Ante la inseguridad la clase media del sureste de Caracas vive cada vez más temerosa

La oferta de seguridad ofrecida por Capriles ha resultado una auténtica falacia

La política bolivariana de seguridad que enarbola Elías Jaua está concebida desde una perspectiva de integralidad que abarca a todos los sectores de la colectividad mirandina.

 En la reciente elección presidencial que se desarrolló  en nuestro país, y en la que el pueblo venezolano expresó, una vez más su confianza e identificación con el Comandante Chávez otorgándole su apoyo con un sólido 12% por encima del candidato perdedor, Capriles Radonski; la oposición basó su campaña en la propuesta del "progreso", haciendo especial énfasis en la idea de la seguridad, relacionando la noción del progreso con la certidumbre necesaria frente a la inseguridad. Los asesores de Capriles asumieron la inseguridad ciudadana como el "filón" de su campaña, explotando la necesidad humana de la seguridad para la vida, para los bienes, en la interacción social, etc. Manejó con insistencia, el candidato opositor, la idea-fuerza que un gobierno por él dirigido sería garantía de progreso y de paz y de seguridad ciudadana para todos los venezolanos.

Evidentemente que los ciudadanos venezolanos, en su gran mayoría, hicieron caso omiso al planteamiento del candidato de la derecha opositora aunque, ciertamente, si hubo sectores que se identificaron con su predicamento. Es el caso de los llamados sectores medios de la zona este de Caracas, concentrados mayormente en los municipios metropolitanos mirandinos (Sucre, Baruta, Chacao y El Hatillo), en los que hubo centros de votación en los que la proporción a favor de la opción derechista alcanzó hasta más del 90% de los votos. Estos sectores, altamente influenciables por la mediática derechista fueron convencidos de que el Comandante Chávez- a quien por cierto, muchos de ellos, apodan como el zambo, el simio, el mico, etc,- era derrotable; o sencillamente se auto convencieron de que un resultado favorable a sus expectativas políticas era posible; el micro ambiente social en el que desenvuelven su vida, a manera de getto  confortable les potenció o les indujo esa retroalimentación.

Estos sectores fueron y son un caldo de cultivo propicio para que propuestas como las formuladas por Capriles, en materia de seguridad, por ejemplo, tuviesen eco o fuesen aceptadas  en el entendido que la propuesta caprilista era garantía de su seguridad, tanto particular como clasista. Y ello, a pesar de que basta un somero análisis de la realidad que los circunda para detectar o determinar la endeblez de los planteamientos del fallido candidato; la falacia que significa su oferta de seguridad para estos sectores de capas medias que constituyen su principal base de apoyo social y electoral, sobre todo ahora que aspira retener la gobernación del estado Miranda, como premio de consolación ante su fracaso del 7 de octubre.

Miranda: estado más inseguro del país

En declaraciones vertidas a los medios, en días pasados, el ministro del Poder Popular para Interior y Justicia, General Néstor Reverol Torres, destacó que "Miranda es el estado más inseguro del país, en el que se han cometido 2079 homicidios en lo que va de 2012, cifra que representa un promedio de 68 víctimas por cada 100mil habitantes": Resaltando, además, el alto funcionario que, lamentablemente ," este estado presenta una variación del 24% del incremento de la incidencia delictiva y también 56% de aumento en el hurto de vehículos". Realidad esta que es la que lleva a declarar, también, al director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Luis Fernández, sobre la imperiosa directriz de" atender al estado con la mayor cantidad de incidentes delictivos y la mayor tasa de incidencia en el país".

Planteada así las cosas resulta, por decir lo menos, ilusoria, fantasiosa e irresponsable la formulación de Capriles Radonski en esta materia, concentrada en el slogan de campaña, "La seguridad es el camino", cuando el saldo que puede presentar en su balance de gestión, al cabo de cuatro años como gobernador es tan negativa y lamentable; pero, más penoso aún ha de resultar para esos sectores medios que cifran sus expectativas en un liderazgo a todas luces fallido, ya no sólo en ofrecimiento intencional sino en los magros resultados, dado que son ellos los que más padecen y sufren el incremento de la acción delictiva.

La industria del secuestro

El secuestro es la modalidad delictual que ha despuntado, en los últimos años, en el país, pues es de los delitos más lucrativos y atractivo para el hampa, donde los autores corren  menos riesgos, implica una logística poco costosa y obtienen mayor rentabilidad.

Según el estudio de criminólogos, como Fermín Mármol García, el delito del secuestro, tal como ahora se practica en Venezuela, es un producto que nos ha sido exportado, fundamentalmente, de México y Colombia, y ,que en nuestro país, ha alcanzado una expansión realmente alarmante, al ocurrir, según cifras extraoficiales, más de 3 mil plagios al año aún cuando sólo se denuncian el 30% de los casos, es decir, el 70% no es registrado policialmente, entre otras razones, por temor de las víctimas ante la presunción de que en el hecho delictivo estén involucrados agentes policiales.

Pues bien, ocurre que el flagelo del secuestro tiene su asiento, especialmente, en las zonas residenciales de los sectores pudientes, las capas medias y altas, económicamente hablando;  que en el caso de Caracas están ubicadas, fundamentalmente, en el este y el sureste de la ciudad, o lo que es lo mismo, en la subregión de la zona metropolitana gobernada por  Capriles y por  4 alcaldes que les son afectos en sus afanes opositores. He allí un punto de desencuentro que cada vez puede ensancharse en el bloque social opositor, si, por el contrario, esos sectores medios comienzan a percibir y sentir en la propuesta y en la acción bolivariana una respuesta efectiva en un aspecto tan importante de su vida existencial.

Propuesta bolivariana

En materia de seguridad, la propuesta bolivariana que está presentando el exVicepresidente Ejecutivo de la República, sociólogo Elías Jaua, para la consideración del electorado mirandino, en la que se incluye, naturalmente, a los sectores medios, esos a los que el candidato perdedor no ha sabido darles respuestas, parte de una consideración básica que es la de garantizar la debida articulación entre todas las instancias gubernamentales en función de impulsar una política integral y efectiva, en todos los ámbitos, y, en especial en el de la seguridad,  necesidad sentida por toda la población. El desarrollo de estrategias tendentes a la prevención integral y convivencia solidaria; fortalecimiento de los órganos de seguridad ciudadana (despliegue de la Policía Nacional Bolivariana, policía estadal y policías municipales y dotación de vehículos (patrullas y motocicletas, etc) para el constante patrullaje;  modernización del sistema penitenciario; asistencia oportuna y pertinente a las víctimas de la violencia, serán, entre otras, las medidas a desarrollar por Elías Jaua en su condición de gobernador de la entidad mirandina, a la cual conoce a plenitud . Teniendo Jaua otro elemento adicional muy importante y es que goza de la plena confianza del Presidente Chávez y, en consecuencia, tendrá en él su principal punto de apoyo para implementar todas las acciones que sean menester para el enfrentamiento y el combate al delito y sus secuelas y para realizar, en general, una excelente gestión de gobierno.

Las capas medias de la sociedad mirandina deben tener la certeza de que el gobierno de Elías Jaua será efectivo y está concebido para atender a todos los estratos sociales, sin distingo de ninguna naturaleza. Su acción de gobierno estará destinada a enfrentar los acuciantes problemas que afectan a todos los mirandinos, de manera especial, el de la inseguridad, que sin duda, actualmente, angustia a la ciudadanía y que el candidato perdedor no ha sabido o no ha podido enfrentar.

Para muestra un botón

El pasado martes 23 de octubre, la población de El Hatillo estuvo sometida durante 6 horas, a partir de las 6 a.m., a una tranca vehicular que propiciaron los trabajadores del volante de 5 líneas de taxi y de una de transporte colectivo, en protesta por el asesinato del chofer Carlos Tarazona, de52 años de edad, el socio 60 de la Línea La Lagunita- El Hatillo, quien, en la noche del viernes para sábado anterior, fuese víctima de una acción de secuestro, tortura  y vil asesinato; situación que originó la decisión de sus compañeros de trabajo de trancar todas  las vías de acceso y salida de vehículos del municipio, con la finalidad, por una parte, de denunciar el hecho criminal y exigir su esclarecimiento y, por la otra, de llamar la atención de las autoridades y de la opinión pública nacional en torno a la indefensión en que se encuentran en materia de seguridad.

El sentir de los choferes es que no hay respuesta a la inseguridad que los acogota permanentemente, con alguna frecuencia los atracan y asaltan a los pasajeros de las unidades colectivas sin que ocurra una acción policial preventiva ni represiva capaz de contener estos hechos delictivos; lo cierto es que esta acción de protesta ocasionó un trastrocamiento de la cotidianidad de la ciudadanía, muchos estudiantes no pudieron asistir a sus colegios, muchos trabajadores y trabajadoras no concurrieron a sus puestos de labor y a otros tantos ciudadanos se les imposibilitó cumplir con sus variados compromisos: Total se produjo un caos en la vida cotidiana de la sociedad hatillana.

Los medios opositores pretendieron utilizar la acción de protesta atribuyéndole al gobierno nacional la responsabilidad en cuanto a la situación de inseguridad presente en el municipio, olvidando, interesadamente, que El Hatillo al igual que los otros municipios del este de la ciudad capital están gobernados por conspicuos dirigentes de la derecha opositora y que esta subregión forma parte de la circunscripción mirandina que está gobernada, como se sabe, por el candidato perdedor, Capriles Radonski, ahora lanzado a la reelección. Evidentemente que estamos frente  a una situación manejada con la acostumbrada ligereza e irresponsabilidad por parte de la mediática derechista opositora, que, precisamente, en esta zona del país es donde alcanza mayor audiencia y tiene mayor número de lectores y donde la derecha cuenta con un nicho de apoyo fundamental para su proyecto político- electoral.

Al darle un sesgo ideológico y electoralista al grave problema de la inseguridad, la derecha está obviando, si acaso, una arista prioritaria  para el abordaje de un problema que, hoy por hoy, afecta a toda la sociedad y cuyo enfrentamiento y solución requiere del concurso de todos, en especial de los medios de comunicación (televisivos dixit) cuya incidencia en los niveles de violencia está suficientemente demostrado. El de la inseguridad es un problema de tal magnitud, incluso a nivel mundial, que sólo podrá ser abortado en un proceso envolvente en el que debe estar involucrado la sociedad en su conjunto; cuando la delincuencia se manifiesta no hace distingo de clase ni de preferencia política, golpea y afecta a todos por igual.

En este sentido, Y Ahora, recogió la opinión de vecinos hatillanos, como es el caso de la señora Trina Peraza, vecina oriunda de El Hatillo, quien manifestó que la drogadicción es uno de los problemas que con más fuerza está afectando a la población, en especial a la juventud y que, lamentablemente, no se siente la acción de la policía, ni de la municipal ni de la estadal,  combatiendo este flagelo, por el contrario, señala ,esta madre de familia, su preocupación, que es la de muchos vecinos , por el relacionamiento de ciertos agentes policiales con personas, al parecer, vinculadas al "negocio" de la droga.

Por su parte, el ingeniero Camilo Castro, activo miembro del Consejo Comunal del Casco Histórico de El Hatillo nos expuso lo que es el sentir de la organización comunal con relación a la amenaza del secuestro, que en este municipio alcanza niveles alarmantes, particularmente, en la modalidad del "paseo rápido o secuestro expreso", que es el no planificado con antelación por sus ejecutantes sino que a la víctima se le ubica, fortuitamente, por el vehículo en  que anda, la vestimenta que lleva, es decir, por la apariencia; retienen a la víctima, le dan un paseíto, mientras determinan la forma de sacarle dinero, amenazando a la familia, utilizando los cajeros bancarios, etc, con el agravante de que algunas féminas han sido violadas; por lo general, la víctima o sus familiares no ponen la denuncia por temor a represalias o por desconfianza en los cuerpos policiales de la zona.

Con relación al lamentable caso del asesinato del taxista Tarazona  y la acción de protesta y denuncia que implementaron sus compañeros de trabajo, se hicieron presentes miembros de la Policía Nacional Bolivariana  en compañía del Viceministro del Sistema Integrado de Policía, Edgar Barrientos, quien,  en conversación directa con los organizadores de la protesta, logró que estos depusieran su decisión de cierre de las vías y, en reunión de trabajo, en la que participaron los funcionarios del gobierno nacional, la alcaldesa hatillana, Myriam Do Nacimiento, representantes de Polihatillo, directivos de las diferentes líneas de transporte y voceros del Consejo Comunal del Casco, es decir, diferentes factores a quienes atañe directamente la consideración de la situación de inseguridad, se concertaron un conjunto de medidas que apuntan al combate de este agravante flagelo que afecta a esta comunidad mirandina. Entre las medidas acordadas, se encuentran: intervención de primer grado de la policía hatillana, lo que quiere decir, según explicó el Viceministro Barrientos, para asistencia técnica a Polihatillo a fin de" adecuarla a los estándares de las policías nacionales", asignándosele a un oficial de la Guardia Nacional la función de coordinación; la dotación de nuevas unidades móviles para garantizar un mayor y más efectivo patrullaje; la incorporación de la Guardia Nacional y de la Policía Nacional Bolivariana a la acción policial en el municipio; y la realización de una reunión semanal de control y seguimiento, con participación de los vecinos y trabajadores en general, todos los lunes, a las 8 P.M. en el anfiteatro hatillano. No es la solución definitiva pero es un paso ya veremos.

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