aceptar los errores; es necesario corregirlos y aprenderlos para no incurrir permanentemente en ellos.

¿Para qué hacer entonces tratos con los que nos desprecian y nunca jamás van a cambiar? ¿Para evitar así que se nos catalogue de excluyentes por contravenir lo estipulado en nuestra Carta Magna aprobada en referendo constituyente el 15 de diciembre de 1.999? ¡Qué desasosiego me embarga el solo pensarlo!

Es que acaso, al no tomar en cuenta a los que han demostrado ser revolucionarios, inteligentes, intelectuales y profesionales, que han manifestado voluntariosamente su deseo de trabajar por este proceso revolucionario, con los suficientes conocimientos ideológicos y filosóficos no es exclusión o, ¿Qué nombre le podremos dar?

No creo que estos personajes anti revolucionarios y anti chavistas, simplemente vayan a trabajar en el rol de obreros, eso sí que sería inclusión. Hay que bajarse de esa nube, ningún obrero pone condiciones personales que no estén previstas en una convención.

Indaguen en todas y cada una de las empresas y organismos del estado y se asombrarán de la cantidad de infiltrados, flojos, saboteadores y despóticos servidores públicos escuálidos, ocupando puestos claves y de otra índole, desplazando a nuestros cuadros y bloqueando el ingreso de gente capaces y firmemente identificados como revolucionarios. Créanlo, se cuentan por miles y lo que es peor: con la supuesta anuencia de los gerentes vestidos de rojo y el apoyo de nuestros representantes dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Hablar con la oposición y sus amos: la oligarquía; sí, si ellos así lo manifiestan abiertamente, pero después que estemos en la gobernación con nuestro gobernador y su equipo legítimamente revolucionario, no antes y menos bajo condiciones que comprometan la realización de nuestros cuadros.  

Me niego a creer rotundamente en la posibilidad que, nuestro estimado candidato revolucionario, pueda estar haciendo sombras con la oposición, sus empresarios, sabiondos y científicos galácticos, para hacer convenios y equipo con ellos, para enlodar la exitosa batalla de decisión soberana, limpia, transparente y consciente que reeligió democráticamente a nuestro presidente Comandante Hugo Chávez, que dicho sea de paso: representa un aval en el caudal de votos para Francisco Ameliach que recibirá el próximo 16 de diciembre de 2012.

Sin embargo, importante recordar lo acontecido a nuestro otrora gobernador "socialista" identificado con la revolución, toda vez que se comprometió con quien no debía, rodeándose de gente adepta al servicio de la oligarquía y de todos es sabido lo que le sucedió. De ser un gobernador inderogable y futuro candidato, quizás, a presidente del PSUV o cualesquiera función pública elegible, a un casi olvidado colaborador en defensa de la revolución en aquellos aciagos momentos de diciembre de 2002 que la colocaron en peligro. Sus oídos se tornaron sordos y su mirada se fue al cielo.

Es por ello que me atrevo a escribir estas líneas para advertir a nuestros camaradas, a que no se dejen llevar por las mentiras de la oposición y estar atentos con los halagadores de oficio, porque aquí en Carabobo estamos mordidos de culebra y nos asustamos cuando vemos un bejuco. "Nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad" Cicerón.

El autor es: Contador Público. Magister en Sistemas y Procedimientos. Especialista en Planificación Estratégica

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